La Selección argentina recibió señales alentadoras en la recta final hacia el debut mundialista ante Argelia, previsto dentro de ocho días en Kansas City. Después de varios días de preocupación por los problemas físicos de distintos jugadores, Lionel Scaloni empezó a recuperar piezas importantes y espera por la evolución de otros futbolistas clave.
El entrenador había sido claro con el plantel al advertir que “si alguno no da la disponibilidad mínima, se quedará afuera”. En ese contexto, varios de los futbolistas que arrastraban molestias comenzaron a trabajar con normalidad y serán exigidos durante los próximos días para determinar si podrán estar disponibles en el inicio de la Copa del Mundo.
Molina, Montiel y Paz volvieron al grupo
La práctica de este domingo en College Station dejó buenas noticias para el cuerpo técnico: Nahuel Molina, Gonzalo Montiel y Nicolás Paz lograron integrarse al plantel y completaron por primera vez una jornada junto a sus compañeros, incluidos los ejercicios con pelota.
Molina y Montiel, lateral derecho titular y alternativa natural en ese puesto, venían de superar sendos desgarros. El defensor de Atlético de Madrid padeció la lesión en el isquiotibial izquierdo, mientras que el autor del penal que consagró a Argentina en Qatar 2022 sufrió una dolencia en el cuádriceps de la misma pierna.
Ambos llegaron a Estados Unidos en pleno proceso de recuperación, trabajaron al margen del grupo durante la primera semana y se perdieron el amistoso frente a Honduras. Recién ahora pudieron reincorporarse a las tareas colectivas, ya en la etapa final de preparación rumbo al Mundial.
El siguiente paso será que ganen ritmo de juego y comprobar cómo responden ante una mayor exigencia. Si no aparecen contratiempos, la posibilidad de que Agustín Giay o Nicolás Capaldo ingresen en la lista quedará prácticamente descartada, aunque ambos todavía conservan chances de ocupar el lugar que dejó vacante Leonardo Balerdi.
Nicolás Paz, en tanto, arrastraba un traumatismo en la rodilla izquierda desde el 10 de mayo, cuando recibió un fuerte golpe de Nicolás Valentini en una acción accidental durante un partido entre Como y Hellas Verona. El impacto le provocó una pequeña lesión en el platillo tibial que le impidió disputar las últimas dos fechas de la Serie A y trabajar con continuidad en la selección.
El mediocampista de 21 años pudo haber sido arriesgado frente a Honduras, pero el cuerpo técnico optó por preservarlo. De los tres futbolistas que volvieron al grupo, todo indica que Paz sería el único con chances de sumar minutos este martes ante Islandia, en la última prueba antes del debut mundialista.
Las miradas sobre Dibu, Paredes y Julián
Con Lionel Messi y Cristian Romero moviéndose sin inconvenientes, las principales dudas pasan ahora por otros tres futbolistas de peso específico dentro del equipo: Emiliano Martínez, Leandro Paredes y Julián Álvarez.
El arquero todavía no se recuperó por completo de la fractura en el dedo anular de la mano derecha que sufrió durante la entrada en calor de la final de la Europa League entre Aston Villa y Friburgo. Por ahora realiza ejercicios livianos y evita utilizar esa mano.
Tanto Scaloni como el propio Dibu confían en que llegará al partido frente a Argelia, aunque lo haría sin ritmo competitivo, ya que tampoco estaría disponible para el amistoso ante Islandia.
Paredes, por su parte, transita los plazos habituales de recuperación del desgarro en el isquiotibial derecho sufrido en el encuentro entre Boca y Universidad Católica. El volante de 31 años observó todas las prácticas desde afuera y recién el 18 de junio, 48 horas después del debut, cumplirá los 21 días estimados para este tipo de dolencias.
Por ese motivo, su presencia en el primer partido no está garantizada, aunque se trata de una molestia leve y en el cuerpo técnico esperan que pueda volver a trabajar con el plantel en los próximos días.
