Caleras San Juan puso en marcha su cuarto horno de calcinación tipo MAERZ en la planta ubicada en Cienaguita, departamento Sarmiento, y completó de este modo el plan de modernización industrial desarrollado por la compañía.
La nueva unidad cuenta con tecnología suiza de flujo paralelo regenerativo, conocida como PFR, un sistema orientado a mejorar la eficiencia térmica y reducir el impacto ambiental del proceso productivo. De acuerdo con la información comunicada por la empresa, la incorporación permitirá alcanzar una capacidad de producción anual de hasta 600.000 toneladas de cal.
Un nuevo horno para ampliar la capacidad productiva
El cuarto horno MAERZ tiene una altura de 44 metros y opera a temperaturas superiores a los 1.200 grados centígrados. Su tecnología alterna la combustión entre los ejes de la estructura, un mecanismo diseñado para optimizar el aprovechamiento energético durante el proceso de calcinación.
Con la puesta en marcha de esta unidad, Caleras San Juan busca incrementar su volumen de producción y responder a los requerimientos de cal de alta pureza del mercado interno y de proyectos con proyección internacional.
La compañía vinculó la ampliación de su capacidad con la demanda prevista en actividades estratégicas, particularmente aquellas relacionadas con el desarrollo de la minería del cobre y el litio.
Participación femenina en áreas productivas
La empresa informó además que el crecimiento de sus operaciones estuvo acompañado por una política de integración laboral. Actualmente, el 22% de su plantilla está compuesto por mujeres, quienes desempeñan funciones en áreas administrativas y productivas.
Entre esos puestos se destaca el trabajo de tres operarias encargadas del control y manejo de los hornos MAERZ, una función técnica central dentro del proceso de producción de la planta ubicada en Sarmiento.
Inversiones vinculadas a la sostenibilidad
El encendido del nuevo horno se enmarca también en la estrategia de sostenibilidad de Caleras San Juan. Según señaló la firma, las operaciones buscan complementarse con el abastecimiento de energía limpia a partir de inversiones realizadas en su planta fotovoltaica propia.
La incorporación del cuarto horno completa el programa de modernización de la planta de Cienaguita y posiciona a la compañía para ampliar su escala productiva, con tecnología orientada a la eficiencia energética y a los estándares de calidad requeridos por los mercados industriales.
<p><strong>Caleras San Juan encendió su cuarto horno MAERZ en la planta de Cienaguita, departamento Sarmiento</strong>, y completó su plan de modernización industrial. La empresa informó que la nueva unidad, de tecnología suiza, le permitirá alcanzar una capacidad anual de hasta <strong>600.000 toneladas de cal</strong>, con mejoras en eficiencia energética, sostenibilidad e integración laboral.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
En Cienaguita ocurrió algo bastante más trascendente que encender una hornalla para calentar el almuerzo: Caleras San Juan puso en marcha su cuarto horno MAERZ, una estructura de 44 metros capaz de trabajar a más de 1.200 grados centígrados. Una temperatura que, traducida al idioma cotidiano, equivale a abrir la puerta y descubrir que el verano sanjuanino decidió recibirse de ingeniero industrial.
El nuevo horno, equipado con tecnología suiza de flujo paralelo regenerativo, completa un plan de modernización que la empresa viene desplegando en Sarmiento. Suiza, país conocido por relojes precisos, montañas impecables y una vocación conmovedora por lograr que absolutamente todo funcione, ahora aporta una unidad que alterna la combustión entre sus ejes para ahorrar energía. Es decir, hasta el fuego recibió capacitación en eficiencia, algo que numerosos sistemas administrativos todavía observan con desconcierto.
Con la incorporación, la calera proyecta alcanzar una producción anual de hasta 600.000 toneladas. No se trata precisamente de una bolsita para arreglar una pared: es una escala pensada para abastecer mercados exigentes y acompañar proyectos ligados al cobre y al litio, sectores que convierten cada anuncio productivo en una ceremonia donde la palabra “desarrollo” intenta llegar antes que la infraestructura.
La empresa también destacó que el 22% de su personal está integrado por mujeres y que tres operarias tienen a cargo el control y manejo de los hornos MAERZ. En una industria que durante mucho tiempo pareció redactada exclusivamente en masculino, la escena incorpora una evidencia incómoda para algunos prejuicios: las máquinas de 44 metros y 1.200 grados funcionan perfectamente sin pedir certificado de género a quien las opera.
