El oficialismo en el Senado, con el respaldo del PRO, dio por caído el concurso que proponía a María Paz Bertero como Defensora de la Niñez y abrió un debate para elaborar un nuevo reglamento de designación. La decisión se tomó luego de meses de demora para que la Cámara alta confirmara el nombramiento aprobado previamente por Diputados.
La elección de Bertero había sido avalada por la Cámara de Diputados en octubre de 2025, con 156 votos positivos, 44 negativos y seis abstenciones. La postulación había reunido apoyos de Unión por la Patria, sectores del radicalismo y otros espacios políticos.
El oficialismo declaró caído el proceso
Tras las elecciones legislativas de octubre, con la victoria de La Libertad Avanza, el oficialismo pasó a conducir la comisión bicameral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Desde entonces, la designación de Bertero quedó paralizada. Según los cuestionamientos de sectores opositores, el freno respondió a su cercanía con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y a su militancia por la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).
El titular del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, cuestionó con dureza la decisión. “Tienen en la mira a la Defensoría y a los derechos de las niñas, niños y adolescentes para los cuales han desfinanciado todas las políticas públicas a lo largo y ancho del país”, denunció.
La situación ya había sido advertida por especialistas y organizaciones como las nucleadas en la Red de Organizaciones Sociales de Niñez y Adolescencia Territoriales (Ronat) y la Mesa de Articulación. Desde esos sectores rechazaron cualquier intento de desconocer el procedimiento realizado.
“Todo el arco político participó del procedimiento, es un proceso que salió del Congreso. Cualquier intento de boicotear o de generar una designación por fuera de él la rechazamos, porque sería desconocer toda esa pluralidad de voces que intervinieron”, denunciaron.
La postura libertaria y el nuevo reglamento
La voz cantante del oficialismo fue el vicepresidente de la bicameral, el diputado por Santa Fe Nicolás Mayoraz, de La Libertad Avanza. El legislador planteó el argumento del vencimiento del plazo del pliego de Bertero y habilitó la discusión para renovar todo el proceso de selección, lo que deja un futuro incierto para la cobertura del cargo vacante.
La propuesta de Mayoraz fue acompañada por la presidenta de la comisión bicameral, Vilma Bedia; por Carmen Álvarez Rivero, Soledad Mondaca y Santiago Santurio, de La Libertad Avanza; y por Victoria Huala, del PRO.
Mientras se consumaba ese trámite, Martínez volvió a cuestionar al oficialismo. “Están truncado el proceso de selección que se realizó sujeto a derecho y es innecesario todo lo que están haciendo”, sostuvo el presidente del bloque de Unión por la Patria.
En la misma línea, el jefe del interbloque del peronismo en el Senado, José Mayans, afirmó que “por estos atropellos el Gobierno se cae a pedazos” y advirtió que “nadie quiere judicializar la política, pero ante avasallamientos de tal envergadura” no les dejan otra opción que recurrir a esa vía.
Impugnaciones, proporcionalidad y posible judicialización
La polémica escaló cuando los diputados nacionales de Unión por la Patria Blanca Osuna y Juan Carlos Molina presentaron la impugnación de Mayoraz como vicepresidente primero de la comisión. Según plantearon, ese cargo le correspondía al peronismo, dado que la presidencia ya estaba en manos del oficialismo.
Luego, el senador nacional por La Pampa Daniel Bensusán, del bloque Justicialista, anunció que acudirá a la Justicia para denunciar una maniobra inconstitucional. El legislador sostuvo que no se estaba cumpliendo con el principio de “proporcionalidad” previsto por la Ley 26.061.
En contraposición, el diputado Santiago Santurio, de La Libertad Avanza, rechazó los cuestionamientos y defendió la continuidad de las actuaciones de la comisión.
Finalmente, el oficialismo y sus aliados reunieron los votos necesarios para dar dictamen a la propuesta de un nuevo concurso, bajo el argumento de que la designación anterior tuvo “muchas impugnaciones y arbitrariedades”. El debate continuará los martes a las 14, día y horario fijado para el funcionamiento de la bicameral.
