El Gobierno nacional mantiene el foco puesto en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y ahora busca profundizarlo con un “Súper RIGI”, que prevé mayores beneficios impositivos para acelerar la llegada de inversiones y promover nuevas cadenas productivas. El esquema anunciado contempla una alícuota de Ganancias del 15%, amortización acelerada y beneficios en derechos de exportación e importación.
Sin embargo, durante los primeros dos años de la gestión de Javier Milei, las principales fuentes efectivas de dólares para la economía argentina estuvieron en otros sectores: el campo, el complejo energético y el canal financiero, a través de colocaciones de deuda de provincias y empresas.
El campo, la principal usina de divisas
El agro se consolidó como la mayor fuente de dólares del país durante el bienio 2024-2025. De acuerdo con los informes de complejos exportadores del Indec, en 2024 el complejo soja aportó USD 19.624 millones, con una suba interanual del 40,7%; el maicero generó USD 7.263 millones, con un avance del 13,1%; el girasol sumó USD 1.449 millones, con un aumento del 2,4%; y el triguero alcanzó USD 2.763 millones, con una mejora del 91,3%.
En conjunto, esos cuatro complejos agroindustriales aportaron USD 31.099 millones en 2024. La soja volvió a ubicarse al frente del ranking exportador, con una participación del 24,6% sobre las ventas externas de bienes.
En 2025, el sector volvió a mostrar peso decisivo. El complejo soja contribuyó con USD 21.442 millones, un 9,2% más que el año anterior; el maicero alcanzó USD 6.660 millones, con una baja del 8,3%; el girasol llegó a USD 2.175 millones, con una suba del 49,7%; y el triguero sumó USD 3.649 millones, con un avance del 32%.
Con esos resultados, el campo acumuló USD 33.926 millones en 2025 entre soja, maíz, girasol y trigo. En el primer bienio de Milei, esos complejos generaron un total de USD 65.025 millones en exportaciones.
El peso del sector energético
El complejo petrolero-petroquímico también se ubicó entre los grandes aportantes de divisas. En 2024 registró exportaciones por USD 10.402 millones, con un crecimiento interanual del 23,3%. En 2025, el monto ascendió a USD 11.772 millones, con una mejora del 12,8%.
Ese desempeño refleja el lugar creciente del sector energético dentro del comercio exterior argentino, en un contexto en el que Vaca Muerta aparece como una de las grandes apuestas estructurales para ampliar la capacidad exportadora del país.
El canal financiero también aportó dólares
Otra vía relevante de ingreso de divisas fue el canal financiero, a través de colocaciones de deuda de provincias y empresas. Según la consultora Invecq, en lo que va de la gestión de Javier Milei las emisiones provinciales superaron los USD 4.300 millones, mientras que las corporativas sumaron más de USD 28.000 millones. En total, el flujo informado por esa vía superó los USD 32.300 millones.
El informe vinculó ese volumen con la mejora en el acceso al crédito externo y con la compresión del riesgo país, dos factores que facilitaron el financiamiento para provincias y grandes empresas. Esos fondos se orientaron tanto a mejorar perfiles de vencimiento como a impulsar proyectos de infraestructura y producción.
La comparación deja una foto clara: mientras el Gobierno apuesta a que el RIGI y su versión ampliada aceleren inversiones futuras, los dólares que sostuvieron el flujo reciente provinieron, principalmente, de sectores ya activos en la economía real y del regreso parcial del financiamiento privado y subnacional al mercado internacional.
