Los empleados del Congreso de la Nación acordaron una recomposición salarial del 6,5% para los meses de junio, julio y agosto, tras una negociación entre los gremios legislativos y las autoridades de ambas cámaras parlamentarias. La actualización volverá a impactar en la interna del oficialismo, ya que el mecanismo vigente establece que las dietas de los senadores se actualizan automáticamente con los incrementos salariales del personal legislativo.
Del acuerdo participaron representantes de la Asociación del Personal Legislativo (APL), ATE Congreso y UPCN Congreso, junto con autoridades de la Cámara de Diputados y del Senado. En el caso de los diputados nacionales, las subas en sus ingresos requieren una resolución específica del cuerpo y no se aplican de manera automática.
Cómo se aplicará el incremento
En el marco de la Comisión Negociadora del Valor del Módulo, las partes acordaron que el aumento del 6,5% se liquidará en tres tramos:
• 2,4% en junio.
• 2,2% en julio.
• 1,9% en agosto.
El secretario general de APL, Norberto Di Próspero, afirmó que «se trata de una recomposición salarial que permite sostener el poder adquisitivo en un momento en que la situación económica golpea el bolsillo de los trabajadores y trabajadoras».
Por su parte, APL, ATE Congreso y UPCN señalaron que el Congreso, como «Casa de la Democracia», debe garantizar el principio de «igual remuneración por igual tarea». En ese marco, solicitaron la conformación de una comisión específica para revisar y regularizar adicionales e ítems salariales que actualmente generan diferencias entre empleados que cumplen funciones similares.
El objetivo de la nueva comisión
Según explicaron los gremios, la propuesta apunta a «normalizar, reglamentar y unificar» esos conceptos de manera «justa, equitativa y universal», en línea con el Estatuto y Escalafón del personal del Congreso establecido en la Ley 24.600.
Asimismo, indicaron que la intención es «corregir desigualdades existentes entre los cinco sectores que integran el ámbito legislativo, donde distintos adicionales impactan de manera diferente sobre los haberes de las y los trabajadores».
La interna política y su impacto
Di Próspero también destacó que el gremio logró preservar los puestos laborales en un contexto económico complejo. «Desde APL priorizamos mantener las fuentes de trabajo en un complejo escenario laboral y hoy podemos decir que estamos todos adentro, que no echaron a nadie», sostuvo. Además, remarcó que se actualizaron los subsidios por adopción, fallecimiento y nacimiento.
Respecto de la cobertura médica, señaló que «estamos con una calidad prestacional a nuestros afiliados que es igual a la que brinda cualquier Prepaga» y detalló que se fortalecieron las prestaciones de la ayuda social DAS, incorporando servicios de kinesiología y el programa La DAS en tu sector.
Finalmente, el dirigente sindical advirtió sobre el impacto de la disputa política entre la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. «Estamos ante una situación inédita, difícil, con un Congreso con dos Cámaras totalmente opuestas, que prácticamente no tienen diálogo», afirmó, al considerar que esa tensión termina repercutiendo en los trabajadores.
En ese sentido, recordó que «más allá de las gestiones y de la ideología política, tenemos una ley que es la 24.600, el Estatuto del escalafón. Y de distintas gestiones, inclusive en la gestión de 2016 a 2019, siempre se cumplió con el respeto a la paritaria y a la comisión negociadora de valor del módulo».
Los empleados del Congreso acordaron una recomposición salarial del 6,5% para los meses de junio, julio y agosto tras una negociación entre los gremios legislativos y las autoridades parlamentarias. El incremento se aplicará en tres tramos y volverá a poner en el centro de la escena la disputa entre el Gobierno y Victoria Villarruel, ya que impactará automáticamente en las dietas de los senadores.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
6,5% de aumento para los empleados del Congreso. Tres números que alcanzaron para reactivar una pelea política que venía con brasas encendidas. Porque en el Senado los incrementos salariales viajan enganchados a las dietas de los legisladores como ese carrito del supermercado que siempre termina llevándose algo más de lo previsto.
La negociación fue entre gremios y autoridades parlamentarias, pero el ruido volvió a instalarse en la relación entre Javier Milei y Victoria Villarruel. En Argentina un acuerdo paritario puede durar menos que un paquete de bizcochos en una reunión, pero alcanza para abrir otro capítulo de una interna que parece tener más temporadas que una novela de la tarde.
Los sindicatos defendieron la actualización como una recomposición destinada a sostener el poder adquisitivo de los trabajadores, mientras que el mecanismo automático de actualización de las dietas volvió a quedar bajo la lupa. Es el tipo de engranaje institucional que durante años pasó inadvertido hasta que un día alguien descubrió que seguía funcionando. Como esos relojes viejos de estación que nadie mira hasta que marcan una hora incómoda.
En paralelo, los gremios insistieron en avanzar sobre las diferencias salariales que existen entre empleados que realizan tareas similares, una discusión bastante menos estridente que la pelea política, aunque bastante más cercana al bolsillo de quienes trabajan todos los días en el Congreso. Porque mientras unos discuten quién ganó la pulseada, otros siguen intentando que el recibo de sueldo tenga la misma lógica que el discurso sobre igualdad de condiciones.