<p>El oficialismo en la comisión bicameral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, con apoyo del PRO, dio por caído el concurso que proponía a María Paz Bertero como Defensora de la Niñez. La decisión reabrió el debate por un nuevo reglamento de designación y generó fuertes cuestionamientos de Unión por la Patria.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En el Congreso argentino, esa máquina fascinante capaz de convertir un trámite institucional en una temporada completa de drama parlamentario, la Defensoría de la Niñez volvió a quedar atrapada en el limbo. No un limbo cualquiera, sino ese espacio administrativo donde los expedientes envejecen, las comisiones cambian de dueño y los derechos de niñas, niños y adolescentes quedan esperando en la puerta con número en mano, como si el Estado les hubiera dicho “ya los llamamos” y después desconectara el teléfono.
María Paz Bertero había atravesado un concurso, consiguió aval en Diputados y quedó a la espera del Senado. Pero entonces apareció la política con su delicadeza habitual: entró a la sala con zapatos embarrados, tiró el tablero arriba de la mesa y anunció que, en realidad, tal vez había que empezar de nuevo. Una especie de “borrón y cuenta nueva”, pero aplicado a una institución que debería proteger derechos y no funcionar como un electrodoméstico en garantía.
La Libertad Avanza y sus aliados sostienen que el proceso anterior tuvo “muchas impugnaciones y arbitrariedades”. La oposición, en cambio, denuncia un boicot liso y llano, con olor a factura ideológica y sabor a maniobra reglamentaria. En el medio, la Defensoría queda como esos personajes secundarios de una serie política que todos mencionan, nadie resuelve y cada tanto aparece para recordarle al país que las instituciones también pueden sufrir abandono emocional.
El episodio tuvo todos los condimentos del menú parlamentario completo: acusaciones cruzadas, discusión por cargos, advertencias de judicialización y una comisión bicameral que parece haber descubierto que el tiempo no cura nada, pero sí sirve para dejar caer pliegos. El oficialismo plantea nuevo reglamento; el peronismo habla de atropello; las organizaciones sociales advierten por la ruptura de un proceso plural. Y así, mientras cada bloque acomoda su silla, la niñez vuelve a comprobar que en la Argentina los derechos existen, aunque a veces necesitan paciencia, expediente, dictamen, mayoría, reglamento y una resistencia espiritual digna de película épica.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El oficialismo en el Senado, con el respaldo del PRO, dio por caído el concurso que proponía a María Paz Bertero como Defensora de la Niñez y abrió un debate para elaborar un nuevo reglamento de designación. La decisión se tomó luego de meses de demora para que la Cámara alta confirmara el nombramiento aprobado previamente por Diputados.
La elección de Bertero había sido avalada por la Cámara de Diputados en octubre de 2025, con 156 votos positivos, 44 negativos y seis abstenciones. La postulación había reunido apoyos de Unión por la Patria, sectores del radicalismo y otros espacios políticos.
El oficialismo declaró caído el proceso
Tras las elecciones legislativas de octubre, con la victoria de La Libertad Avanza, el oficialismo pasó a conducir la comisión bicameral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Desde entonces, la designación de Bertero quedó paralizada. Según los cuestionamientos de sectores opositores, el freno respondió a su cercanía con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y a su militancia por la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).
El titular del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, cuestionó con dureza la decisión. “Tienen en la mira a la Defensoría y a los derechos de las niñas, niños y adolescentes para los cuales han desfinanciado todas las políticas públicas a lo largo y ancho del país”, denunció.
La situación ya había sido advertida por especialistas y organizaciones como las nucleadas en la Red de Organizaciones Sociales de Niñez y Adolescencia Territoriales (Ronat) y la Mesa de Articulación. Desde esos sectores rechazaron cualquier intento de desconocer el procedimiento realizado.
“Todo el arco político participó del procedimiento, es un proceso que salió del Congreso. Cualquier intento de boicotear o de generar una designación por fuera de él la rechazamos, porque sería desconocer toda esa pluralidad de voces que intervinieron”, denunciaron.
La postura libertaria y el nuevo reglamento
La voz cantante del oficialismo fue el vicepresidente de la bicameral, el diputado por Santa Fe Nicolás Mayoraz, de La Libertad Avanza. El legislador planteó el argumento del vencimiento del plazo del pliego de Bertero y habilitó la discusión para renovar todo el proceso de selección, lo que deja un futuro incierto para la cobertura del cargo vacante.
