El presidente de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, presentó durante la Argentina Week en París una iniciativa orientada a aprovechar el potencial energético de Vaca Muerta para el desarrollo de data centers destinados a inteligencia artificial.

Según explicó el empresario, la compañía dispone actualmente de 800 MW de generación eléctrica que podrían destinarse a este tipo de proyectos, con el objetivo de agregar valor al gas producido en la formación neuquina y ampliar las alternativas vinculadas con la generación de energía a costos competitivos.

«Así como agregamos valor al gas a través del procesamiento de líquidos de TGS y de nuestra planta de urea, tenemos la oportunidad de dar un paso más: utilizar esa energía para abastecer la creciente demanda de la inteligencia artificial y desarrollar una nueva industria en la Argentina», señaló Mindlin en París.

Los data centers requieren de energía constante y permanente.

La energía, una de las claves para los data centers

Uno de los principales desafíos para el crecimiento de la inteligencia artificial es el elevado consumo energético de la infraestructura necesaria para procesar y almacenar grandes volúmenes de información.

Los data centers requieren un suministro eléctrico constante y permanente, una condición central para mantener operativos servidores, sistemas de almacenamiento y equipos de refrigeración durante las 24 horas.

En ese escenario, la disponibilidad de generación eléctrica asociada a Vaca Muerta aparece como uno de los factores que podrían favorecer el desarrollo de instalaciones de gran escala vinculadas con la industria tecnológica.

La posición de Pampa Energía en Vaca Muerta

Pampa Energía se encuentra entre los principales productores de gas de Vaca Muerta y es además el mayor generador privado de energía del país.

La compañía sostiene que cuenta con dos elementos considerados estratégicos para el eventual desarrollo de data centers: disponibilidad de energía y terrenos para instalar la infraestructura necesaria.

La iniciativa planteada por Mindlin apunta así a ampliar el aprovechamiento del gas producido en la formación y utilizar parte de esa energía para abastecer una industria cuya demanda eléctrica crece junto con la expansión global de la inteligencia artificial.