Globant atraviesa uno de los momentos más complejos desde su desembarco en Wall Street. La compañía tecnológica fundada en Argentina perdió más del 90% de su valor bursátil desde el máximo histórico alcanzado en noviembre de 2021 y hoy cotiza en niveles similares a los registrados hace casi una década.
La acción cerró el 24 de junio de 2026 en 29,12 dólares, muy lejos de los 354,44 dólares que había alcanzado el 9 de noviembre de 2021. La diferencia representa una pérdida de 325,32 dólares por acción y una caída acumulada del 91,8%.
Además, durante los últimos doce meses el retroceso también fue significativo. En ese período, la cotización pasó de 91,11 dólares a 29,12 dólares, lo que equivale a una baja del 68,1%.
El impacto de la inteligencia artificial
Según coinciden analistas e inversores, uno de los principales factores detrás del desplome está relacionado con la transformación que atraviesa la industria tecnológica a partir del avance de la inteligencia artificial.
Muchas compañías comenzaron a reducir la contratación de servicios tradicionales de consultoría y transformación digital, apostando por soluciones internas asistidas por herramientas de IA. Este fenómeno impactó directamente sobre empresas especializadas en servicios tecnológicos como Globant.
La situación se profundizó durante los últimos días luego de que Accenture, líder global del sector, advirtiera sobre una desaceleración en sus ingresos futuros atribuida al mismo fenómeno. La reacción del mercado fue inmediata y provocó fuertes caídas en todo el segmento tecnológico vinculado a servicios profesionales.
Un contexto global desfavorable
El escenario también estuvo condicionado por factores externos. Las subas de tasas de interés en Estados Unidos redujeron el atractivo de las empresas de crecimiento y provocaron una migración de fondos hacia sectores considerados más seguros y defensivos.
Al mismo tiempo, grandes corporaciones internacionales ajustaron presupuestos, postergaron proyectos de transformación digital y limitaron nuevas contrataciones, afectando directamente la demanda de servicios tecnológicos.
La combinación de menor crecimiento esperado, mayores exigencias de rentabilidad y un contexto financiero más restrictivo generó una pérdida de confianza entre los inversores institucionales.
La estrategia para revertir la tendencia
A pesar del complejo escenario bursátil, la compañía continúa desarrollando nuevas estrategias de negocio para adaptarse a los cambios del mercado.
El CEO y cofundador de Globant, Martín Migoya, explicó recientemente a los inversores que la empresa está impulsando un nuevo modelo basado en servicios más flexibles y escalables denominados AI Pods.
La propuesta apunta a ofrecer soluciones de inteligencia artificial supervisadas por especialistas humanos, permitiendo a los clientes contratar servicios según sus necesidades específicas y ajustar el volumen de utilización de manera dinámica.
Desde la conducción de la empresa sostienen que esta transformación representa el futuro de la industria tecnológica y comparan el cambio con la evolución que llevó del videoclub tradicional a las plataformas de streaming.
Una empresa rentable bajo presión del mercado
Los especialistas destacan que la crisis bursátil no responde a problemas financieros estructurales de la compañía. Globant continúa generando ingresos y no presenta niveles significativos de endeudamiento.
Sin embargo, los mercados financieros suelen anticipar escenarios futuros y castigar las expectativas de menor crecimiento antes de que esas dificultades se reflejen plenamente en los balances.
La empresa también intentó reforzar su posicionamiento internacional mediante una fuerte presencia de marca durante el Mundial 2026, aunque esa exposición global no logró modificar la percepción de los inversores sobre las perspectivas futuras del negocio.
Mientras continúa el proceso de adaptación al nuevo escenario tecnológico, el mercado sigue observando la evolución de los ingresos, la recuperación de contratos y la capacidad de Globant para reposicionarse en una industria que cambia a una velocidad cada vez mayor.
Por ahora, la acción permanece bajo presión y acumula una de las correcciones más profundas registradas por una empresa tecnológica latinoamericana en los mercados internacionales durante los últimos años.
Globant atraviesa una de las peores crisis bursátiles de su historia. La empresa tecnológica argentina perdió más del 90% de su valor desde el máximo alcanzado en 2021 y cotiza en niveles similares a los de 2017. Analistas atribuyen la caída a la desaceleración del sector tecnológico, la reducción de contratos y el impacto creciente de la inteligencia artificial sobre el negocio tradicional de servicios digitales.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
De 354 dólares a 29. En Wall Street, Globant pasó de ser la estrella tecnológica argentina a cotizar como si alguien hubiera encontrado el control remoto del mercado y apretado el botón de «rebobinar» hasta 2017.