Lo de Julián Álvarez responde más a una cuestión de precaución. Durante las instancias decisivas de la Champions League sufrió un esguince en el tobillo izquierdo que lo condicionó en el cierre de la temporada europea y también en sus primeros días con la selección.
El delantero alternó trabajos con sus compañeros y tareas específicas. Aunque este domingo volvió a entrenarse aparte, no sería extraño que al menos ocupe un lugar en el banco de suplentes frente a Islandia.
Último ensayo antes de viajar a Kansas City
El plantel, ya instalado en Alabama, volverá a entrenarse este lunes desde las 20, hora argentina, con los primeros 15 minutos abiertos a la prensa. Allí podrá observarse si algún futbolista se suma de manera definitiva al grupo.
Además, Lionel Scaloni brindará una conferencia de prensa que servirá para actualizar el panorama de varios jugadores que llegan con los tiempos muy ajustados.
Después del amistoso frente a Islandia, la Selección viajará a Kansas City para encarar la última etapa de preparación antes del Mundial. Allí deberá definir quién ocupará el lugar de Balerdi y empezar a resolver las últimas incógnitas de un equipo que, a una semana del debut, todavía mantiene varios puestos abiertos.
<p>La Selección argentina recibió señales alentadoras en la recta final hacia el debut mundialista ante Argelia, previsto dentro de ocho días en Kansas City. Nahuel Molina, Gonzalo Montiel y Nicolás Paz volvieron a trabajar con el grupo, mientras Lionel Scaloni sigue de cerca la evolución de Emiliano Martínez, Leandro Paredes y Julián Álvarez.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La Selección argentina atraviesa esos días previos al Mundial en los que cada práctica parece menos un entrenamiento y más una junta médica con botines. Lionel Scaloni ya avisó que “si alguno no da la disponibilidad mínima, se quedará afuera”, una frase que en cualquier otro contexto sonaría administrativa, pero en un plantel campeón del mundo funciona como alarma, sentencia y recordatorio de que la épica no cura desgarros.
En el búnker argentino, la buena noticia es que Nahuel Molina, Gonzalo Montiel y Nicolás Paz volvieron a moverse con normalidad. No es poco: el lateral derecho venía pareciendo una zona franca de lesiones, con el titular y su reemplazante natural en recuperación, mientras el cuerpo técnico miraba de reojo a Agustín Giay y Nicolás Capaldo como quien revisa el matafuegos antes de una tormenta eléctrica.
Molina y Montiel regresaron al grupo después de superar desgarros, una palabra que en la previa mundialista suena casi tan dramática como “penales” o “VAR europeo”. Paz, por su parte, dejó atrás las molestias en la rodilla y podría tener minutos ante Islandia, en el último ensayo antes del debut. En una concentración donde cada parte médico se lee con más tensión que una final de Copa, que tres jugadores completen una práctica con pelota ya cuenta como patrimonio emocional de la Nación.
Pero la tranquilidad todavía no firmó contrato. Emiliano Martínez sigue cuidando el dedo anular de la mano derecha, Leandro Paredes pelea contra los tiempos de recuperación de un desgarro y Julián Álvarez administra un tobillo izquierdo que llegó del cierre de temporada europea con más prudencia que velocidad. Scaloni mira, calcula y decide, con esa serenidad de quien parece estar resolviendo un sudoku mientras alrededor todos ven incendios.
El campeón del mundo llega a Kansas City con jerarquía, pero también con una enfermería que exige atención quirúrgica en cada decisión. La lista todavía tiene una vacante por la baja de Leonardo Balerdi y varios nombres dependen de cómo respondan en los próximos entrenamientos. El Mundial no perdona improvisaciones: tampoco espera a que un isquiotibial se ponga sentimental.
