Frutandina avanzó con nuevas inversiones destinadas a incorporar energía renovable, ampliar su infraestructura y modernizar el equipamiento de su planta industrial ubicada en Albardón. La empresa accedió a financiamiento por un total de $313 millones mediante distintas herramientas provinciales y entidades bancarias.
Con el objetivo de reducir su huella de carbono y abastecer la planta con energía limpia, la firma destinó $53 millones otorgados por Fiduciaria San Juan a la adquisición de paneles fotovoltaicos.
En materia de infraestructura, Frutandina recibió otros $200 millones a través de una línea de Agencia Calidad San Juan, canalizada por Banco San Juan. Esos fondos fueron utilizados para la construcción y ampliación de galpones.
Además, la empresa accedió a un crédito de $60 millones otorgado mediante Agencia San Juan Desarrollo de Inversiones y Banco Credicoop, que permitió concretar la compra de una báscula.
Más de seis décadas de producción en San Juan
Frutandina es una empresa familiar especializada en la elaboración de pasas de uva de calidad premium. Su origen se remonta a 1961, cuando comenzó a operar bajo el nombre de Pasandina S.R.L.
En 1985 se consolidó como Frutandina S.A. luego de la fusión con Río Castaño S.R.L., impulsada por la familia Huertas.
Radicada en Albardón, la compañía combina las condiciones naturales de San Juan con procesos industriales orientados a obtener productos de alto valor agregado. La actividad se desarrolla en una zona caracterizada por su clima seco, amplitudes térmicas que oscilan entre los -6 °C y los 45 °C, suelos aptos para la producción y riego proveniente del deshielo de la Cordillera de los Andes.
Durante más de seis décadas, la firma transformó producción primaria en alimentos destinados tanto al mercado interno como al comercio internacional, con impacto en la economía y el empleo regional.
Una producción orientada a la exportación
En la actualidad, el 85% de las ventas de Frutandina corresponde al mercado externo. La empresa comercializa su producción en destinos de alta exigencia, donde compite mediante estándares de calidad y procesos industriales especializados.
Las nuevas inversiones apuntan a fortalecer esa capacidad productiva, mejorar la infraestructura disponible e incorporar fuentes de energía renovable en la planta de Albardón.
La instalación de paneles fotovoltaicos permitirá avanzar en la reducción del impacto ambiental de la actividad, mientras que los nuevos galpones y la báscula ampliarán la capacidad operativa y logística de la compañía.
Frutandina, empresa sanjuanina radicada en Albardón y especializada en pasas de uva premium, recibió financiamiento por $313 millones para incorporar paneles solares, ampliar galpones y adquirir una báscula. La firma, con más de seis décadas de trayectoria, exporta actualmente el 85% de su producción y busca reducir su huella de carbono.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Frutandina decidió que producir pasas de uva no debía ser únicamente una cuestión de sol, paciencia y toneladas de fruta esperando convertirse en un producto exportable. Ahora también será una cuestión de paneles fotovoltaicos, porque en San Juan desaprovechar la energía solar sería algo parecido a instalar una fábrica de hielo en la Antártida y después quejarse por los costos de refrigeración.
La empresa destinó $53 millones otorgados por Fiduciaria San Juan para incorporar tecnología solar en su planta de Albardón. La intención es reducir la huella de carbono y abastecer parte de la operación con energía limpia, una decisión bastante coherente para una firma que lleva más de sesenta años trabajando con un producto cuya existencia depende, precisamente, de que el sol cumpla con su turno sin presentar carpeta médica.
El paquete de inversiones también incluyó $200 millones canalizados mediante una línea de Agencia Calidad San Juan, a través de Banco San Juan, para construir galpones. Porque toda empresa que crece descubre tarde o temprano una verdad universal: se puede tener producción, mercados internacionales y prestigio, pero siempre termina faltando un lugar donde guardar algo. Además, un crédito de $60 millones gestionado por Agencia San Juan Desarrollo de Inversiones y Banco Credicoop permitió adquirir una báscula, ese instrumento silencioso que determina cuánto pesa la mercadería y, de paso, cuánto pesan las expectativas comerciales.
Frutandina exporta el 85% de su producción y compite en mercados exigentes, una frase elegante para explicar que cada pasa debe superar controles, estándares y revisiones capaces de hacer sentir insegura hasta a una uva con autoestima. Desde Albardón, la empresa combina clima extremo, agua de deshielo y tecnología industrial para transformar producción primaria en alimentos de valor agregado. La receta lleva tierra sanjuanina, inversión, seis décadas de experiencia y una cantidad de sol que, finalmente, también empezará a figurar en la cuenta energética.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Frutandina avanzó con nuevas inversiones destinadas a incorporar energía renovable, ampliar su infraestructura y modernizar el equipamiento de su planta industrial ubicada en Albardón. La empresa accedió a financiamiento por un total de $313 millones mediante distintas herramientas provinciales y entidades bancarias.
