El Gobierno de San Juan busca eliminar definitivamente el expediente en papel antes de que concluya la gestión de Marcelo Orrego. Para lograrlo, prepara una licitación de gran escala que permitirá implementar un sistema integral de expediente digital en la administración pública provincial, con el objetivo de dejarlo plenamente operativo hacia fines de 2027.
La iniciativa fue confirmada por el asesor letrado de Gobierno, Alejandro Ferrari, quien indicó que se trata de una decisión impulsada por el gobernador. Actualmente, la Secretaría de Modernización, dependiente del Ministerio de Economía, Hacienda y Finanzas, trabaja en la elaboración del pliego licitatorio para avanzar con el proceso.
Una transformación para toda la administración
El proyecto alcanzará a la administración pública centralizada y a diversos organismos autárquicos, entre ellos el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) y los hospitales públicos. En una primera etapa quedarán excluidas las sociedades del Estado, como Obras Sanitarias Sociedad del Estado y EPSE. Los municipios tampoco estarán comprendidos, ya que conservan autonomía para desarrollar sus propios sistemas administrativos.
Ferrari explicó que la Provincia estudia experiencias implementadas en otras jurisdicciones para minimizar riesgos durante la puesta en marcha. «Es decisión del gobernador hacerlo en forma urgente», afirmó, aunque remarcó que antes deberá concretarse una licitación compleja por la magnitud de la iniciativa.
La contratación incluirá la plataforma informática, equipamiento tecnológico, servidores, infraestructura, sistemas de ciberseguridad y la capacitación integral del personal administrativo, con el objetivo de garantizar una implementación uniforme en toda la administración provincial.
Menos papel y más seguimiento digital
Uno de los cambios más importantes será la eliminación del traslado físico de expedientes entre oficinas, lo que permitirá reducir tiempos administrativos y agilizar la resolución de los trámites.
Además, el Ejecutivo pretende ampliar el sistema CIDI para que los ciudadanos puedan realizar el seguimiento en tiempo real de sus expedientes, incorporando también a personas jurídicas. Paralelamente, se analiza la instalación de tótems en distintos puntos de la provincia para facilitar las consultas de quienes no cuenten con dispositivos electrónicos, evitando traslados hasta el Centro Cívico.
La digitalización también modificará la dinámica interna del Estado. «Se cambia radicalmente la forma de trabajo. Antes se revisaba el expediente de atrás para adelante; ahora estará todo en una pantalla», sostuvo Ferrari.
El funcionario señaló que la capacitación formará parte del contrato que resulte adjudicado y que también se trabaja para integrar el futuro sistema provincial con el Poder Judicial, que actualmente opera con expedientes completamente informatizados.
Aunque el cronograma definitivo aún no fue establecido, el objetivo político permanece inalterable. «Es decisión política del señor Gobernador concluirlo antes de que termine esta gestión», remarcó Ferrari.
Para concretarlo, el Ejecutivo deberá completar el proceso licitatorio, incorporar la infraestructura tecnológica necesaria, capacitar al personal y poner en funcionamiento el expediente digital en toda la administración pública provincial.
Finalmente, el asesor letrado advirtió sobre la importancia de una implementación exitosa: «No podemos fallar en la aplicación del sistema porque sería un fracaso y podría ser peor el remedio que la enfermedad».
El Gobierno de San Juan avanza con una licitación para implementar el expediente digital en toda la administración pública provincial antes de finalizar 2027. El proyecto incluirá infraestructura tecnológica, capacitación y ciberseguridad, con el objetivo de agilizar los trámites, eliminar el uso del papel y permitir el seguimiento digital de los expedientes por parte de la ciudadanía.
El expediente de papel tiene fecha de vencimiento. Si el plan oficial se cumple, para fines de 2027 los pilones de carpetas dejarán de recorrer oficinas como si participaran de una maratón burocrática con escalas obligatorias en cada escritorio.
La apuesta no es menor. Hay que comprar servidores, montar infraestructura, reforzar la ciberseguridad, capacitar a miles de empleados y lograr que todo funcione sin que el sistema haga la clásica desaparición estelar justo cuando alguien necesita firmar un trámite urgente. Es como decidir cambiar el motor de un colectivo mientras sigue haciendo el recorrido, pero con la obligación de llegar a horario.
La promesa también apunta a que los ciudadanos puedan seguir sus expedientes desde una pantalla en lugar de peregrinar por oficinas preguntando dónde quedó el papel. El expediente ya no viajaría de mesa en mesa como una estampita administrativa que todos tocan pero nadie retiene demasiado tiempo. Incluso se analizan tótems para quienes no tengan dispositivos electrónicos, porque la modernización también necesita acordarse de que no todos viven pegados a un celular.
El desafío, en realidad, no es comprar computadoras. Es convencer a toda una estructura estatal de cambiar una forma de trabajo construida durante décadas. Pasar de revisar un expediente hoja por hoja a navegar documentos digitales puede parecer sencillo hasta que aparecen las costumbres, los procedimientos y las inevitables claves olvidadas cinco minutos después de crearlas.
Por eso el propio Gobierno admite que no hay margen para improvisar. Si el sistema falla, el papel puede terminar convirtiéndose en un recuerdo mucho más eficiente de lo que cualquiera estaría dispuesto a reconocer. Hay pocas cosas más rápidas que una burocracia cuando encuentra la manera de volver al sello de goma.
La carrera ya empezó. Ahora falta demostrar que la digitalización llega antes que la próxima montaña de carpetas color madera.