Lionel Messi tiene un lugar donde todo se detiene. Lejos de los flashes, los estadios y la exigencia del fútbol, el capitán argentino encuentra en Kentucky Club de Campo, a pocos kilómetros de Rosario, su refugio personal: una imponente mansión que junto a Antonela Roccuzzo bautizaron como “La Fortaleza”.
La propiedad fue adquirida hace varios años y está valuada en alrededor de 5 millones de dólares. Construida sobre tres terrenos, se convirtió en una de las viviendas más grandes del exclusivo barrio privado ubicado en Funes.
La inversión inicial habría rondado los 4 millones de dólares y, con el paso del tiempo, el inmueble fue transformándose en el hogar pensado para el futuro de la familia Messi.
Más que una casa de vacaciones, el lugar fue diseñado como el espacio donde Leo, Antonela y sus hijos puedan disfrutar de la vida familiar cuando llegue el momento del retiro profesional.
Un sistema de ingreso pensado para preservar la intimidad
El principal objetivo de la mansión es garantizar la privacidad. La vivienda está rodeada por una extensa barrera de árboles que bloquea las miradas desde el exterior y cuenta con seguridad permanente.
Uno de los detalles que más llamó la atención de los vecinos es que la entrada no tiene un timbre tradicional. Las personas que llegan son recibidas a través de cámaras de vigilancia, un mecanismo que refleja el nivel de resguardo buscado por Messi y su familia.
A pesar de esas medidas, la presencia del capitán argentino modificó la dinámica de la zona. Cada año, numerosos fanáticos se acercan al ingreso del country con la esperanza de observar al campeón del mundo.
Incluso algunos comercios cercanos comenzaron a promocionarse como parte de la “ruta Messi”, una denominación destinada a atraer a los visitantes que recorren los alrededores de la propiedad.
Los espacios de “La Fortaleza”
La mansión cuenta con más de 25 ambientes y diferentes sectores destinados al descanso, la actividad física y el entretenimiento familiar.
Entre sus principales comodidades se encuentra un cine privado, equipado para que la familia pueda compartir películas y series.
También dispone de un gimnasio profesional, con máquinas de primer nivel para que Messi pueda mantener su preparación física.
La propiedad incluye además una sala de juegos destinada a Thiago, Mateo y Ciro, equipada con consolas y videojuegos, junto con un salón preparado para cumpleaños y celebraciones familiares.
Entre sus instalaciones también se destacan una pileta de dimensiones cercanas a las olímpicas y una cancha de fútbol.
El barrio elegido por la familia Messi
Kentucky Club de Campo fue elegido por la familia debido a sus condiciones de seguridad y tranquilidad. El complejo privado cuenta con más de 240 hectáreas y está ubicado a unos 20 minutos del centro de Rosario.
La amplitud del predio, el control de los accesos y la distancia respecto de las zonas más transitadas lo convirtieron en el lugar elegido por Messi para descansar durante sus estadías en la Argentina y proyectar allí una etapa futura junto a su familia.
Lionel Messi tiene en Kentucky Club de Campo, cerca de Rosario, una mansión valuada en alrededor de 5 millones de dólares que funciona como refugio familiar. La propiedad, construida sobre tres terrenos, cuenta con más de 25 ambientes, pileta, cine, gimnasio, sala de juegos y un estricto sistema de seguridad diseñado para preservar su privacidad.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Lionel Messi pasó buena parte de su carrera atravesando defensas imposibles, pero en Funes decidió invertir la ecuación: ahora la defensa imposible es la de su propia casa. “La Fortaleza”, como bautizaron la propiedad junto a Antonela Roccuzzo, no tiene timbre tradicional. Quien llegue deberá presentarse ante las cámaras, probablemente con una explicación convincente, documento en mano y la serenidad de quien sabe que está intentando ingresar al área más protegida desde la final de Qatar.
La mansión fue construida sobre tres terrenos y tiene más de 25 ambientes, una cifra que obliga a abandonar el concepto de “ir a buscar algo al otro cuarto”. Allí cualquier olvido puede convertirse en una expedición logística, con hidratación, mapa y un mensaje al grupo familiar para confirmar que el viajero sigue con vida. También cuenta con cine, gimnasio, sala de juegos, salón para eventos y una pileta casi olímpica, porque una pileta común habría resultado una provocación innecesaria para el currículum del propietario.
La barrera de árboles que rodea la vivienda cumple una función clara: evitar miradas indiscretas. No se trata de una elección ornamental, sino de una declaración diplomática dirigida al mundo exterior: detrás de este bosque hay una familia descansando y no una atracción turística. El inconveniente es que la presencia de Messi convirtió el ingreso al country en una suerte de santuario futbolero, con fanáticos esperando una aparición que puede durar menos que una repetición del VAR.
Los comercios cercanos, siempre atentos al espíritu emprendedor, comenzaron a promocionarse como parte de la “ruta Messi”. Así, comprar una gaseosa o detenerse en un negocio de la zona puede adquirir la solemnidad de una peregrinación deportiva. Mientras tanto, Messi busca tranquilidad en una casa valuada en millones, protegida por cámaras, árboles y seguridad permanente. Después de décadas soportando marcas personales, parece razonable que al menos en su hogar nadie pueda seguirlo hasta el dormitorio.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Lionel Messi tiene un lugar donde todo se detiene. Lejos de los flashes, los estadios y la exigencia del fútbol, el capitán argentino encuentra en Kentucky Club de Campo, a pocos kilómetros de Rosario, su refugio personal: una imponente mansión que junto a Antonela Roccuzzo bautizaron como “La Fortaleza”.
