Mar del Plata comenzó a evaluar y reparar los daños ocasionados por la ciclogénesis que afectó a gran parte de la Costa Atlántica entre el viernes y el sábado, con intensas lluvias, fuertes ráfagas de viento y una importante sudestada. El fenómeno dejó destrozos en distintos sectores costeros y obligó al despliegue de cuadrillas municipales. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Uno de los puntos más afectados fue el Paseo Dávila, donde el avance del mar provocó roturas en parte del murallón de contención, bancos y pilares. El sector había sido cerrado de manera preventiva por la combinación de viento fuerte y pleamar, que generó riesgos para peatones y vehículos.
El corte se había extendido desde el inicio del paseo, en Diagonal Alberdi, hasta avenida Libertad. Tras las primeras tareas de acondicionamiento, el tránsito peatonal y vehicular fue reabierto, aunque el municipio pidió respetar la señalización instalada en los puntos donde todavía podrían existir riesgos.
Trabajos para reacondicionar la costa
Personal del Ente Municipal de Servicios Urbanos y de Defensa Civil comenzó con los trabajos de reparación en la zona. Las tareas incluyeron el retiro y reacomodamiento de piedras, restos de cemento y estructuras dañadas por el oleaje.
También participaron equipos de Vialidad, Tránsito y Obras Sanitarias, con el objetivo de acondicionar el sector y garantizar condiciones seguras para la circulación. Según informaron desde el municipio, algunas áreas permanecen señalizadas por precaución.
El temporal dejó intervenciones en varios puntos de la ciudad. Se registraron caídas de árboles, postes y ramas de gran porte, lo que complicó la circulación en distintos sectores. Además, hubo reclamos por cortes de energía eléctrica, problemas en líneas telefónicas y fallas en semáforos.
Balnearios y paseos costeros, entre los más golpeados
La fase final de la ciclogénesis provocó daños importantes en balnearios del sur y en paseos costeros por el fuerte avance del mar. Las olas de gran porte modificaron la postal habitual de la costa marplatense y el agua llegó a sectores poco frecuentes de las playas.
En Playa Serena, una de las zonas afectadas, se registraron destrozos en el balneario Tamarindo, donde se perdió gran parte del empalizado y de la escalera construida por la sociedad de fomento para mejorar la bajada pública.
Una situación similar se dio en el balneario Rilancó, donde el oleaje afectó la zona de carpas y la bajada pública a la costa. En el centro, la fuerza del mar provocó daños en un local de hamburguesas y un gimnasio ubicados en el Torreón del Monje. También hubo roturas en el muelle del Club de Pesca.
Guardias activas durante la emergencia
Frente a las condiciones adversas, las delegaciones municipales de Sierra de los Padres, Puerto, Estación Camet, Chapadmalal y Batán mantuvieron guardias activas durante toda la emergencia.
Entre otras tareas, los equipos realizaron limpieza de canales para evitar anegamientos, atendieron voladuras de chapas y dispusieron el cierre preventivo del acceso a la Laguna de los Padres.
De acuerdo con los reportes del Servicio Meteorológico Nacional, el momento de mayor intensidad del fenómeno se registró entre la mañana y las primeras horas de la tarde del sábado, con ráfagas que en algunos sectores alcanzaron los 80 kilómetros por hora.
El gobierno local señaló que todas las denuncias recibidas durante el fin de semana fueron atendidas y que continuaron tareas puntuales en distintos sectores del distrito.
Cómo seguirá el clima
Para las próximas horas se espera que terminen las precipitaciones y que la intensidad del viento disminuya en general. La temperatura máxima prevista es de 13°C, mientras que la mínima será de 5°C.
Durante la mañana, el viento soplará del sector oeste, con cielo parcialmente nublado. Hacia la tarde se espera la temperatura más alta del día y una mayor intensidad del viento, con ráfagas que podrían alcanzar los 50 kilómetros por hora. Por la noche, la temperatura rondará los 9°C y el viento rotará hacia el noroeste.