La cuenta regresiva, entonces, combina ilusión y cautela. Messi y Cristian Romero ya se mueven sin inconvenientes, Molina y Montiel vuelven a escena, Paz pide minutos y el cuerpo técnico ajusta detalles con el cronómetro en la nuca. Argentina no llega en silencio: llega con preguntas, vendas, talento, memoria reciente de gloria y esa costumbre nacional de transformar cualquier previa en una novela de alta intensidad.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La Selección argentina recibió señales alentadoras en la recta final hacia el debut mundialista ante Argelia, previsto dentro de ocho días en Kansas City. Después de varios días de preocupación por los problemas físicos de distintos jugadores, Lionel Scaloni empezó a recuperar piezas importantes y espera por la evolución de otros futbolistas clave.
El entrenador había sido claro con el plantel al advertir que “si alguno no da la disponibilidad mínima, se quedará afuera”. En ese contexto, varios de los futbolistas que arrastraban molestias comenzaron a trabajar con normalidad y serán exigidos durante los próximos días para determinar si podrán estar disponibles en el inicio de la Copa del Mundo.
Molina, Montiel y Paz volvieron al grupo
La práctica de este domingo en College Station dejó buenas noticias para el cuerpo técnico: Nahuel Molina, Gonzalo Montiel y Nicolás Paz lograron integrarse al plantel y completaron por primera vez una jornada junto a sus compañeros, incluidos los ejercicios con pelota.
Molina y Montiel, lateral derecho titular y alternativa natural en ese puesto, venían de superar sendos desgarros. El defensor de Atlético de Madrid padeció la lesión en el isquiotibial izquierdo, mientras que el autor del penal que consagró a Argentina en Qatar 2022 sufrió una dolencia en el cuádriceps de la misma pierna.
Ambos llegaron a Estados Unidos en pleno proceso de recuperación, trabajaron al margen del grupo durante la primera semana y se perdieron el amistoso frente a Honduras. Recién ahora pudieron reincorporarse a las tareas colectivas, ya en la etapa final de preparación rumbo al Mundial.
El siguiente paso será que ganen ritmo de juego y comprobar cómo responden ante una mayor exigencia. Si no aparecen contratiempos, la posibilidad de que Agustín Giay o Nicolás Capaldo ingresen en la lista quedará prácticamente descartada, aunque ambos todavía conservan chances de ocupar el lugar que dejó vacante Leonardo Balerdi.
Nicolás Paz, en tanto, arrastraba un traumatismo en la rodilla izquierda desde el 10 de mayo, cuando recibió un fuerte golpe de Nicolás Valentini en una acción accidental durante un partido entre Como y Hellas Verona. El impacto le provocó una pequeña lesión en el platillo tibial que le impidió disputar las últimas dos fechas de la Serie A y trabajar con continuidad en la selección.
El mediocampista de 21 años pudo haber sido arriesgado frente a Honduras, pero el cuerpo técnico optó por preservarlo. De los tres futbolistas que volvieron al grupo, todo indica que Paz sería el único con chances de sumar minutos este martes ante Islandia, en la última prueba antes del debut mundialista.
Las miradas sobre Dibu, Paredes y Julián
Con Lionel Messi y Cristian Romero moviéndose sin inconvenientes, las principales dudas pasan ahora por otros tres futbolistas de peso específico dentro del equipo: Emiliano Martínez, Leandro Paredes y Julián Álvarez.
El arquero todavía no se recuperó por completo de la fractura en el dedo anular de la mano derecha que sufrió durante la entrada en calor de la final de la Europa League entre Aston Villa y Friburgo. Por ahora realiza ejercicios livianos y evita utilizar esa mano.
Tanto Scaloni como el propio Dibu confían en que llegará al partido frente a Argelia, aunque lo haría sin ritmo competitivo, ya que tampoco estaría disponible para el amistoso ante Islandia.
Paredes, por su parte, transita los plazos habituales de recuperación del desgarro en el isquiotibial derecho sufrido en el encuentro entre Boca y Universidad Católica. El volante de 31 años observó todas las prácticas desde afuera y recién el 18 de junio, 48 horas después del debut, cumplirá los 21 días estimados para este tipo de dolencias.