La propuesta de Mayoraz fue acompañada por la presidenta de la comisión bicameral, Vilma Bedia; por Carmen Álvarez Rivero, Soledad Mondaca y Santiago Santurio, de La Libertad Avanza; y por Victoria Huala, del PRO.
Mientras se consumaba ese trámite, Martínez volvió a cuestionar al oficialismo. “Están truncado el proceso de selección que se realizó sujeto a derecho y es innecesario todo lo que están haciendo”, sostuvo el presidente del bloque de Unión por la Patria.
En la misma línea, el jefe del interbloque del peronismo en el Senado, José Mayans, afirmó que “por estos atropellos el Gobierno se cae a pedazos” y advirtió que “nadie quiere judicializar la política, pero ante avasallamientos de tal envergadura” no les dejan otra opción que recurrir a esa vía.
Impugnaciones, proporcionalidad y posible judicialización
La polémica escaló cuando los diputados nacionales de Unión por la Patria Blanca Osuna y Juan Carlos Molina presentaron la impugnación de Mayoraz como vicepresidente primero de la comisión. Según plantearon, ese cargo le correspondía al peronismo, dado que la presidencia ya estaba en manos del oficialismo.
Luego, el senador nacional por La Pampa Daniel Bensusán, del bloque Justicialista, anunció que acudirá a la Justicia para denunciar una maniobra inconstitucional. El legislador sostuvo que no se estaba cumpliendo con el principio de “proporcionalidad” previsto por la Ley 26.061.
En contraposición, el diputado Santiago Santurio, de La Libertad Avanza, rechazó los cuestionamientos y defendió la continuidad de las actuaciones de la comisión.
Finalmente, el oficialismo y sus aliados reunieron los votos necesarios para dar dictamen a la propuesta de un nuevo concurso, bajo el argumento de que la designación anterior tuvo “muchas impugnaciones y arbitrariedades”. El debate continuará los martes a las 14, día y horario fijado para el funcionamiento de la bicameral.
En el Congreso argentino, esa máquina fascinante capaz de convertir un trámite institucional en una temporada completa de drama parlamentario, la Defensoría de la Niñez volvió a quedar atrapada en el limbo. No un limbo cualquiera, sino ese espacio administrativo donde los expedientes envejecen, las comisiones cambian de dueño y los derechos de niñas, niños y adolescentes quedan esperando en la puerta con número en mano, como si el Estado les hubiera dicho “ya los llamamos” y después desconectara el teléfono.
María Paz Bertero había atravesado un concurso, consiguió aval en Diputados y quedó a la espera del Senado. Pero entonces apareció la política con su delicadeza habitual: entró a la sala con zapatos embarrados, tiró el tablero arriba de la mesa y anunció que, en realidad, tal vez había que empezar de nuevo. Una especie de “borrón y cuenta nueva”, pero aplicado a una institución que debería proteger derechos y no funcionar como un electrodoméstico en garantía.
La Libertad Avanza y sus aliados sostienen que el proceso anterior tuvo “muchas impugnaciones y arbitrariedades”. La oposición, en cambio, denuncia un boicot liso y llano, con olor a factura ideológica y sabor a maniobra reglamentaria. En el medio, la Defensoría queda como esos personajes secundarios de una serie política que todos mencionan, nadie resuelve y cada tanto aparece para recordarle al país que las instituciones también pueden sufrir abandono emocional.
El episodio tuvo todos los condimentos del menú parlamentario completo: acusaciones cruzadas, discusión por cargos, advertencias de judicialización y una comisión bicameral que parece haber descubierto que el tiempo no cura nada, pero sí sirve para dejar caer pliegos. El oficialismo plantea nuevo reglamento; el peronismo habla de atropello; las organizaciones sociales advierten por la ruptura de un proceso plural. Y así, mientras cada bloque acomoda su silla, la niñez vuelve a comprobar que en la Argentina los derechos existen, aunque a veces necesitan paciencia, expediente, dictamen, mayoría, reglamento y una resistencia espiritual digna de película épica.