La propiedad fue adquirida hace varios años y está valuada en alrededor de 5 millones de dólares. Construida sobre tres terrenos, se convirtió en una de las viviendas más grandes del exclusivo barrio privado ubicado en Funes.
La inversión inicial habría rondado los 4 millones de dólares y, con el paso del tiempo, el inmueble fue transformándose en el hogar pensado para el futuro de la familia Messi.
Más que una casa de vacaciones, el lugar fue diseñado como el espacio donde Leo, Antonela y sus hijos puedan disfrutar de la vida familiar cuando llegue el momento del retiro profesional.
Un sistema de ingreso pensado para preservar la intimidad
El principal objetivo de la mansión es garantizar la privacidad. La vivienda está rodeada por una extensa barrera de árboles que bloquea las miradas desde el exterior y cuenta con seguridad permanente.
Uno de los detalles que más llamó la atención de los vecinos es que la entrada no tiene un timbre tradicional. Las personas que llegan son recibidas a través de cámaras de vigilancia, un mecanismo que refleja el nivel de resguardo buscado por Messi y su familia.
A pesar de esas medidas, la presencia del capitán argentino modificó la dinámica de la zona. Cada año, numerosos fanáticos se acercan al ingreso del country con la esperanza de observar al campeón del mundo.
Incluso algunos comercios cercanos comenzaron a promocionarse como parte de la “ruta Messi”, una denominación destinada a atraer a los visitantes que recorren los alrededores de la propiedad.
Los espacios de “La Fortaleza”
La mansión cuenta con más de 25 ambientes y diferentes sectores destinados al descanso, la actividad física y el entretenimiento familiar.
Entre sus principales comodidades se encuentra un cine privado, equipado para que la familia pueda compartir películas y series.
También dispone de un gimnasio profesional, con máquinas de primer nivel para que Messi pueda mantener su preparación física.
La propiedad incluye además una sala de juegos destinada a Thiago, Mateo y Ciro, equipada con consolas y videojuegos, junto con un salón preparado para cumpleaños y celebraciones familiares.
Entre sus instalaciones también se destacan una pileta de dimensiones cercanas a las olímpicas y una cancha de fútbol.
El barrio elegido por la familia Messi
Kentucky Club de Campo fue elegido por la familia debido a sus condiciones de seguridad y tranquilidad. El complejo privado cuenta con más de 240 hectáreas y está ubicado a unos 20 minutos del centro de Rosario.
La amplitud del predio, el control de los accesos y la distancia respecto de las zonas más transitadas lo convirtieron en el lugar elegido por Messi para descansar durante sus estadías en la Argentina y proyectar allí una etapa futura junto a su familia.
Lionel Messi tiene en Kentucky Club de Campo, cerca de Rosario, una mansión valuada en alrededor de 5 millones de dólares que funciona como refugio familiar. La propiedad, construida sobre tres terrenos, cuenta con más de 25 ambientes, pileta, cine, gimnasio, sala de juegos y un estricto sistema de seguridad diseñado para preservar su privacidad.
Lionel Messi pasó buena parte de su carrera atravesando defensas imposibles, pero en Funes decidió invertir la ecuación: ahora la defensa imposible es la de su propia casa. “La Fortaleza”, como bautizaron la propiedad junto a Antonela Roccuzzo, no tiene timbre tradicional. Quien llegue deberá presentarse ante las cámaras, probablemente con una explicación convincente, documento en mano y la serenidad de quien sabe que está intentando ingresar al área más protegida desde la final de Qatar.
La mansión fue construida sobre tres terrenos y tiene más de 25 ambientes, una cifra que obliga a abandonar el concepto de “ir a buscar algo al otro cuarto”. Allí cualquier olvido puede convertirse en una expedición logística, con hidratación, mapa y un mensaje al grupo familiar para confirmar que el viajero sigue con vida. También cuenta con cine, gimnasio, sala de juegos, salón para eventos y una pileta casi olímpica, porque una pileta común habría resultado una provocación innecesaria para el currículum del propietario.
La barrera de árboles que rodea la vivienda cumple una función clara: evitar miradas indiscretas. No se trata de una elección ornamental, sino de una declaración diplomática dirigida al mundo exterior: detrás de este bosque hay una familia descansando y no una atracción turística. El inconveniente es que la presencia de Messi convirtió el ingreso al country en una suerte de santuario futbolero, con fanáticos esperando una aparición que puede durar menos que una repetición del VAR.
Los comercios cercanos, siempre atentos al espíritu emprendedor, comenzaron a promocionarse como parte de la “ruta Messi”. Así, comprar una gaseosa o detenerse en un negocio de la zona puede adquirir la solemnidad de una peregrinación deportiva. Mientras tanto, Messi busca tranquilidad en una casa valuada en millones, protegida por cámaras, árboles y seguridad permanente. Después de décadas soportando marcas personales, parece razonable que al menos en su hogar nadie pueda seguirlo hasta el dormitorio.