El avance de dos compañías petroleras sobre áreas ubicadas en torno a las Islas Malvinas volvió a encender la preocupación del Gobierno argentino, que cuestiona las licencias otorgadas por el Reino Unido y prepara nuevas acciones diplomáticas para defender sus reclamos de soberanía y sus derechos sobre los recursos naturales de la zona.

Las empresas involucradas son la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum, que operan en sectores de la Cuenca Norte de las Malvinas y participan del desarrollo del yacimiento Sea Lion.

Desde la posición argentina, las autorizaciones emitidas por las autoridades británicas en las islas son consideradas ilegítimas por avanzar sobre áreas cuya soberanía se encuentra en disputa.

Rockhopper y el desarrollo de Sea Lion

Rockhopper Exploration mantiene una participación del 35% en las licencias PL032 y PL033, ubicadas en la Cuenca Norte de las Malvinas y originalmente otorgadas a Shell.

Dentro de la licencia PL032 se encuentra el yacimiento Sea Lion, descubierto en 2010 y convertido en uno de los principales activos petroleros de la zona.

La compañía también posee un 35% de participación en los bloques PL004A, donde se encuentra el descubrimiento Isobel-Elaine; PL004B, que contiene Zebedee; y PL004C.

En la Cuenca Sur y Este, Rockhopper opera desde 2017 con el 100% de participación en las licencias PL011, PL012 y PL014.

Por su parte, Navitas Petroleum, a través de su filial británica Navitas Petroleum Development and Production, anunció decisiones finales de inversión para avanzar con trabajos extractivos en áreas cuya soberanía es reclamada por la Argentina.

malvinas

La tensión diplomática por la participación israelí

La presencia de Navitas añadió un elemento sensible para la Casa Rosada debido a la estrecha relación política y bilateral que Javier Milei mantiene con Israel.

Frente al malestar argentino, fuentes diplomáticas israelíes señalaron que se trata de un emprendimiento privado en el que el Gobierno de Israel no tiene intervención directa.

También expresaron su expectativa de que el diferendo entre Argentina y el Reino Unido pueda resolverse por vías pacíficas y mediante el diálogo.

Desde el Gobierno argentino, en cambio, la posición frente al proyecto Sea Lion se mantiene firme.

«Actuamos con decisión frente a las actividades unilaterales e ilegítimas que pretenden avanzar sobre recursos que pertenecen a los argentinos. Ante la decisión final de inversión anunciada por las empresas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum en el yacimiento de la Cuenca Malvinas Norte, el país responderá con todas las medidas diplomáticas necesarias para proteger sus derechos y defender sus intereses».

La estrategia argentina

El Gobierno interpreta las recientes declaraciones de Donald Trump sobre la cuestión Malvinas como una oportunidad para reforzar su estrategia diplomática frente al avance de proyectos económicos en las áreas disputadas.

La administración nacional también busca apoyarse en los antecedentes y resoluciones de Naciones Unidas vinculados con la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

En ese contexto, la diplomacia argentina prepara un paquete de acciones destinado a cuestionar y frenar el avance de las actividades hidrocarburíferas autorizadas por el Reino Unido en la plataforma marítima reclamada por el país.

El foco principal está puesto ahora sobre Sea Lion y sobre las decisiones de inversión anunciadas por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, mientras continúa abierta la disputa por la soberanía y por el aprovechamiento de los recursos naturales del Atlántico Sur.