El presidente Javier Milei defendió el liberalismo, cuestionó a la oposición por la postergación del tratamiento del proyecto de ley sobre propiedad privada en el Senado y protagonizó un tenso intercambio con asistentes durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
Durante su exposición sobre la política económica del Gobierno, el mandatario insistió en que el ahorro y la inversión constituyen la base del crecimiento y apuntó contra los elevados niveles de déficit fiscal registrados en administraciones anteriores.
«Para tener un stock de capital mínimo, necesitan antes generar ingresos y ahorrar. Por lo tanto, si ustedes tienen una sociedad que despilfarra el dinero, que no ahorra, por más que generen ingresos, no van a poder crecer. Si ustedes tienen un gobierno asquerosamente populista que genera quince puntos de déficit fiscal en términos de PBI, se van a estrellar», expresó.
En ese momento, una persona del público lo interrumpió con una referencia a la situación económica actual. Milei respondió desde el escenario: «No, ahora no, antes. Nosotros salimos de eso, justamente. Hicimos ese ajuste que los malditos populistas dejaron plantada la bomba».
Ante una nueva intervención del mismo asistente, el Presidente redobló su respuesta: «Voy a terminar este mandato, voy a ser reelecto y voy a tener cuatro años más. Y te voy a dar una mala noticia adicional. Estamos sentando las bases para cien años de liberalismo. Por lo tanto, si no te gusta, andate a Cuba».
Nuevo cruce durante el acto
Sobre el cierre de su discurso, Milei volvió a protagonizar un intercambio con otro asistente mientras defendía la política oficial respecto de YPF.
«Algo hemos hecho mal y es que durante casi cien años nos hemos vivido cagando sistemáticamente sobre la propiedad privada», sostuvo el mandatario.
Las interrupciones desde el público motivaron una nueva respuesta del jefe de Estado: «¿Por qué no te alquilás un salón y te vas ahí si tenés tanta gana de hablar? En la época en que yo no era presidente, daba conferencias para mil, dos mil y hasta diez mil personas. Tené una carrera si te gusta hablar tanto, kuka».
La defensa de la propiedad privada
En otro tramo de su exposición, el Presidente cuestionó la postergación en el Senado de la sesión prevista para debatir el proyecto de ley sobre propiedad privada impulsado por el Gobierno.
«Si violentamos el derecho de propiedad, no hay incentivos a ahorrar, cosa que históricamente en Argentina los distintos gobiernos se han dedicado a robarle a los argentinos», afirmó.
Milei sostuvo además que la seguridad jurídica es un requisito indispensable para incentivar las inversiones y defendió la iniciativa enviada al Congreso.
«Aquel que invierte tiene que poder capturar los resultados de esa inversión, con lo cual también juega un rol fundamental el derecho de propiedad. Y es por eso que no es redundante que estemos enviando al Congreso una ley para declarar la inviolabilidad, el respeto y la defensa a ultranza del derecho de propiedad», manifestó.
Finalmente, agregó: «Respetar el derecho de propiedad es lo que va a permitir ahorrar, invertir, crecer y convertirnos en una potencia nuevamente. Además, resulta interesante como principio de revelación, porque aquellos que se opongan a la defensa férrea del derecho de propiedad, como postulamos nosotros en base al orden liberal, está claro que esos son los enemigos del progreso».
El presidente Javier Milei defendió el liberalismo durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, donde protagonizó cruces con asistentes que lo interrumpieron. Además, cuestionó a la oposición por la postergación del tratamiento del proyecto de ley sobre propiedad privada y reafirmó que el respeto a ese derecho es un pilar de su programa económico.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
«Andate a Cuba» en una cena de gala de la Bolsa de Comercio. El intercambio duró apenas unos segundos, pero alcanzó para convertir un discurso económico en un ring verbal con platea incluida.
Mientras el Presidente hablaba de ahorro, inversión y déficit fiscal, desde el público apareció una réplica. La respuesta llegó sin escalas, como esas discusiones familiares que empiezan por el precio del asado y terminan repasando medio siglo de historia política. La economía siguió sobre el escenario, pero el espectáculo ya había cambiado de género.
El episodio reflejó una constante de la gestión libertaria: los actos oficiales dejaron de ser ceremonias de protocolo para transformarse en escenarios donde cualquier interrupción puede derivar en un intercambio directo con el Presidente. En vez de dejar pasar el comentario, Milei eligió responder, elevar el tono y convertir al interlocutor anónimo en parte del discurso.
Después llegó la promesa política. Dijo que terminará su mandato, que buscará la reelección y que el país tendrá «cien años de liberalismo». Una frase de máxima ambición lanzada en un ámbito donde las proyecciones económicas suelen medirse en trimestres y balances, no en siglos. La hipérbole encontró rápidamente su contrapunto en la respuesta dirigida al asistente que lo cuestionaba.
La defensa de la propiedad privada también ocupó un lugar central. Milei volvió a sostener que sin reglas claras no hay ahorro ni inversión, y cuestionó la postergación del tratamiento legislativo del proyecto impulsado por el Gobierno. En esa lógica, el debate dejó de ser exclusivamente jurídico para convertirse en una disputa ideológica entre quienes, según su visión, promueven el progreso y quienes lo obstaculizan.