La caída supera el 90% y alcanza dimensiones que obligan a mirar dos veces la pantalla para confirmar que el número está bien escrito. Una década construyendo prestigio global para descubrir que la Bolsa puede borrar miles de millones con la misma facilidad con la que un usuario elimina un archivo que olvidó guardar.
Durante años, Globant fue presentada como uno de los grandes casos de éxito de la economía del conocimiento argentina. Oficinas alrededor del mundo, clientes internacionales, contratos millonarios y una cotización que parecía avanzar con la tranquilidad de quien tiene el GPS configurado únicamente hacia arriba.
Pero apareció la inteligencia artificial. Y lo que para muchos representaba una herramienta de trabajo empezó a convertirse en un competidor inesperado. Empresas que antes contrataban consultoras tecnológicas para resolver problemas complejos comenzaron a preguntarse si podían hacerlo internamente utilizando plataformas basadas en IA. El equivalente empresarial a descubrir que el sobrino que armaba computadoras ahora también programa.
La situación explotó cuando Accenture, el gigante global del sector, admitió que espera menores ingresos precisamente por ese fenómeno. Wall Street reaccionó con la delicadeza habitual de Wall Street: vendiendo acciones como si hubiera sonado una alarma de incendio. Globant y el resto de las compañías vinculadas al negocio de servicios tecnológicos quedaron atrapadas en la estampida.
Lo curioso es que la empresa no atraviesa una crisis financiera clásica. No está quebrada. No acumula deudas impagables. No dejó de generar ingresos. El problema es mucho más moderno: los inversores creen que el futuro podría ser menos rentable que el pasado. Y en los mercados financieros, una sospecha sobre mañana suele pesar más que un balance positivo de hoy.
Mientras tanto, Globant intentó responder cambiando su modelo de negocios. La apuesta se llama AI Pods, una modalidad pensada para ofrecer servicios más flexibles y escalables. La explicación corporativa compara la transición con el paso del videoclub a Netflix. El desafío es que los inversores parecen estar evaluando la empresa con la paciencia de alguien que quiere resultados antes de que termine el tráiler.
El Mundial 2026 le dio visibilidad global. Los carteles aparecieron. La marca circuló por el planeta. Pero Wall Street decidió recordar una vieja lección: una publicidad puede vender una marca, pero no siempre vende una acción.
La inteligencia artificial prometía cambiar el mundo. Empezó por el balance de quienes la desarrollaban.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Globant atraviesa uno de los momentos más complejos desde su desembarco en Wall Street. La compañía tecnológica fundada en Argentina perdió más del 90% de su valor bursátil desde el máximo histórico alcanzado en noviembre de 2021 y hoy cotiza en niveles similares a los registrados hace casi una década.
La acción cerró el 24 de junio de 2026 en 29,12 dólares, muy lejos de los 354,44 dólares que había alcanzado el 9 de noviembre de 2021. La diferencia representa una pérdida de 325,32 dólares por acción y una caída acumulada del 91,8%.
Además, durante los últimos doce meses el retroceso también fue significativo. En ese período, la cotización pasó de 91,11 dólares a 29,12 dólares, lo que equivale a una baja del 68,1%.
El impacto de la inteligencia artificial
Según coinciden analistas e inversores, uno de los principales factores detrás del desplome está relacionado con la transformación que atraviesa la industria tecnológica a partir del avance de la inteligencia artificial.
Muchas compañías comenzaron a reducir la contratación de servicios tradicionales de consultoría y transformación digital, apostando por soluciones internas asistidas por herramientas de IA. Este fenómeno impactó directamente sobre empresas especializadas en servicios tecnológicos como Globant.
La situación se profundizó durante los últimos días luego de que Accenture, líder global del sector, advirtiera sobre una desaceleración en sus ingresos futuros atribuida al mismo fenómeno. La reacción del mercado fue inmediata y provocó fuertes caídas en todo el segmento tecnológico vinculado a servicios profesionales.
Un contexto global desfavorable
El escenario también estuvo condicionado por factores externos. Las subas de tasas de interés en Estados Unidos redujeron el atractivo de las empresas de crecimiento y provocaron una migración de fondos hacia sectores considerados más seguros y defensivos.
Al mismo tiempo, grandes corporaciones internacionales ajustaron presupuestos, postergaron proyectos de transformación digital y limitaron nuevas contrataciones, afectando directamente la demanda de servicios tecnológicos.
La combinación de menor crecimiento esperado, mayores exigencias de rentabilidad y un contexto financiero más restrictivo generó una pérdida de confianza entre los inversores institucionales.
La estrategia para revertir la tendencia
A pesar del complejo escenario bursátil, la compañía continúa desarrollando nuevas estrategias de negocio para adaptarse a los cambios del mercado.
