El Cerro Mercedario, una de las montañas más imponentes de la Cordillera de los Andes y la cumbre más elevada de San Juan, fue seleccionado entre las cinco elevaciones argentinas que competirán en el certamen internacional «Montañas de Fama Mundial 2026», organizado por la International Mountain Tourism Alliance (IMTA), con sede en China.

La selección reconoce el valor natural y cultural de algunos de los principales relieves de Argentina. En el caso sanjuanino, el Mercedario integra la categoría Natural junto con el Aconcagua, de Mendoza; el Cerro Champaquí, de Córdoba; y el Volcán Copahue, de Neuquén. El Nevado de Famatina, de La Rioja, completa la representación nacional dentro de la categoría Cultural.

La nominación representa una oportunidad para dar visibilidad internacional al Cerro Mercedario y potenciar el atractivo turístico y deportivo de la Cordillera de la Ramada, una de las regiones de alta montaña más destacadas de San Juan.

El Mercedario, un gigante de la Cordillera sanjuanina

Ubicado en el extremo sudoeste de la provincia, dentro del departamento Calingasta, el Cerro Mercedario forma parte de la Cordillera de la Ramada y alcanza una altitud oficial de 6.770 metros sobre el nivel del mar.

Por su altura, es considerado la segunda cumbre más elevada de la región de Cuyo, únicamente detrás del Aconcagua, y también integra el grupo de las montañas más altas del continente americano.

Su magnitud y sus características naturales lo convirtieron además en uno de los grandes desafíos del andinismo. Las condiciones geológicas y climáticas de la zona representan una exigencia considerable para los montañistas, que suelen elegirlo tanto para expediciones de alta dificultad como para entrenarse antes de intentar el ascenso al Aconcagua.

Entre los principales recorridos para alcanzar la cumbre se encuentran la denominada Ruta de los Incas, sobre la cara norte, y la exigente Ruta Argentina, por el oeste.

El valor del Mercedario, sin embargo, excede ampliamente su dimensión deportiva. La montaña tuvo una importancia particular para las comunidades originarias y, según los registros históricos, fue considerada un sitio sagrado por los incas, quienes ascendían por su cara norte para realizar ofrendas rituales.

La primera ascensión moderna registrada ocurrió en 1934, cuando una expedición polaca consiguió alcanzar la cumbre. Entre sus integrantes estuvo el reconocido montañista Víctor Ostrowski.

Cinco montañas argentinas competirán por la distinción

La International Mountain Tourism Alliance seleccionó cinco montañas argentinas después de evaluar 18 propuestas técnicas presentadas por 10 provincias.

Dentro de la categoría Natural fue elegido el Cerro Aconcagua, en Mendoza, que con 6.961 metros constituye el techo de América y es uno de los principales destinos internacionales para las expediciones de alta montaña.

También fue seleccionado el Cerro Mercedario, en San Juan, con 6.770 metros y reconocido por su altura, sus características geológicas y su relevancia dentro del andinismo.

El listado incluye además al Cerro Champaquí, en Córdoba, considerado el punto más elevado de las Sierras Grandes y uno de los principales destinos provinciales para el senderismo de montaña.

El cuarto representante dentro de la categoría Natural es el Volcán Copahue, en Neuquén, destacado por sus paisajes volcánicos, actividad térmica y aguas termales.

En tanto, el Nevado de Famatina, en La Rioja, fue seleccionado dentro de la categoría Cultural por su relevancia histórica, arqueológica e identitaria para la región.

Qué evalúa «Montañas de Fama Mundial 2026»

«Montañas de Fama Mundial» es una iniciativa promovida por la International Mountain Tourism Alliance, una organización con sede en China orientada a impulsar el turismo de montaña y promover el desarrollo sostenible de los destinos de altura.

Para definir a sus principales exponentes, la competencia contempla diferentes características asociadas con cada territorio, entre ellas la sostenibilidad turística, la infraestructura disponible para los visitantes, la protección de la biodiversidad y el impacto cultural de las montañas sobre las comunidades.

La propuesta también busca poner en valor el patrimonio natural y cultural relacionado con las grandes cumbres, incluyendo elementos arqueológicos y territoriales vinculados al Qhapaq Ñan, el antiguo sistema vial andino.