Un colectivo de larga distancia quedó atascado este jueves por la mañana en el paso bajo nivel de Ruta 40 y Calle 7, en Pocito, en inmediaciones del Estadio del Bicentenario.
El episodio se produjo cuando la unidad intentó atravesar el puente y su parte superior tomó contacto con la estructura. Como consecuencia, el vehículo quedó inmovilizado y sin posibilidad de avanzar o retroceder con normalidad.
Debieron desinflar los neumáticos
Ante la situación, quienes trabajaron en el lugar recurrieron a una maniobra para reducir la altura del colectivo y conseguir el espacio necesario para retirarlo.
Para lograrlo, desinflaron los neumáticos de la unidad hasta generar la diferencia suficiente entre el techo del vehículo y la estructura del puente.
Una vez completado el procedimiento, el colectivo pudo ser destrabado y retirado del paso bajo nivel.
Demoras y daños materiales
Mientras se desarrollaban las tareas, el tránsito se vio afectado durante algunos momentos en ese sector de la Ruta 40.
Tras la extracción de la unidad, la circulación comenzó a recuperar su ritmo habitual.
El colectivo sufrió daños materiales en la carrocería como consecuencia del contacto con el puente, mientras que la estructura también habría registrado daños menores.
Un colectivo de larga distancia quedó atascado este jueves en el paso bajo nivel de Ruta 40 y Calle 7, en Pocito, cerca del Estadio del Bicentenario. La unidad tocó con su parte superior la estructura y no pudo avanzar ni retroceder. Para retirarla, debieron desinflar los neumáticos y reducir su altura. Hubo demoras y daños materiales.
Un colectivo de larga distancia quiso pasar por debajo del puente de Ruta 40 y Calle 7 y descubrió, de la peor manera, que la física no negocia. La unidad quedó encajada en el paso bajo nivel y obligó a improvisar una solución digna de taller mecánico con presupuesto de emergencia.
El techo del vehículo tomó contacto con la estructura y el colectivo quedó sin margen para avanzar ni retroceder. Una escena bastante parecida a querer guardar una heladera en el baúl de un Fiat Uno y sorprenderse cuando la tapa no cierra.
La salida fue tan simple como insólita: desinflar los neumáticos para bajar algunos centímetros la altura del rodado. No hubo túnel nuevo, ni grúa monumental, ni ingeniería aeroespacial. Apenas aire afuera y paciencia adentro.
Durante la maniobra, el tránsito se vio afectado por algunos momentos y el colectivo terminó con daños materiales en la carrocería. La estructura también habría sufrido daños menores.
Después de reducir la altura suficiente, la unidad logró salir del paso bajo nivel y la circulación comenzó a normalizarse. El puente siguió en su lugar; el colectivo, esta vez, entendió el mensaje.