La inflación de mayo fue del 2,1%, según informó este jueves el INDEC al difundir el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes pasado. El resultado representó una desaceleración respecto del 2,6% registrado en abril.
Con este dato, el índice acumula una suba de 14,7% en lo que va del año, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,2%.
Los rubros con mayores y menores aumentos
De acuerdo con el organismo estadístico, la división que registró el mayor incremento mensual fue Comunicación, con una suba del 3,4%. En el extremo opuesto se ubicó Prendas de vestir y calzado, que mostró un aumento de apenas 0,3%.
El dato difundido estuvo en línea con las previsiones de las consultoras privadas, que anticipaban una desaceleración inflacionaria durante mayo. Los analistas estimaban que el índice se ubicaría en un rango de entre 2,1% y 2,5%.
Qué factores influyeron en la desaceleración
Entre los elementos señalados por los especialistas aparecen, por un lado, los aumentos de combustibles que quedaron en suspenso tras la renovación por un mes del mecanismo de amortiguación dispuesto por YPF para mantener estables los precios en los surtidores en medio de la prolongación del conflicto en Medio Oriente.
Por otra parte, también incidió el comportamiento más moderado de los precios de los alimentos, uno de los componentes con mayor peso dentro de la canasta que mide el IPC.
Las expectativas para los próximos meses
El consenso del mercado sostiene que la inflación nacional podría continuar desacelerándose durante los próximos meses e incluso perforar el umbral del 2% mensual hacia agosto, manteniéndose en niveles similares hasta fin de año.
Esa expectativa quedó reflejada en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que proyecta una inflación acumulada de 30,5% para todo el año. De concretarse, el resultado dejaría a 2026 un punto porcentual por debajo del registro observado el año anterior.
La cifra difundida por el INDEC también coincidió con la desaceleración observada en la Ciudad de Buenos Aires, donde el índice de precios de mayo se ubicó igualmente en 2,1%.
<p>La inflación de mayo fue del 2,1% según informó el INDEC este jueves al publicar el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Con este resultado, el acumulado de 2026 alcanza el 14,7%, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,2%. La cifra confirmó las proyecciones privadas que anticipaban una desaceleración respecto del 2,6% registrado en abril.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
2,1%. Un número que hace unos años habría parecido un error de tipeo o una promoción bancaria escondida en la letra chica. Ahora ocupa titulares porque quedó por debajo del 2,6% de abril y porque, en materia de inflación argentina, cualquier descenso se mira con la misma atención con la que se vigila el último alfajor en la oficina.
La escena tiene algo de campeonato de resistencia. Después de años en los que los precios corrían como un remisero que vio el semáforo ponerse amarillo a tres cuadras, el dato de mayo llegó con una velocidad bastante más moderada. No es que el velocímetro marque reposo, pero al menos dejó de parecer la cuenta de un taxímetro en hora pico.
Las consultoras ya venían anticipando una desaceleración y el resultado terminó ubicándose en el piso de las previsiones. Entre los factores mencionados aparecen los combustibles, cuyos aumentos quedaron en pausa por la continuidad del mecanismo de amortiguación aplicado por YPF, y también el comportamiento más contenido de los alimentos. Dos protagonistas habituales de las discusiones familiares, los grupos de WhatsApp y las conversaciones improvisadas frente a una góndola.
El informe mostró además que Comunicación encabezó las subas mensuales con un 3,4%, mientras que Prendas de vestir y calzado registró el menor aumento con apenas 0,3%. Una rareza estadística en un país donde comprar ropa suele sentirse como financiar una pequeña obra pública.
Mientras tanto, el mercado ya mira más adelante. El consenso es que la inflación podría seguir bajando en los próximos meses e incluso perforar el umbral del 2% mensual. Las proyecciones son optimistas, aunque en Argentina las predicciones económicas suelen tener una vida útil parecida a la de un helado al sol de enero.