Los discursos económicos solían medirse por indicadores, anuncios o definiciones de política pública. Ahora también se recuerdan por los cruces desde la platea. El país donde un debate sobre el déficit fiscal puede terminar con recomendaciones turísticas para Cuba.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El presidente Javier Milei defendió el liberalismo, cuestionó a la oposición por la postergación del tratamiento del proyecto de ley sobre propiedad privada en el Senado y protagonizó un tenso intercambio con asistentes durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
Durante su exposición sobre la política económica del Gobierno, el mandatario insistió en que el ahorro y la inversión constituyen la base del crecimiento y apuntó contra los elevados niveles de déficit fiscal registrados en administraciones anteriores.
«Para tener un stock de capital mínimo, necesitan antes generar ingresos y ahorrar. Por lo tanto, si ustedes tienen una sociedad que despilfarra el dinero, que no ahorra, por más que generen ingresos, no van a poder crecer. Si ustedes tienen un gobierno asquerosamente populista que genera quince puntos de déficit fiscal en términos de PBI, se van a estrellar», expresó.
En ese momento, una persona del público lo interrumpió con una referencia a la situación económica actual. Milei respondió desde el escenario: «No, ahora no, antes. Nosotros salimos de eso, justamente. Hicimos ese ajuste que los malditos populistas dejaron plantada la bomba».
Ante una nueva intervención del mismo asistente, el Presidente redobló su respuesta: «Voy a terminar este mandato, voy a ser reelecto y voy a tener cuatro años más. Y te voy a dar una mala noticia adicional. Estamos sentando las bases para cien años de liberalismo. Por lo tanto, si no te gusta, andate a Cuba».
Nuevo cruce durante el acto
Sobre el cierre de su discurso, Milei volvió a protagonizar un intercambio con otro asistente mientras defendía la política oficial respecto de YPF.
«Algo hemos hecho mal y es que durante casi cien años nos hemos vivido cagando sistemáticamente sobre la propiedad privada», sostuvo el mandatario.
Las interrupciones desde el público motivaron una nueva respuesta del jefe de Estado: «¿Por qué no te alquilás un salón y te vas ahí si tenés tanta gana de hablar? En la época en que yo no era presidente, daba conferencias para mil, dos mil y hasta diez mil personas. Tené una carrera si te gusta hablar tanto, kuka».
La defensa de la propiedad privada
En otro tramo de su exposición, el Presidente cuestionó la postergación en el Senado de la sesión prevista para debatir el proyecto de ley sobre propiedad privada impulsado por el Gobierno.
«Si violentamos el derecho de propiedad, no hay incentivos a ahorrar, cosa que históricamente en Argentina los distintos gobiernos se han dedicado a robarle a los argentinos», afirmó.
Milei sostuvo además que la seguridad jurídica es un requisito indispensable para incentivar las inversiones y defendió la iniciativa enviada al Congreso.
«Aquel que invierte tiene que poder capturar los resultados de esa inversión, con lo cual también juega un rol fundamental el derecho de propiedad. Y es por eso que no es redundante que estemos enviando al Congreso una ley para declarar la inviolabilidad, el respeto y la defensa a ultranza del derecho de propiedad», manifestó.
Finalmente, agregó: «Respetar el derecho de propiedad es lo que va a permitir ahorrar, invertir, crecer y convertirnos en una potencia nuevamente. Además, resulta interesante como principio de revelación, porque aquellos que se opongan a la defensa férrea del derecho de propiedad, como postulamos nosotros en base al orden liberal, está claro que esos son los enemigos del progreso».
El presidente Javier Milei defendió el liberalismo durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, donde protagonizó cruces con asistentes que lo interrumpieron. Además, cuestionó a la oposición por la postergación del tratamiento del proyecto de ley sobre propiedad privada y reafirmó que el respeto a ese derecho es un pilar de su programa económico.
«Andate a Cuba» en una cena de gala de la Bolsa de Comercio. El intercambio duró apenas unos segundos, pero alcanzó para convertir un discurso económico en un ring verbal con platea incluida.
Mientras el Presidente hablaba de ahorro, inversión y déficit fiscal, desde el público apareció una réplica. La respuesta llegó sin escalas, como esas discusiones familiares que empiezan por el precio del asado y terminan repasando medio siglo de historia política. La economía siguió sobre el escenario, pero el espectáculo ya había cambiado de género.
El episodio reflejó una constante de la gestión libertaria: los actos oficiales dejaron de ser ceremonias de protocolo para transformarse en escenarios donde cualquier interrupción puede derivar en un intercambio directo con el Presidente. En vez de dejar pasar el comentario, Milei eligió responder, elevar el tono y convertir al interlocutor anónimo en parte del discurso.
Después llegó la promesa política. Dijo que terminará su mandato, que buscará la reelección y que el país tendrá «cien años de liberalismo». Una frase de máxima ambición lanzada en un ámbito donde las proyecciones económicas suelen medirse en trimestres y balances, no en siglos. La hipérbole encontró rápidamente su contrapunto en la respuesta dirigida al asistente que lo cuestionaba.
La defensa de la propiedad privada también ocupó un lugar central. Milei volvió a sostener que sin reglas claras no hay ahorro ni inversión, y cuestionó la postergación del tratamiento legislativo del proyecto impulsado por el Gobierno. En esa lógica, el debate dejó de ser exclusivamente jurídico para convertirse en una disputa ideológica entre quienes, según su visión, promueven el progreso y quienes lo obstaculizan.
Los discursos económicos solían medirse por indicadores, anuncios o definiciones de política pública. Ahora también se recuerdan por los cruces desde la platea. El país donde un debate sobre el déficit fiscal puede terminar con recomendaciones turísticas para Cuba.