Lamine Yamal encendió una señal de alerta en la selección de España al realizar un entrenamiento diferenciado durante la primera práctica del equipo en Nueva York. El delantero del Barcelona continúa con molestias físicas tras la semifinal frente a Francia, aunque el cuerpo técnico mantiene el optimismo de cara a la final del Mundial 2026 ante Argentina.
El atacante terminó el último encuentro con evidentes signos de dolor y trabajó apartado del grupo junto al lateral Pedro Porro, quien también arrastra molestias. Ambos realizaron ejercicios específicos de recuperación muscular mientras el resto del plantel completó la práctica con normalidad.
De la Fuente siguió de cerca la recuperación
Durante el entrenamiento, Luis de la Fuente interrumpió por algunos minutos la actividad grupal para conversar de manera individual con Lamine Yamal y Pedro Porro. Las imágenes mostraron al entrenador siguiendo especialmente la evolución del delantero mientras realizaba tareas de recuperación y estiramiento.
Desde el comienzo del certamen, el seleccionador respaldó públicamente al joven atacante y sostuvo en reiteradas oportunidades que su mejor actuación en el Mundial «todavía está por llegar».
Optimismo para la final ante Argentina
Aunque la práctica diferenciada generó preocupación entre los hinchas españoles, el cuerpo técnico considera que se trata de un trabajo preventivo destinado a aliviar las molestias con las que ambos futbolistas finalizaron el encuentro frente a Francia.
En principio, ni Lamine Yamal ni Pedro Porro tendrían inconvenientes para integrar la formación titular el próximo domingo, cuando España enfrente a Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey por el título del Mundial 2026.
La presencia de ambos resulta determinante para el funcionamiento del equipo de De la Fuente, ya que conforman una de las sociedades más peligrosas por el sector derecho, una de las principales variantes ofensivas que mostró la Roja a lo largo del torneo.
Mientras tanto, el seleccionado español continúa monitoreando la evolución física de dos piezas fundamentales con el objetivo de llegar con el plantel completo al partido más importante del campeonato.
Lamine Yamal entrenó de manera diferenciada por las molestias físicas que sufrió en la semifinal frente a Francia y encendió una señal de alerta en la selección de España. A pocos días de la final del Mundial 2026 ante Argentina, el cuerpo técnico sigue de cerca su evolución, aunque confía en que tanto el delantero como Pedro Porro estarán disponibles para el encuentro decisivo.
Una práctica aparte alcanzó para que en España empezaran a mirar el parte médico con más atención que el fixture. Lamine Yamal no trabajó junto al grupo y, de inmediato, la imaginación hizo el resto.
En un Mundial donde cada entrenamiento se analiza como si fuera una transmisión de VAR, un futbolista haciendo ejercicios de recuperación puede convertirse en una novela de varios capítulos. Es el precio de tener a una de las principales figuras del torneo: cualquier gesto genera más interpretaciones que una conferencia de prensa después de un clásico.
Luis de la Fuente se acercó personalmente para conversar con Yamal y con Pedro Porro. La escena alimentó todo tipo de especulaciones, aunque el libreto parece bastante menos dramático. Mientras uno estiraba y recuperaba sensaciones, el entrenador seguía de cerca una evolución que el cuerpo técnico considera parte del proceso normal tras un partido de máxima exigencia.
Las molestias llegaron después del duelo con Francia, un encuentro que dejó piernas cargadas y varios futbolistas con la cuenta de kilómetros en números difíciles de explicar sin una calculadora científica. A esta altura del torneo, el físico negocia condiciones como un auto usado: promete que está impecable, pero siempre aparece algún ruido cuando lo sacás a la ruta.
Puertas adentro mantienen la calma. La sesión diferenciada respondió a un plan de recuperación muscular y también la realizó Pedro Porro. En principio, ninguno de los dos tendría inconvenientes para llegar a la final frente a Argentina, un partido donde España necesita todas sus piezas disponibles para sostener una de las sociedades ofensivas que mejores resultados le dio durante el campeonato.
Porque una cosa es administrar cargas y otra muy distinta perder a una figura en la semana decisiva. Nadie quiere descubrir que el mayor rival antes de una final no estaba del otro lado de la cancha, sino escondido en un isquiotibial.