Por ahora, el dato es concreto: 2,1%. Una cifra que sigue siendo inflación, pero que en la escala de asombros nacionales logró algo poco frecuente. Que la noticia fuera lo que no aumentó tanto.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La inflación de mayo fue del 2,1%, según informó este jueves el INDEC al difundir el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes pasado. El resultado representó una desaceleración respecto del 2,6% registrado en abril.
Con este dato, el índice acumula una suba de 14,7% en lo que va del año, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,2%.
Los rubros con mayores y menores aumentos
De acuerdo con el organismo estadístico, la división que registró el mayor incremento mensual fue Comunicación, con una suba del 3,4%. En el extremo opuesto se ubicó Prendas de vestir y calzado, que mostró un aumento de apenas 0,3%.
El dato difundido estuvo en línea con las previsiones de las consultoras privadas, que anticipaban una desaceleración inflacionaria durante mayo. Los analistas estimaban que el índice se ubicaría en un rango de entre 2,1% y 2,5%.
Qué factores influyeron en la desaceleración
Entre los elementos señalados por los especialistas aparecen, por un lado, los aumentos de combustibles que quedaron en suspenso tras la renovación por un mes del mecanismo de amortiguación dispuesto por YPF para mantener estables los precios en los surtidores en medio de la prolongación del conflicto en Medio Oriente.
Por otra parte, también incidió el comportamiento más moderado de los precios de los alimentos, uno de los componentes con mayor peso dentro de la canasta que mide el IPC.
Las expectativas para los próximos meses
El consenso del mercado sostiene que la inflación nacional podría continuar desacelerándose durante los próximos meses e incluso perforar el umbral del 2% mensual hacia agosto, manteniéndose en niveles similares hasta fin de año.
Esa expectativa quedó reflejada en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que proyecta una inflación acumulada de 30,5% para todo el año. De concretarse, el resultado dejaría a 2026 un punto porcentual por debajo del registro observado el año anterior.
La cifra difundida por el INDEC también coincidió con la desaceleración observada en la Ciudad de Buenos Aires, donde el índice de precios de mayo se ubicó igualmente en 2,1%.
2,1%. Un número que hace unos años habría parecido un error de tipeo o una promoción bancaria escondida en la letra chica. Ahora ocupa titulares porque quedó por debajo del 2,6% de abril y porque, en materia de inflación argentina, cualquier descenso se mira con la misma atención con la que se vigila el último alfajor en la oficina.
La escena tiene algo de campeonato de resistencia. Después de años en los que los precios corrían como un remisero que vio el semáforo ponerse amarillo a tres cuadras, el dato de mayo llegó con una velocidad bastante más moderada. No es que el velocímetro marque reposo, pero al menos dejó de parecer la cuenta de un taxímetro en hora pico.
Las consultoras ya venían anticipando una desaceleración y el resultado terminó ubicándose en el piso de las previsiones. Entre los factores mencionados aparecen los combustibles, cuyos aumentos quedaron en pausa por la continuidad del mecanismo de amortiguación aplicado por YPF, y también el comportamiento más contenido de los alimentos. Dos protagonistas habituales de las discusiones familiares, los grupos de WhatsApp y las conversaciones improvisadas frente a una góndola.
El informe mostró además que Comunicación encabezó las subas mensuales con un 3,4%, mientras que Prendas de vestir y calzado registró el menor aumento con apenas 0,3%. Una rareza estadística en un país donde comprar ropa suele sentirse como financiar una pequeña obra pública.
Mientras tanto, el mercado ya mira más adelante. El consenso es que la inflación podría seguir bajando en los próximos meses e incluso perforar el umbral del 2% mensual. Las proyecciones son optimistas, aunque en Argentina las predicciones económicas suelen tener una vida útil parecida a la de un helado al sol de enero.
Por ahora, el dato es concreto: 2,1%. Una cifra que sigue siendo inflación, pero que en la escala de asombros nacionales logró algo poco frecuente. Que la noticia fuera lo que no aumentó tanto.