¿Sabías que las monedas están dañando a las Cataratas? El alarmante hallazgo tras la bajante

Redacción Cuyo News
5 min

En una jornada de trabajo intensivo, el equipo de mantenimiento del Parque Nacional Iguazú llevó a cabo un operativo de limpieza especial en las cascadas del lado brasileño. La tarea fue posible gracias a una ventana de oportunidad hidrológica: el caudal se encontraba en apenas 500 mil litros por segundo, una cifra significativamente menor al promedio habitual de 1,5 millones de litros. Esta reducción del volumen de agua permitió a los técnicos acceder a sectores del lecho que normalmente son inaccesibles.

Durante el procedimiento, se retiró una alarmante cantidad de monedas arrojadas por los visitantes, una práctica que, a pesar de estar estrictamente prohibida y señalizada, persiste como una «tradición» perjudicial. Las autoridades brasileñas fueron contundentes al señalar que esta acción no solo es una falta de respeto hacia un sitio declarado Patrimonio Natural Mundial, sino que representa una amenaza biológica directa para el entorno.

Un impacto ambiental invisible pero letal

Aunque arrojar una moneda parezca un acto inofensivo para el turista promedio, el acumulado de estos metales genera consecuencias graves en el ecosistema de las Cataratas. Los expertos detallaron los tres ejes principales de daño ambiental:

Contaminación química: Los metales presentes en las monedas se oxidan con el tiempo, liberando sustancias que alteran la calidad del agua y afectan la vida acuática. Riesgo para la fauna: Los animales autóctonos, atraídos por el brillo de los objetos, suelen confundir las monedas con presas o alimento, lo que provoca ingestas accidentales y muertes por intoxicación o asfixia. Acumulación de residuos: Además de las piezas monetarias, el operativo extrajo botellas plásticas, tapas y vasos, evidenciando una preocupante falta de conciencia ambiental en los circuitos turísticos.

Destino de lo recaudado

Desde la administración del Parque informaron que las monedas en buen estado serán destinadas a instituciones sociales y educativas, así como a proyectos de reforestación y educación ambiental. No obstante, advirtieron que la gran mayoría de las piezas recolectadas presentan un estado avanzado de corrosión, lo que anula su valor comercial y las convierte exclusivamente en basura metálica.

El operativo concluyó con un llamado a la reflexión para los miles de turistas que visitan la maravilla natural diariamente: las Cataratas no necesitan monedas para cumplir deseos, sino el compromiso humano de dejarlas intactas para las generaciones futuras.

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