<p>Tras la ciclogénesis que afectó a Mar del Plata y gran parte de la Costa Atlántica entre el viernes y el sábado, el municipio comenzó a evaluar y reparar daños en sectores costeros. El Paseo Dávila fue reabierto luego de un cierre preventivo, aunque pidieron respetar la señalización en zonas donde aún persisten riesgos.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Mar del Plata volvió a comprobar que, cuando el Atlántico se levanta con mal humor, no alcanza con cerrar la campera: hay que negociar con una pared de agua que no lee carteles, no respeta paseos costeros y parece decidida a remodelar la ciudad sin permiso municipal. La ciclogénesis pasó entre viernes y sábado con lluvias, ráfagas, sudestada y ese ímpetu marítimo que convierte un murallón en una sugerencia arquitectónica.
El Paseo Dávila quedó entre los puntos más castigados. El mar avanzó con vocación de topadora, tiró parte del murallón, dañó bancos y pilares, y dejó una escena que obligó al municipio a desplegar cuadrillas para ordenar lo que la naturaleza había decidido reorganizar con entusiasmo de contratista sin expediente. Mover piedras pesadas, restos de cemento y estructuras afectadas no fue precisamente una tarea de escritorio: fue casi una cirugía urbana, pero con viento, humedad y el océano todavía resoplando al costado.
La reapertura del tránsito llevó algo de alivio, aunque con una advertencia clara: no todo lo que volvió a estar habilitado dejó de ser riesgoso. La señalización sigue siendo clave en algunos sectores, detalle importante para quienes sienten que una cinta preventiva es apenas una invitación a acercarse más para sacar una foto. La costa, por ahora, pide prudencia; Instagram, como siempre, pide imprudencia con buen encuadre.
El temporal también dejó su firma en balnearios del sur, bajadas públicas, el Torreón del Monje y el muelle del Club de Pesca. Hubo caída de árboles, postes, ramas, problemas eléctricos, fallas en semáforos y reclamos varios. Una postal completa de ciudad costera después de un fin de semana en el que el clima decidió hacer una demostración de poder con producción integral: viento, agua, oleaje, daños materiales y operarios trabajando contra reloj para que la normalidad vuelva a parecer una posibilidad.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Mar del Plata comenzó a evaluar y reparar los daños ocasionados por la ciclogénesis que afectó a gran parte de la Costa Atlántica entre el viernes y el sábado, con intensas lluvias, fuertes ráfagas de viento y una importante sudestada. El fenómeno dejó destrozos en distintos sectores costeros y obligó al despliegue de cuadrillas municipales. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Uno de los puntos más afectados fue el Paseo Dávila, donde el avance del mar provocó roturas en parte del murallón de contención, bancos y pilares. El sector había sido cerrado de manera preventiva por la combinación de viento fuerte y pleamar, que generó riesgos para peatones y vehículos.
El corte se había extendido desde el inicio del paseo, en Diagonal Alberdi, hasta avenida Libertad. Tras las primeras tareas de acondicionamiento, el tránsito peatonal y vehicular fue reabierto, aunque el municipio pidió respetar la señalización instalada en los puntos donde todavía podrían existir riesgos.
Trabajos para reacondicionar la costa
Personal del Ente Municipal de Servicios Urbanos y de Defensa Civil comenzó con los trabajos de reparación en la zona. Las tareas incluyeron el retiro y reacomodamiento de piedras, restos de cemento y estructuras dañadas por el oleaje.
También participaron equipos de Vialidad, Tránsito y Obras Sanitarias, con el objetivo de acondicionar el sector y garantizar condiciones seguras para la circulación. Según informaron desde el municipio, algunas áreas permanecen señalizadas por precaución.
El temporal dejó intervenciones en varios puntos de la ciudad. Se registraron caídas de árboles, postes y ramas de gran porte, lo que complicó la circulación en distintos sectores. Además, hubo reclamos por cortes de energía eléctrica, problemas en líneas telefónicas y fallas en semáforos.
