El diputado nacional de Encuentro Federal, Miguel Ángel Pichetto, pidió “evitar que la Argentina se convierta en Perú”, al analizar la situación judicial de Cristina Kirchner y contrastarla con la inestabilidad política de ese país, donde distintos ex presidentes terminaron detenidos, investigados, destituidos o fuera del poder en medio de fuertes crisis institucionales.
El legislador volvió a pronunciarse sobre la situación judicial de la ex presidenta y sobre el rol del Poder Judicial, en un contexto en el que retomó el diálogo directo con Cristina Kirchner y busca acercarse nuevamente a las filas del peronismo.
“No estoy hablando únicamente de Cristina Kirchner, sino de someter a todos los ex presidentes a mecánicas judiciales que, permanentemente, se realizan a posteriori de los mandatos. Generalmente, son denunciados por motivos que son propios de la gestión de gobierno. Hay que evitar que la Argentina se convierta en Perú”, definió.
La advertencia sobre la judicialización de la política
Pichetto planteó que el país debe evitar un proceso de judicialización extrema de la política y tomó como referencia el caso peruano, marcado por una prolongada inestabilidad presidencial, con mandatarios que dejaron el cargo en medio de crisis, investigaciones judiciales, renuncias o destituciones.
Uno de los casos recientes fue el de José Jerí, quien fue destituido en febrero tras apenas cuatro meses en el cargo, en un nuevo episodio de crisis política en Perú.
Frente a ese escenario, Pichetto reiteró que el Congreso debería considerar una vía legislativa para dejar sin efecto la sentencia contra Cristina Kirchner en la causa Vialidad, siguiendo el precedente de Brasil.
“En materia penal siempre el Congreso puede analizar el Código Penal, sancionar una ley que puede ser más benigna y eso impacta y obliga a retrotraer una condena”, ejemplificó.
El ex presidente del bloque peronista en el Senado también hizo referencia al caso brasileño y a la aplicación del 2×1 para condenados por delitos de lesa humanidad, donde el Congreso impulsó cambios que terminaron modificando la jurisprudencia.
Críticas a la Corte Suprema y llamado al peronismo
Al abordar el rol de la Corte Suprema, Pichetto cuestionó la “mirada de omnipotencia” del máximo tribunal y la caracterizó como una visión “vieja”.
En ese marco, advirtió sobre los riesgos institucionales de avanzar sobre la figura de ex mandatarios. “Es muy grave impactar sobre la figura de un ex Presidente, no sólo de Cristina, de todos”, sostuvo.
El diputado también se refirió al escenario interno del peronismo y pidió avanzar en un proceso de unidad política. “El deber de una oposición inteligente y democrática, como es el peronismo, tiene que encontrar el camino de la unidad”, sentenció.
Pichetto aclaró que todavía no definió si será precandidato a algún cargo en 2027. Entre las tareas pendientes del espacio, remarcó que “el desafío del peronismo es el programa”, luego del mandato de Alberto Fernández, al que calificó como “un fracaso”.
“Hay que tener una propuesta seria para gobernar la Argentina”, declaró.
Cuestionamientos al gobierno de Javier Milei
Pichetto también cuestionó el rumbo del gobierno de Javier Milei, al que calificó como “un proceso de destrucción”. Según el diputado, la dinámica interna del Poder Ejecutivo limita la capacidad de diálogo político y acentúa los niveles de conflictividad.
Además, advirtió sobre la concentración del poder en el entorno más cercano al Presidente y apuntó contra la forma en que se toman las decisiones dentro del oficialismo nacional.
Con sus declaraciones, Pichetto volvió a instalar una discusión política y judicial sensible: el alcance de las condenas contra ex presidentes, el papel del Congreso frente a sentencias firmes y la necesidad de que el peronismo reconstruya una propuesta de gobierno con vocación de unidad.
Miguel Ángel Pichetto pidió evitar que la Argentina transite un camino de judicialización extrema similar al de Perú, al analizar la situación de Cristina Kirchner y de otros ex presidentes. Además, propuso evaluar una vía legislativa sobre la condena en la causa Vialidad y reclamó unidad y programa para el peronismo.
Miguel Ángel Pichetto volvió a mirar el mapa regional y encontró una advertencia política con forma de alarma sísmica: “evitar que la Argentina se convierta en Perú”. La frase no llegó como souvenir diplomático, sino como diagnóstico sobre un país donde los ex presidentes suelen salir de la Casa de Gobierno con menos estabilidad que una silla de plástico en acto partidario.
En su lectura, el problema no se limita a Cristina Kirchner, aunque Cristina sea, como casi siempre, el centro gravitacional de la galaxia peronista. Pichetto apuntó contra una mecánica judicial que, según planteó, revisa mandatos presidenciales a posteriori hasta convertir la gestión pública en una serie de Netflix con expediente, cautelar y temporada final en tribunales. La política argentina, que ya venía bastante entrenada en discutir todo con dramatismo de sobremesa familiar, ahora suma la pregunta institucional de fondo: cuánta justicia es justicia y cuándo empieza la trituradora.
El ejemplo peruano apareció como espejo incómodo. Allí, la sucesión de mandatarios atravesados por crisis, investigaciones, renuncias o destituciones convirtió al poder presidencial en una oficina con contrato temporario y muebles prestados. Pichetto usó ese contraste para advertir que impactar sobre la figura de un ex presidente es un asunto de gravedad institucional, no apenas un capítulo más de la pelea partidaria con hinchada, archivo televisivo y editorialistas haciendo fila para el colapso.
El diputado también volvió sobre una idea que incomoda a varios mostradores de la política: que el Congreso analice una herramienta legislativa capaz de incidir sobre la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad. La propuesta, presentada con referencias a antecedentes penales y legislativos, empuja una discusión sensible: si el Parlamento puede sancionar normas más benignas que obliguen a revisar una sentencia o si esa puerta abre un pasillo donde todos empiezan a correr con un Código Penal bajo el brazo.
En paralelo, Pichetto dejó otra postal del peronismo: una fuerza que necesita unidad, programa y una propuesta seria después de haber sobrevivido al mandato de Alberto Fernández, al que calificó como “un fracaso”. Una definición quirúrgica, sin anestesia y con música de cierre de ciclo. También cuestionó al gobierno de Javier Milei, al que describió como “un proceso de destrucción”, y advirtió sobre la concentración de poder en el entorno presidencial. En síntesis: Pichetto no llevó un extintor al debate político, llevó un parte médico del sistema institucional y pidió que, antes de copiar tragedias ajenas, la Argentina recuerde que ya tiene suficiente material propio para administrar.
