La letra, dicen las malas lenguas, surgió cuando Vicente López y Planes fue al teatro a ver una obra sobre el 25 de Mayo. Seguramente, la obra era tan emotiva que, en lugar de ir a comer una fugazzeta, se puso a escribir una nueva versión del himno. El músico, un tal Blas Parera, debió pensar: “Bueno, a este hay que seguirle la corriente”.
El Primer Triunvirato, en un acto de sabiduría que haría palidecer a cualquier consultora, decidió que esta «marcha de la patria» se tocara al principio de las obras de teatro y al final de las clases. Y sí, había que escucharla de pie y descubierto, como si fuera la cola del cajero un viernes a la tarde.
La “primera ejecución” (suena a acto criminal, pero es solo que la cantaron) fue supuestamente en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson. Mariquita, que a pesar de no dejar escrito nada al respecto, quedó en la historia como la diva que le puso voz al himno por primera vez.
Y como toda obra de arte que se respeta, nuestro himno también tuvo sus retoques. Un tal Juan Pedro Esnaola le dio un toque más «armónico», quizás porque la versión original sonaba como un chancho resfriado. Y después, el presidente Julio Argentino Roca, con la misma lógica de un organizador de eventos cancelando un show a último momento, decretó que solo se cantaran las partes «más importantes». Porque claro, ¿quién tiene tiempo para escuchar el himno completo cuando hay patria por organizar?
En fin, a más de dos siglos de su creación, el Himno Nacional Argentino sigue siendo un recordatorio de que, a pesar de todo, seguimos enarbolando la bandera de la libertad, la igualdad y la identidad argentina. O al menos, eso intentamos. Y todo empezó con un tipo que se emocionó en el teatro. Lo que te digo, nunca subestimes el poder de la cultura.
Desde sus orígenes, el Himno Nacional ha sido un reflejo del espíritu independentista de la época. Originalmente denominado Marcha Patriótica, más tarde pasó a llamarse Canción Patriótica Nacional y, finalmente, fue reconocido como Himno Nacional Argentino a partir de una publicación de 1847, nombre que conserva hasta hoy.
Los cambios desde su primera versión hasta nuestros días
La inspiración de la letra surgió en mayo de 1813, cuando Vicente López y Planes presenció una obra teatral titulada El 25 de Mayo, escrita por Luis Morante. Emocionado por su contenido, López y Planes escribió esa misma noche una nueva versión de himno, que reemplazaría al anterior. La música estuvo a cargo del compositor español Blas Parera.
El 22 de julio de 1812, el Primer Triunvirato le sugirió al Cabildo de Buenos Aires la composición de una marcha de la patria para ser interpretada al principio de las funciones teatrales y en las escuelas al finalizar diariamente las clases, debiendo el público escucharla de pie y descubierto. Al año siguiente, la Asamblea General Constituyente del Año XIII le encargó a Vicente López y Planes la letra del himno y a Blas Parera, la composición de una nueva música. El 11 de mayo de 1813 se aprobó como Marcha Patriótica.
Primera ejecución del Himno Nacional
La tradición afirma que la canción fue interpretada por primera vez en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, quien habría entonado los primeros acordes, aun cuando ella no dejara escrito alguno que hiciese mención a ese suceso. La interpretación de esta Marcha Patriótica habría sucedido el 14 o 25 de mayo de 1813.
A lo largo de su historia, el Himno Nacional ha experimentado distintas adaptaciones. En 1860, el músico Juan Pedro Esnaola realizó una versión orquestada más rica desde el punto de vista armónico. Más adelante, un decreto firmado por el presidente Julio Argentino Roca en 1900 estableció que, en actos oficiales, solo se interpreten los cuatro primeros versos, los cuatro últimos y el coro.
Creado en el contexto de una época marcada por las ideas de la Ilustración y los valores de la Revolución Francesa, el Himno Nacional Argentino es una obra que enaltece la libertad, la igualdad y la identidad del pueblo argentino. A más de dos siglos de su creación, continúa emocionando y uniendo a generaciones enteras, recordándonos los orígenes y los ideales de la Nación.