Balnearios y paseos costeros, entre los más golpeados
La fase final de la ciclogénesis provocó daños importantes en balnearios del sur y en paseos costeros por el fuerte avance del mar. Las olas de gran porte modificaron la postal habitual de la costa marplatense y el agua llegó a sectores poco frecuentes de las playas.
En Playa Serena, una de las zonas afectadas, se registraron destrozos en el balneario Tamarindo, donde se perdió gran parte del empalizado y de la escalera construida por la sociedad de fomento para mejorar la bajada pública.
Una situación similar se dio en el balneario Rilancó, donde el oleaje afectó la zona de carpas y la bajada pública a la costa. En el centro, la fuerza del mar provocó daños en un local de hamburguesas y un gimnasio ubicados en el Torreón del Monje. También hubo roturas en el muelle del Club de Pesca.
Guardias activas durante la emergencia
Frente a las condiciones adversas, las delegaciones municipales de Sierra de los Padres, Puerto, Estación Camet, Chapadmalal y Batán mantuvieron guardias activas durante toda la emergencia.
Entre otras tareas, los equipos realizaron limpieza de canales para evitar anegamientos, atendieron voladuras de chapas y dispusieron el cierre preventivo del acceso a la Laguna de los Padres.
De acuerdo con los reportes del Servicio Meteorológico Nacional, el momento de mayor intensidad del fenómeno se registró entre la mañana y las primeras horas de la tarde del sábado, con ráfagas que en algunos sectores alcanzaron los 80 kilómetros por hora.
El gobierno local señaló que todas las denuncias recibidas durante el fin de semana fueron atendidas y que continuaron tareas puntuales en distintos sectores del distrito.
Cómo seguirá el clima
Para las próximas horas se espera que terminen las precipitaciones y que la intensidad del viento disminuya en general. La temperatura máxima prevista es de 13°C, mientras que la mínima será de 5°C.
Durante la mañana, el viento soplará del sector oeste, con cielo parcialmente nublado. Hacia la tarde se espera la temperatura más alta del día y una mayor intensidad del viento, con ráfagas que podrían alcanzar los 50 kilómetros por hora. Por la noche, la temperatura rondará los 9°C y el viento rotará hacia el noroeste.
Mar del Plata volvió a comprobar que, cuando el Atlántico se levanta con mal humor, no alcanza con cerrar la campera: hay que negociar con una pared de agua que no lee carteles, no respeta paseos costeros y parece decidida a remodelar la ciudad sin permiso municipal. La ciclogénesis pasó entre viernes y sábado con lluvias, ráfagas, sudestada y ese ímpetu marítimo que convierte un murallón en una sugerencia arquitectónica.
El Paseo Dávila quedó entre los puntos más castigados. El mar avanzó con vocación de topadora, tiró parte del murallón, dañó bancos y pilares, y dejó una escena que obligó al municipio a desplegar cuadrillas para ordenar lo que la naturaleza había decidido reorganizar con entusiasmo de contratista sin expediente. Mover piedras pesadas, restos de cemento y estructuras afectadas no fue precisamente una tarea de escritorio: fue casi una cirugía urbana, pero con viento, humedad y el océano todavía resoplando al costado.
La reapertura del tránsito llevó algo de alivio, aunque con una advertencia clara: no todo lo que volvió a estar habilitado dejó de ser riesgoso. La señalización sigue siendo clave en algunos sectores, detalle importante para quienes sienten que una cinta preventiva es apenas una invitación a acercarse más para sacar una foto. La costa, por ahora, pide prudencia; Instagram, como siempre, pide imprudencia con buen encuadre.
El temporal también dejó su firma en balnearios del sur, bajadas públicas, el Torreón del Monje y el muelle del Club de Pesca. Hubo caída de árboles, postes, ramas, problemas eléctricos, fallas en semáforos y reclamos varios. Una postal completa de ciudad costera después de un fin de semana en el que el clima decidió hacer una demostración de poder con producción integral: viento, agua, oleaje, daños materiales y operarios trabajando contra reloj para que la normalidad vuelva a parecer una posibilidad.