Las instituciones santafesinas que trabajan con personas con discapacidad volvieron a cuestionar la política del Gobierno nacional para el sector. La Asociación Provincial de Instituciones para Personas con Discapacidad de Santa Fe (Apridis) se sumó a organizaciones de distintos puntos del país que consideran “regresivo” el nuevo proyecto impulsado por La Libertad Avanza y reclamaron modificaciones antes de su tratamiento en la Cámara de Diputados.
“La emergencia en discapacidad continúa”, planteó la presidenta de Apridis, Mariel Chapero, quien sostuvo que la propuesta oficial “no tiene nada de superadora” y fue elaborada sin consultar a las personas con discapacidad ni a las instituciones y prestadores del sector.
El proyecto obtuvo dictamen de mayoría el 23 de septiembre en un plenario de las comisiones de Discapacidad y de Presupuesto y Hacienda de Diputados.
Desde el oficialismo lo presentaron como un régimen permanente destinado a reemplazar la emergencia vigente y señalaron que contempla, entre otros puntos, la continuidad de las pensiones no contributivas, su compatibilidad con determinados niveles de ingresos laborales y un sistema de actualización de los aranceles de las prestaciones.
Las organizaciones reclaman cambios antes del tratamiento
Las entidades tienen una interpretación diferente. Este martes enviaron una nota al presidente de la Comisión de Discapacidad, el diputado libertario Gerardo Huesen, y al titular de la Cámara baja, Martín Menem, para solicitar que el texto sea revisado antes de llegar al recinto.
“Pedimos que se incorporen las condiciones mínimas para que no sea agresivo en materia de derechos humanos”, señaló Chapero.
Para Apridis, la propuesta implica un retroceso respecto de garantías ya alcanzadas y contiene aspectos que consideran incompatibles con el marco vigente de protección de derechos de las personas con discapacidad.
El planteo lleva las firmas de organizaciones de distintos puntos del país y, según la referente santafesina, expresa un reclamo extendido dentro de la comunidad vinculada al sector.
El deterioro económico y la continuidad de la emergencia
Uno de los principales cuestionamientos es que, para las organizaciones, no existe una situación que permita considerar superada la emergencia.
En Santa Fe, las instituciones vienen advirtiendo desde hace meses sobre atrasos en los pagos, dificultades para sostener las prestaciones y un deterioro económico de los dispositivos de atención.
En marzo, Apridis ya había participado en Rosario de movilizaciones para reclamar la implementación efectiva de la ley y denunciar problemas en la cadena de pagos.
“No hay una cuestión que se esté resolviendo. No se puede legislar como si esa emergencia no estuviera aconteciendo”, sostuvo Chapero.
Y agregó: “No se trata de palabras, necesitamos hechos concretos, acompañamiento y que sean escuchadas las personas con discapacidad”.
La referente insistió además en que la iniciativa fue presentada de manera “inconsulta”. “Necesitamos que se introduzcan las modificaciones necesarias para que pueda votarse un proyecto conforme a lo que las personas necesitan”, afirmó.
El reclamo aparece en medio de una discusión legislativa con varios frentes abiertos. Por un lado, Diputados comenzó a debatir durante septiembre la prórroga de la Ley 27.793 de Emergencia Nacional en Discapacidad hasta fines de 2027, una iniciativa que contó con el respaldo de organizaciones santafesinas.
Por otro, el Gobierno impulsó un régimen permanente que busca reemplazar ese esquema.
Para las entidades, ambas discusiones no pueden darse como si las dificultades actuales hubieran desaparecido. “La emergencia sigue”, sintetizó Chapero.
El Presupuesto 2027 también quedó bajo cuestionamiento
Apridis también puso el foco en el proyecto de Presupuesto 2027 y reclamó que se retiren los artículos que modifican el sistema de financiamiento y de pensiones vinculado con la discapacidad.
El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo plantea cambios en el régimen de prestaciones y en el esquema de pensiones.
Entre otras modificaciones, elimina el sistema actualmente previsto de actualización de determinadas prestaciones, un punto que ya generó cuestionamientos entre organizaciones y prestadores.
Desde Apridis sostienen que esas modificaciones pueden profundizar los problemas de financiamiento que atraviesa el sector.
Chapero advirtió que los artículos incluidos en el Presupuesto “eliminan un montón de financiamiento” para los servicios y las pensiones de las personas con discapacidad.
Para las instituciones santafesinas, la discusión no pasa únicamente por reemplazar una ley de emergencia por un régimen permanente, sino por garantizar que cualquier nueva normativa preserve los derechos y los recursos necesarios para sostener las prestaciones.
El reclamo que llegó esta semana al Congreso insiste en ese punto: antes de cerrar la emergencia, sostienen las organizaciones, deben resolverse las condiciones que llevaron a declararla.
Instituciones santafesinas que trabajan con personas con discapacidad cuestionaron el nuevo proyecto impulsado por La Libertad Avanza y reclamaron cambios antes de su tratamiento en Diputados. Apridis sostuvo que la emergencia “continúa”, rechazó considerar superada la crisis del sector y también pidió revisar artículos del Presupuesto 2027 vinculados con financiamiento y pensiones.
En el universo de la discapacidad, el Gobierno quiere pasar de la emergencia a un régimen permanente. El problema, según las instituciones, es que la emergencia todavía sigue sentada en primera fila, con los brazos cruzados y preguntando exactamente en qué momento alguien decidió que ya había terminado. Apridis fue bastante clara: cambiar el nombre del problema no equivale a resolverlo, aunque administrativamente siempre resulte tentador.
La organización santafesina cuestiona que el nuevo proyecto haya sido elaborado sin consultar a personas con discapacidad, instituciones y prestadores. Es una objeción incómoda para cualquier política pública: diseñar un régimen para un colectivo sin escuchar suficientemente al propio colectivo. Algo así como organizar un menú degustación sin preguntarle a nadie si tiene hambre, alergias o siquiera intención de sentarse a la mesa.
El oficialismo sostiene que la iniciativa trae previsibilidad, mantiene las pensiones no contributivas y propone mecanismos de actualización. Las entidades responden que el esquema es regresivo y que puede recortar garantías y recursos. Ahí aparece el verdadero núcleo de la discusión: no si existe una norma permanente, sino qué derechos, prestaciones y financiamiento quedan adentro cuando finalmente se cierre la puerta de la emergencia.
Santa Fe llega a este debate con instituciones que vienen advirtiendo por atrasos, problemas en la cadena de pagos y dificultades para sostener servicios. Por eso, cuando desde el Congreso se plantea una etapa superadora, las organizaciones miran sus cuentas, sus demoras y sus prestaciones y parecen responder: excelente concepto, ahora falta localizarlo en la realidad.
El Presupuesto 2027 sumó otro frente. Apridis pidió retirar artículos que modifican financiamiento y pensiones, porque considera que pueden profundizar un deterioro ya existente. En definitiva, la discusión tiene menos de semántica legislativa de lo que parece: antes de declarar cerrada una emergencia, las instituciones piden una comprobación bastante tradicional. Que la emergencia, efectivamente, haya terminado.