La tensión tampoco ayuda al funcionamiento interno. Desde APL describieron un Congreso con dos cámaras que casi no dialogan entre sí, una postal que convierte cualquier negociación en un trámite más complejo de lo habitual. Hay edificios donde el problema es que no anda el ascensor. Acá, a veces, el inconveniente es que no sube el diálogo.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Los empleados del Congreso de la Nación acordaron una recomposición salarial del 6,5% para los meses de junio, julio y agosto, tras una negociación entre los gremios legislativos y las autoridades de ambas cámaras parlamentarias. La actualización volverá a impactar en la interna del oficialismo, ya que el mecanismo vigente establece que las dietas de los senadores se actualizan automáticamente con los incrementos salariales del personal legislativo.
Del acuerdo participaron representantes de la Asociación del Personal Legislativo (APL), ATE Congreso y UPCN Congreso, junto con autoridades de la Cámara de Diputados y del Senado. En el caso de los diputados nacionales, las subas en sus ingresos requieren una resolución específica del cuerpo y no se aplican de manera automática.
Cómo se aplicará el incremento
En el marco de la Comisión Negociadora del Valor del Módulo, las partes acordaron que el aumento del 6,5% se liquidará en tres tramos:
• 2,4% en junio.
• 2,2% en julio.
• 1,9% en agosto.
El secretario general de APL, Norberto Di Próspero, afirmó que «se trata de una recomposición salarial que permite sostener el poder adquisitivo en un momento en que la situación económica golpea el bolsillo de los trabajadores y trabajadoras».
Por su parte, APL, ATE Congreso y UPCN señalaron que el Congreso, como «Casa de la Democracia», debe garantizar el principio de «igual remuneración por igual tarea». En ese marco, solicitaron la conformación de una comisión específica para revisar y regularizar adicionales e ítems salariales que actualmente generan diferencias entre empleados que cumplen funciones similares.
El objetivo de la nueva comisión
Según explicaron los gremios, la propuesta apunta a «normalizar, reglamentar y unificar» esos conceptos de manera «justa, equitativa y universal», en línea con el Estatuto y Escalafón del personal del Congreso establecido en la Ley 24.600.
Asimismo, indicaron que la intención es «corregir desigualdades existentes entre los cinco sectores que integran el ámbito legislativo, donde distintos adicionales impactan de manera diferente sobre los haberes de las y los trabajadores».
La interna política y su impacto
Di Próspero también destacó que el gremio logró preservar los puestos laborales en un contexto económico complejo. «Desde APL priorizamos mantener las fuentes de trabajo en un complejo escenario laboral y hoy podemos decir que estamos todos adentro, que no echaron a nadie», sostuvo. Además, remarcó que se actualizaron los subsidios por adopción, fallecimiento y nacimiento.
Respecto de la cobertura médica, señaló que «estamos con una calidad prestacional a nuestros afiliados que es igual a la que brinda cualquier Prepaga» y detalló que se fortalecieron las prestaciones de la ayuda social DAS, incorporando servicios de kinesiología y el programa La DAS en tu sector.
Finalmente, el dirigente sindical advirtió sobre el impacto de la disputa política entre la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. «Estamos ante una situación inédita, difícil, con un Congreso con dos Cámaras totalmente opuestas, que prácticamente no tienen diálogo», afirmó, al considerar que esa tensión termina repercutiendo en los trabajadores.
En ese sentido, recordó que «más allá de las gestiones y de la ideología política, tenemos una ley que es la 24.600, el Estatuto del escalafón. Y de distintas gestiones, inclusive en la gestión de 2016 a 2019, siempre se cumplió con el respeto a la paritaria y a la comisión negociadora de valor del módulo».
Los empleados del Congreso acordaron una recomposición salarial del 6,5% para los meses de junio, julio y agosto tras una negociación entre los gremios legislativos y las autoridades parlamentarias. El incremento se aplicará en tres tramos y volverá a poner en el centro de la escena la disputa entre el Gobierno y Victoria Villarruel, ya que impactará automáticamente en las dietas de los senadores.
6,5% de aumento para los empleados del Congreso. Tres números que alcanzaron para reactivar una pelea política que venía con brasas encendidas. Porque en el Senado los incrementos salariales viajan enganchados a las dietas de los legisladores como ese carrito del supermercado que siempre termina llevándose algo más de lo previsto.
La negociación fue entre gremios y autoridades parlamentarias, pero el ruido volvió a instalarse en la relación entre Javier Milei y Victoria Villarruel. En Argentina un acuerdo paritario puede durar menos que un paquete de bizcochos en una reunión, pero alcanza para abrir otro capítulo de una interna que parece tener más temporadas que una novela de la tarde.
Los sindicatos defendieron la actualización como una recomposición destinada a sostener el poder adquisitivo de los trabajadores, mientras que el mecanismo automático de actualización de las dietas volvió a quedar bajo la lupa. Es el tipo de engranaje institucional que durante años pasó inadvertido hasta que un día alguien descubrió que seguía funcionando. Como esos relojes viejos de estación que nadie mira hasta que marcan una hora incómoda.
En paralelo, los gremios insistieron en avanzar sobre las diferencias salariales que existen entre empleados que realizan tareas similares, una discusión bastante menos estridente que la pelea política, aunque bastante más cercana al bolsillo de quienes trabajan todos los días en el Congreso. Porque mientras unos discuten quién ganó la pulseada, otros siguen intentando que el recibo de sueldo tenga la misma lógica que el discurso sobre igualdad de condiciones.
La tensión tampoco ayuda al funcionamiento interno. Desde APL describieron un Congreso con dos cámaras que casi no dialogan entre sí, una postal que convierte cualquier negociación en un trámite más complejo de lo habitual. Hay edificios donde el problema es que no anda el ascensor. Acá, a veces, el inconveniente es que no sube el diálogo.