El encendido se articula, además, con inversiones en una planta fotovoltaica propia para abastecer operaciones con energía limpia. De modo que el flamante horno llega con el singular desafío moderno de producir a gran escala, consumir menos y cuidar el ambiente, todo al mismo tiempo. Una exigencia razonable para una industria del siglo XXI y absolutamente aterradora para cualquier electrodoméstico doméstico que todavía considera un logro apagar la luz interior cuando se cierra la puerta.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Caleras San Juan puso en marcha su cuarto horno de calcinación tipo MAERZ en la planta ubicada en Cienaguita, departamento Sarmiento, y completó de este modo el plan de modernización industrial desarrollado por la compañía.
La nueva unidad cuenta con tecnología suiza de flujo paralelo regenerativo, conocida como PFR, un sistema orientado a mejorar la eficiencia térmica y reducir el impacto ambiental del proceso productivo. De acuerdo con la información comunicada por la empresa, la incorporación permitirá alcanzar una capacidad de producción anual de hasta 600.000 toneladas de cal.
Un nuevo horno para ampliar la capacidad productiva
El cuarto horno MAERZ tiene una altura de 44 metros y opera a temperaturas superiores a los 1.200 grados centígrados. Su tecnología alterna la combustión entre los ejes de la estructura, un mecanismo diseñado para optimizar el aprovechamiento energético durante el proceso de calcinación.
Con la puesta en marcha de esta unidad, Caleras San Juan busca incrementar su volumen de producción y responder a los requerimientos de cal de alta pureza del mercado interno y de proyectos con proyección internacional.
La compañía vinculó la ampliación de su capacidad con la demanda prevista en actividades estratégicas, particularmente aquellas relacionadas con el desarrollo de la minería del cobre y el litio.
Participación femenina en áreas productivas
La empresa informó además que el crecimiento de sus operaciones estuvo acompañado por una política de integración laboral. Actualmente, el 22% de su plantilla está compuesto por mujeres, quienes desempeñan funciones en áreas administrativas y productivas.
Entre esos puestos se destaca el trabajo de tres operarias encargadas del control y manejo de los hornos MAERZ, una función técnica central dentro del proceso de producción de la planta ubicada en Sarmiento.
Inversiones vinculadas a la sostenibilidad
El encendido del nuevo horno se enmarca también en la estrategia de sostenibilidad de Caleras San Juan. Según señaló la firma, las operaciones buscan complementarse con el abastecimiento de energía limpia a partir de inversiones realizadas en su planta fotovoltaica propia.
La incorporación del cuarto horno completa el programa de modernización de la planta de Cienaguita y posiciona a la compañía para ampliar su escala productiva, con tecnología orientada a la eficiencia energética y a los estándares de calidad requeridos por los mercados industriales.
En Cienaguita ocurrió algo bastante más trascendente que encender una hornalla para calentar el almuerzo: Caleras San Juan puso en marcha su cuarto horno MAERZ, una estructura de 44 metros capaz de trabajar a más de 1.200 grados centígrados. Una temperatura que, traducida al idioma cotidiano, equivale a abrir la puerta y descubrir que el verano sanjuanino decidió recibirse de ingeniero industrial.
El nuevo horno, equipado con tecnología suiza de flujo paralelo regenerativo, completa un plan de modernización que la empresa viene desplegando en Sarmiento. Suiza, país conocido por relojes precisos, montañas impecables y una vocación conmovedora por lograr que absolutamente todo funcione, ahora aporta una unidad que alterna la combustión entre sus ejes para ahorrar energía. Es decir, hasta el fuego recibió capacitación en eficiencia, algo que numerosos sistemas administrativos todavía observan con desconcierto.
Con la incorporación, la calera proyecta alcanzar una producción anual de hasta 600.000 toneladas. No se trata precisamente de una bolsita para arreglar una pared: es una escala pensada para abastecer mercados exigentes y acompañar proyectos ligados al cobre y al litio, sectores que convierten cada anuncio productivo en una ceremonia donde la palabra “desarrollo” intenta llegar antes que la infraestructura.
La empresa también destacó que el 22% de su personal está integrado por mujeres y que tres operarias tienen a cargo el control y manejo de los hornos MAERZ. En una industria que durante mucho tiempo pareció redactada exclusivamente en masculino, la escena incorpora una evidencia incómoda para algunos prejuicios: las máquinas de 44 metros y 1.200 grados funcionan perfectamente sin pedir certificado de género a quien las opera.
El encendido se articula, además, con inversiones en una planta fotovoltaica propia para abastecer operaciones con energía limpia. De modo que el flamante horno llega con el singular desafío moderno de producir a gran escala, consumir menos y cuidar el ambiente, todo al mismo tiempo. Una exigencia razonable para una industria del siglo XXI y absolutamente aterradora para cualquier electrodoméstico doméstico que todavía considera un logro apagar la luz interior cuando se cierra la puerta.