El CEO y cofundador de Globant, Martín Migoya, explicó recientemente a los inversores que la empresa está impulsando un nuevo modelo basado en servicios más flexibles y escalables denominados AI Pods.
La propuesta apunta a ofrecer soluciones de inteligencia artificial supervisadas por especialistas humanos, permitiendo a los clientes contratar servicios según sus necesidades específicas y ajustar el volumen de utilización de manera dinámica.
Desde la conducción de la empresa sostienen que esta transformación representa el futuro de la industria tecnológica y comparan el cambio con la evolución que llevó del videoclub tradicional a las plataformas de streaming.
Una empresa rentable bajo presión del mercado
Los especialistas destacan que la crisis bursátil no responde a problemas financieros estructurales de la compañía. Globant continúa generando ingresos y no presenta niveles significativos de endeudamiento.
Sin embargo, los mercados financieros suelen anticipar escenarios futuros y castigar las expectativas de menor crecimiento antes de que esas dificultades se reflejen plenamente en los balances.
La empresa también intentó reforzar su posicionamiento internacional mediante una fuerte presencia de marca durante el Mundial 2026, aunque esa exposición global no logró modificar la percepción de los inversores sobre las perspectivas futuras del negocio.
Mientras continúa el proceso de adaptación al nuevo escenario tecnológico, el mercado sigue observando la evolución de los ingresos, la recuperación de contratos y la capacidad de Globant para reposicionarse en una industria que cambia a una velocidad cada vez mayor.
Por ahora, la acción permanece bajo presión y acumula una de las correcciones más profundas registradas por una empresa tecnológica latinoamericana en los mercados internacionales durante los últimos años.
Globant atraviesa una de las peores crisis bursátiles de su historia. La empresa tecnológica argentina perdió más del 90% de su valor desde el máximo alcanzado en 2021 y cotiza en niveles similares a los de 2017. Analistas atribuyen la caída a la desaceleración del sector tecnológico, la reducción de contratos y el impacto creciente de la inteligencia artificial sobre el negocio tradicional de servicios digitales.
De 354 dólares a 29. En Wall Street, Globant pasó de ser la estrella tecnológica argentina a cotizar como si alguien hubiera encontrado el control remoto del mercado y apretado el botón de «rebobinar» hasta 2017.
La caída supera el 90% y alcanza dimensiones que obligan a mirar dos veces la pantalla para confirmar que el número está bien escrito. Una década construyendo prestigio global para descubrir que la Bolsa puede borrar miles de millones con la misma facilidad con la que un usuario elimina un archivo que olvidó guardar.
Durante años, Globant fue presentada como uno de los grandes casos de éxito de la economía del conocimiento argentina. Oficinas alrededor del mundo, clientes internacionales, contratos millonarios y una cotización que parecía avanzar con la tranquilidad de quien tiene el GPS configurado únicamente hacia arriba.
Pero apareció la inteligencia artificial. Y lo que para muchos representaba una herramienta de trabajo empezó a convertirse en un competidor inesperado. Empresas que antes contrataban consultoras tecnológicas para resolver problemas complejos comenzaron a preguntarse si podían hacerlo internamente utilizando plataformas basadas en IA. El equivalente empresarial a descubrir que el sobrino que armaba computadoras ahora también programa.
La situación explotó cuando Accenture, el gigante global del sector, admitió que espera menores ingresos precisamente por ese fenómeno. Wall Street reaccionó con la delicadeza habitual de Wall Street: vendiendo acciones como si hubiera sonado una alarma de incendio. Globant y el resto de las compañías vinculadas al negocio de servicios tecnológicos quedaron atrapadas en la estampida.
Lo curioso es que la empresa no atraviesa una crisis financiera clásica. No está quebrada. No acumula deudas impagables. No dejó de generar ingresos. El problema es mucho más moderno: los inversores creen que el futuro podría ser menos rentable que el pasado. Y en los mercados financieros, una sospecha sobre mañana suele pesar más que un balance positivo de hoy.
Mientras tanto, Globant intentó responder cambiando su modelo de negocios. La apuesta se llama AI Pods, una modalidad pensada para ofrecer servicios más flexibles y escalables. La explicación corporativa compara la transición con el paso del videoclub a Netflix. El desafío es que los inversores parecen estar evaluando la empresa con la paciencia de alguien que quiere resultados antes de que termine el tráiler.
El Mundial 2026 le dio visibilidad global. Los carteles aparecieron. La marca circuló por el planeta. Pero Wall Street decidió recordar una vieja lección: una publicidad puede vender una marca, pero no siempre vende una acción.
La inteligencia artificial prometía cambiar el mundo. Empezó por el balance de quienes la desarrollaban.