Un equipo de astrónomos detectó por primera vez un azúcar complejo en el espacio interestelar, un descubrimiento que fortalece la hipótesis de que algunos de los compuestos esenciales para la vida pueden formarse antes incluso del nacimiento de estrellas y planetas.
La investigación fue liderada por especialistas del Centro de Astrobiología de España y publicada en la revista científica Nature Astronomy. Los científicos identificaron eritrulosa, una molécula compuesta por cuatro átomos de carbono, en una nube molecular ubicada cerca del centro de la Vía Láctea.
Cómo lograron detectar el azúcar
Para realizar el estudio, los investigadores utilizaron dos radiotelescopios: uno instalado en el Observatorio de Yebes, al norte de Madrid, y otro perteneciente al Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM), en Sierra Nevada.
Ambos observaron la nube molecular G+0.693−0.027, donde compararon las señales de radio detectadas con la firma molecular de la eritrulosa obtenida previamente en laboratorio. En un principio, el objetivo era encontrar azúcares más simples de tres átomos de carbono, pero esos compuestos no fueron detectados.
La autora principal del estudio, Izaskun Jiménez-Serra, explicó que el hallazgo fue inesperado porque contradice la idea predominante de que las moléculas interestelares crecen únicamente mediante la incorporación progresiva de átomos de carbono. «Nuestro descubrimiento demuestra que azúcares relativamente complejos ya pueden sintetizarse en el espacio interestelar, antes incluso de que nazcan las estrellas y los planetas», afirmó.
Una pieza más para explicar el origen de la vida
Los azúcares cumplen funciones esenciales en los organismos vivos, ya que participan en el almacenamiento de energía, la construcción de estructuras biológicas y forman parte del material genético, como el ADN y el ARN.
El estudio plantea que la eritrulosa podría originarse a partir de moléculas más simples sobre granos de polvo cubiertos de hielo en el espacio y luego incorporarse a sistemas químicos cada vez más complejos.
Hasta el momento, los científicos habían identificado más de 340 moléculas en el medio interestelar de la Vía Láctea, pero ninguna correspondía a un azúcar.
El profesor Mark Sephton, del Imperial College London, quien no participó de la investigación, señaló que este descubrimiento refuerza la posibilidad de que el sistema solar haya heredado compuestos orgánicos ya existentes en el espacio antes de su formación.
La conexión con la Tierra primitiva
La presencia previa de azúcares como la ribosa y la glucosa en meteoritos y en muestras del asteroide Bennu ya había impulsado la hipótesis de que algunos de estos compuestos llegaron a la Tierra transportados por asteroides y cometas.
Los investigadores estiman que entre 500.000 y 50 millones de toneladas métricas de eritrulosa pudieron haber alcanzado la superficie terrestre durante el denominado Bombardeo Intenso Tardío, ocurrido hace aproximadamente 4.000 millones de años, aunque ese episodio continúa siendo objeto de debate entre los especialistas.
Además de encontrarse en cantidades muy pequeñas en frutas como las frambuesas, la eritrulosa también se utiliza en la fabricación de productos cosméticos, especialmente autobronceadores, debido a su reacción con la capa externa de la piel.
Para los investigadores, este descubrimiento abre la puerta a futuras detecciones de otros azúcares complejos, como la ribosa, un componente esencial del ARN, y de otras moléculas que podrían ayudar a comprender cómo comenzó la vida en el universo.
Un equipo internacional de astrónomos detectó por primera vez un azúcar complejo en una nube interestelar cercana al centro de la Vía Láctea. El hallazgo, publicado en Nature Astronomy, refuerza la hipótesis de que compuestos esenciales para la vida pueden formarse en el espacio antes del nacimiento de estrellas y planetas.
Azúcar en el espacio. No en un café orbital ni en la cocina de una estación espacial: flotando en una nube de polvo y gas a miles de años luz. La galaxia decidió que el menú químico era bastante más elaborado de lo que imaginábamos.
Durante años, la idea dominante sostenía que las moléculas iban creciendo de a poco, como quien arma una pared ladrillo por ladrillo. Ahora aparece un azúcar de cuatro carbonos donde ni siquiera encontraron uno más simple. Es como abrir una caja de herramientas buscando un destornillador y encontrar directamente una impresora 3D.
La protagonista del hallazgo es la eritrulosa, un azúcar presente en cantidades muy pequeñas en frutas como las frambuesas y conocido también por su uso en productos autobronceadores. Detectarla en el espacio interestelar significa que la química necesaria para fabricar algunos de los ingredientes de la vida puede comenzar mucho antes de que existan planetas donde esa vida tenga una oportunidad.
Los científicos no están diciendo que encontraron vida ni mucho menos. Lo que encontraron fue una pieza más del rompecabezas que intenta explicar cómo aparecieron las moléculas fundamentales que luego dieron origen a organismos vivos. Si otros azúcares, como la ribosa del ARN, también aparecen entre las estrellas, la historia del origen de la vida podría empezar mucho antes de lo que imaginábamos y bastante más lejos de la Tierra.
Resulta que el universo llevaba miles de millones de años haciendo química mientras nosotros seguíamos discutiendo quién se llevó el azúcar de la oficina.