<p>Mientras el Gobierno busca profundizar el RIGI con un “Súper RIGI”, los mayores aportes de dólares durante la gestión de Javier Milei llegaron por otras vías: el campo, el sector energético y el canal financiero. Según datos oficiales y privados, el agro acumuló más de <strong>USD 65.000 millones</strong> entre 2024 y 2025, mientras que las emisiones provinciales y corporativas superaron los <strong>USD 32.300 millones</strong>.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
El Gobierno mira al RIGI como quien observa una máquina del futuro capaz de imprimir inversiones, exportaciones y quizá hasta café sin cápsula. Pero mientras la política bautiza regímenes con nombres cada vez más cercanos a un robot de animé fiscal, los dólares reales siguieron entrando por caminos bastante menos cinematográficos: el campo, la energía y el viejo, discutido y siempre reaparecido mercado de deuda.
La economía argentina volvió a confirmar que, cuando necesita divisas, mira al agro con la misma intensidad con la que una familia mira el horno en Navidad: con esperanza, ansiedad y una leve sospecha de que todo depende de que no se corte la luz. Soja, maíz, trigo y girasol fueron, una vez más, los nombres propios de una película donde el protagonista no usa capa, pero sí silo, puerto y liquidación de exportaciones.
El “Súper RIGI”, con su promesa de beneficios impositivos reforzados, aparece como el nuevo superhéroe de la agenda económica. Tiene traje tributario, amortización acelerada y una misión épica: atraer grandes inversiones sin que la burocracia le ate los cordones antes de salir a la cancha. Sin embargo, por ahora, la recaudación de dólares no vino tanto del póster promocional del régimen, sino de sectores que ya estaban empujando la carroza antes de que alguien le pusiera nombre de franquicia internacional.
También apareció el canal financiero, siempre con ese aire de invitado elegante que entra al salón, habla de riesgo país y deja sobre la mesa miles de millones en obligaciones negociables y deuda provincial. No tiene la épica de una cosecha ni el fuego subterráneo de Vaca Muerta, pero cuando el mercado afloja el ceño, las empresas y provincias salen a buscar dólares con la velocidad de quien encontró aire acondicionado en enero.
La foto deja una ironía servida: mientras la política discute cómo construir la próxima autopista de inversiones, la economía sigue recibiendo divisas por los carriles tradicionales y por el regreso del financiamiento externo. El RIGI promete futuro; el campo y la energía, por ahora, siguen pagando el presente. Y en la Argentina, donde el dólar tiene más protagonismo que varios ministros, esa diferencia no es menor: es casi una categoría constitucional.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Gobierno nacional mantiene el foco puesto en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y ahora busca profundizarlo con un “Súper RIGI”, que prevé mayores beneficios impositivos para acelerar la llegada de inversiones y promover nuevas cadenas productivas. El esquema anunciado contempla una alícuota de Ganancias del 15%, amortización acelerada y beneficios en derechos de exportación e importación.
Sin embargo, durante los primeros dos años de la gestión de Javier Milei, las principales fuentes efectivas de dólares para la economía argentina estuvieron en otros sectores: el campo, el complejo energético y el canal financiero, a través de colocaciones de deuda de provincias y empresas.
El campo, la principal usina de divisas
El agro se consolidó como la mayor fuente de dólares del país durante el bienio 2024-2025. De acuerdo con los informes de complejos exportadores del Indec, en 2024 el complejo soja aportó USD 19.624 millones, con una suba interanual del 40,7%; el maicero generó USD 7.263 millones, con un avance del 13,1%; el girasol sumó USD 1.449 millones, con un aumento del 2,4%; y el triguero alcanzó USD 2.763 millones, con una mejora del 91,3%.
En conjunto, esos cuatro complejos agroindustriales aportaron USD 31.099 millones en 2024. La soja volvió a ubicarse al frente del ranking exportador, con una participación del 24,6% sobre las ventas externas de bienes.
En 2025, el sector volvió a mostrar peso decisivo. El complejo soja contribuyó con USD 21.442 millones, un 9,2% más que el año anterior; el maicero alcanzó USD 6.660 millones, con una baja del 8,3%; el girasol llegó a USD 2.175 millones, con una suba del 49,7%; y el triguero sumó USD 3.649 millones, con un avance del 32%.