Con el objetivo de reducir su huella de carbono y abastecer la planta con energía limpia, la firma destinó $53 millones otorgados por Fiduciaria San Juan a la adquisición de paneles fotovoltaicos.
En materia de infraestructura, Frutandina recibió otros $200 millones a través de una línea de Agencia Calidad San Juan, canalizada por Banco San Juan. Esos fondos fueron utilizados para la construcción y ampliación de galpones.
Además, la empresa accedió a un crédito de $60 millones otorgado mediante Agencia San Juan Desarrollo de Inversiones y Banco Credicoop, que permitió concretar la compra de una báscula.
Más de seis décadas de producción en San Juan
Frutandina es una empresa familiar especializada en la elaboración de pasas de uva de calidad premium. Su origen se remonta a 1961, cuando comenzó a operar bajo el nombre de Pasandina S.R.L.
En 1985 se consolidó como Frutandina S.A. luego de la fusión con Río Castaño S.R.L., impulsada por la familia Huertas.
Radicada en Albardón, la compañía combina las condiciones naturales de San Juan con procesos industriales orientados a obtener productos de alto valor agregado. La actividad se desarrolla en una zona caracterizada por su clima seco, amplitudes térmicas que oscilan entre los -6 °C y los 45 °C, suelos aptos para la producción y riego proveniente del deshielo de la Cordillera de los Andes.
Durante más de seis décadas, la firma transformó producción primaria en alimentos destinados tanto al mercado interno como al comercio internacional, con impacto en la economía y el empleo regional.
Una producción orientada a la exportación
En la actualidad, el 85% de las ventas de Frutandina corresponde al mercado externo. La empresa comercializa su producción en destinos de alta exigencia, donde compite mediante estándares de calidad y procesos industriales especializados.
Las nuevas inversiones apuntan a fortalecer esa capacidad productiva, mejorar la infraestructura disponible e incorporar fuentes de energía renovable en la planta de Albardón.
La instalación de paneles fotovoltaicos permitirá avanzar en la reducción del impacto ambiental de la actividad, mientras que los nuevos galpones y la báscula ampliarán la capacidad operativa y logística de la compañía.
Frutandina, empresa sanjuanina radicada en Albardón y especializada en pasas de uva premium, recibió financiamiento por $313 millones para incorporar paneles solares, ampliar galpones y adquirir una báscula. La firma, con más de seis décadas de trayectoria, exporta actualmente el 85% de su producción y busca reducir su huella de carbono.
Frutandina decidió que producir pasas de uva no debía ser únicamente una cuestión de sol, paciencia y toneladas de fruta esperando convertirse en un producto exportable. Ahora también será una cuestión de paneles fotovoltaicos, porque en San Juan desaprovechar la energía solar sería algo parecido a instalar una fábrica de hielo en la Antártida y después quejarse por los costos de refrigeración.
La empresa destinó $53 millones otorgados por Fiduciaria San Juan para incorporar tecnología solar en su planta de Albardón. La intención es reducir la huella de carbono y abastecer parte de la operación con energía limpia, una decisión bastante coherente para una firma que lleva más de sesenta años trabajando con un producto cuya existencia depende, precisamente, de que el sol cumpla con su turno sin presentar carpeta médica.
El paquete de inversiones también incluyó $200 millones canalizados mediante una línea de Agencia Calidad San Juan, a través de Banco San Juan, para construir galpones. Porque toda empresa que crece descubre tarde o temprano una verdad universal: se puede tener producción, mercados internacionales y prestigio, pero siempre termina faltando un lugar donde guardar algo. Además, un crédito de $60 millones gestionado por Agencia San Juan Desarrollo de Inversiones y Banco Credicoop permitió adquirir una báscula, ese instrumento silencioso que determina cuánto pesa la mercadería y, de paso, cuánto pesan las expectativas comerciales.
Frutandina exporta el 85% de su producción y compite en mercados exigentes, una frase elegante para explicar que cada pasa debe superar controles, estándares y revisiones capaces de hacer sentir insegura hasta a una uva con autoestima. Desde Albardón, la empresa combina clima extremo, agua de deshielo y tecnología industrial para transformar producción primaria en alimentos de valor agregado. La receta lleva tierra sanjuanina, inversión, seis décadas de experiencia y una cantidad de sol que, finalmente, también empezará a figurar en la cuenta energética.