Por ese motivo, su presencia en el primer partido no está garantizada, aunque se trata de una molestia leve y en el cuerpo técnico esperan que pueda volver a trabajar con el plantel en los próximos días.
Lo de Julián Álvarez responde más a una cuestión de precaución. Durante las instancias decisivas de la Champions League sufrió un esguince en el tobillo izquierdo que lo condicionó en el cierre de la temporada europea y también en sus primeros días con la selección.
El delantero alternó trabajos con sus compañeros y tareas específicas. Aunque este domingo volvió a entrenarse aparte, no sería extraño que al menos ocupe un lugar en el banco de suplentes frente a Islandia.
Último ensayo antes de viajar a Kansas City
El plantel, ya instalado en Alabama, volverá a entrenarse este lunes desde las 20, hora argentina, con los primeros 15 minutos abiertos a la prensa. Allí podrá observarse si algún futbolista se suma de manera definitiva al grupo.
Además, Lionel Scaloni brindará una conferencia de prensa que servirá para actualizar el panorama de varios jugadores que llegan con los tiempos muy ajustados.
Después del amistoso frente a Islandia, la Selección viajará a Kansas City para encarar la última etapa de preparación antes del Mundial. Allí deberá definir quién ocupará el lugar de Balerdi y empezar a resolver las últimas incógnitas de un equipo que, a una semana del debut, todavía mantiene varios puestos abiertos.
La Selección argentina atraviesa esos días previos al Mundial en los que cada práctica parece menos un entrenamiento y más una junta médica con botines. Lionel Scaloni ya avisó que “si alguno no da la disponibilidad mínima, se quedará afuera”, una frase que en cualquier otro contexto sonaría administrativa, pero en un plantel campeón del mundo funciona como alarma, sentencia y recordatorio de que la épica no cura desgarros.
En el búnker argentino, la buena noticia es que Nahuel Molina, Gonzalo Montiel y Nicolás Paz volvieron a moverse con normalidad. No es poco: el lateral derecho venía pareciendo una zona franca de lesiones, con el titular y su reemplazante natural en recuperación, mientras el cuerpo técnico miraba de reojo a Agustín Giay y Nicolás Capaldo como quien revisa el matafuegos antes de una tormenta eléctrica.
Molina y Montiel regresaron al grupo después de superar desgarros, una palabra que en la previa mundialista suena casi tan dramática como “penales” o “VAR europeo”. Paz, por su parte, dejó atrás las molestias en la rodilla y podría tener minutos ante Islandia, en el último ensayo antes del debut. En una concentración donde cada parte médico se lee con más tensión que una final de Copa, que tres jugadores completen una práctica con pelota ya cuenta como patrimonio emocional de la Nación.
Pero la tranquilidad todavía no firmó contrato. Emiliano Martínez sigue cuidando el dedo anular de la mano derecha, Leandro Paredes pelea contra los tiempos de recuperación de un desgarro y Julián Álvarez administra un tobillo izquierdo que llegó del cierre de temporada europea con más prudencia que velocidad. Scaloni mira, calcula y decide, con esa serenidad de quien parece estar resolviendo un sudoku mientras alrededor todos ven incendios.
El campeón del mundo llega a Kansas City con jerarquía, pero también con una enfermería que exige atención quirúrgica en cada decisión. La lista todavía tiene una vacante por la baja de Leonardo Balerdi y varios nombres dependen de cómo respondan en los próximos entrenamientos. El Mundial no perdona improvisaciones: tampoco espera a que un isquiotibial se ponga sentimental.
La cuenta regresiva, entonces, combina ilusión y cautela. Messi y Cristian Romero ya se mueven sin inconvenientes, Molina y Montiel vuelven a escena, Paz pide minutos y el cuerpo técnico ajusta detalles con el cronómetro en la nuca. Argentina no llega en silencio: llega con preguntas, vendas, talento, memoria reciente de gloria y esa costumbre nacional de transformar cualquier previa en una novela de alta intensidad.