Con esos resultados, el campo acumuló USD 33.926 millones en 2025 entre soja, maíz, girasol y trigo. En el primer bienio de Milei, esos complejos generaron un total de USD 65.025 millones en exportaciones.
El peso del sector energético
El complejo petrolero-petroquímico también se ubicó entre los grandes aportantes de divisas. En 2024 registró exportaciones por USD 10.402 millones, con un crecimiento interanual del 23,3%. En 2025, el monto ascendió a USD 11.772 millones, con una mejora del 12,8%.
Ese desempeño refleja el lugar creciente del sector energético dentro del comercio exterior argentino, en un contexto en el que Vaca Muerta aparece como una de las grandes apuestas estructurales para ampliar la capacidad exportadora del país.
El canal financiero también aportó dólares
Otra vía relevante de ingreso de divisas fue el canal financiero, a través de colocaciones de deuda de provincias y empresas. Según la consultora Invecq, en lo que va de la gestión de Javier Milei las emisiones provinciales superaron los USD 4.300 millones, mientras que las corporativas sumaron más de USD 28.000 millones. En total, el flujo informado por esa vía superó los USD 32.300 millones.
El informe vinculó ese volumen con la mejora en el acceso al crédito externo y con la compresión del riesgo país, dos factores que facilitaron el financiamiento para provincias y grandes empresas. Esos fondos se orientaron tanto a mejorar perfiles de vencimiento como a impulsar proyectos de infraestructura y producción.
La comparación deja una foto clara: mientras el Gobierno apuesta a que el RIGI y su versión ampliada aceleren inversiones futuras, los dólares que sostuvieron el flujo reciente provinieron, principalmente, de sectores ya activos en la economía real y del regreso parcial del financiamiento privado y subnacional al mercado internacional.
El Gobierno mira al RIGI como quien observa una máquina del futuro capaz de imprimir inversiones, exportaciones y quizá hasta café sin cápsula. Pero mientras la política bautiza regímenes con nombres cada vez más cercanos a un robot de animé fiscal, los dólares reales siguieron entrando por caminos bastante menos cinematográficos: el campo, la energía y el viejo, discutido y siempre reaparecido mercado de deuda.
La economía argentina volvió a confirmar que, cuando necesita divisas, mira al agro con la misma intensidad con la que una familia mira el horno en Navidad: con esperanza, ansiedad y una leve sospecha de que todo depende de que no se corte la luz. Soja, maíz, trigo y girasol fueron, una vez más, los nombres propios de una película donde el protagonista no usa capa, pero sí silo, puerto y liquidación de exportaciones.
El “Súper RIGI”, con su promesa de beneficios impositivos reforzados, aparece como el nuevo superhéroe de la agenda económica. Tiene traje tributario, amortización acelerada y una misión épica: atraer grandes inversiones sin que la burocracia le ate los cordones antes de salir a la cancha. Sin embargo, por ahora, la recaudación de dólares no vino tanto del póster promocional del régimen, sino de sectores que ya estaban empujando la carroza antes de que alguien le pusiera nombre de franquicia internacional.
También apareció el canal financiero, siempre con ese aire de invitado elegante que entra al salón, habla de riesgo país y deja sobre la mesa miles de millones en obligaciones negociables y deuda provincial. No tiene la épica de una cosecha ni el fuego subterráneo de Vaca Muerta, pero cuando el mercado afloja el ceño, las empresas y provincias salen a buscar dólares con la velocidad de quien encontró aire acondicionado en enero.
La foto deja una ironía servida: mientras la política discute cómo construir la próxima autopista de inversiones, la economía sigue recibiendo divisas por los carriles tradicionales y por el regreso del financiamiento externo. El RIGI promete futuro; el campo y la energía, por ahora, siguen pagando el presente. Y en la Argentina, donde el dólar tiene más protagonismo que varios ministros, esa diferencia no es menor: es casi una categoría constitucional.