YPF concretó la venta de su participación en dos bloques petroleros de Mendoza por un total de US$405 millones, en el marco de la estrategia de la compañía para concentrar sus inversiones en el desarrollo de Vaca Muerta.
Las operaciones fueron informadas a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y forman parte del proceso de desinversión en yacimientos convencionales que la empresa lleva adelante durante este año.
Los bloques que cambian de operador
La primera operación corresponde al clúster Chachahuén, que fue adquirido por Energía Mendocina S.A. (Edemsa) y Compañía Andina de Petróleo y Gas S.A. por un monto de US$200 millones.
El segundo acuerdo involucra al clúster Mendoza No Operado, que pasó a manos de San Benito Upstream S.A.U., una empresa controlada por PeCom, del grupo Pérez Companc, mediante una operación de US$205 millones.
Ambos contratos incluyen además la transferencia de ductos y del stock de materiales vinculados a los activos, como parte del traspaso operativo de los bloques.
La estrategia de YPF
La venta se encuadra en el proceso de reorganización que lleva adelante la petrolera, con el objetivo de concentrar capital e inversiones en áreas consideradas estratégicas, principalmente en Vaca Muerta.
La compañía inició este año una política de desinversión en activos convencionales, buscando reducir su participación directa en algunos yacimientos maduros y enfocar recursos en proyectos de mayor escala.
Con estas operaciones, nuevos actores privados asumirán la gestión de bloques que forman parte del entramado petrolero mendocino, mientras YPF continúa con su estrategia de priorizar el desarrollo de recursos no convencionales en la Argentina.
YPF concretó la venta de dos bloques petroleros convencionales en Mendoza por un total de US$405 millones. Las operaciones forman parte de la estrategia de la compañía para concentrar inversiones en Vaca Muerta. Los activos Chachahuén y Mendoza No Operado fueron adquiridos por empresas privadas e incluyen también ductos y materiales asociados.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
US$405 millones cambiaron de manos en dos bloques petroleros mendocinos. YPF hizo las valijas en parte del negocio convencional para apostar todo al gigante de Vaca Muerta, como quien cambia una camioneta con años de ruta por un vehículo nuevo para un viaje largo.
Los yacimientos tradicionales quedaron en manos privadas mientras la petrolera nacional reordena su mapa energético. La jugada tiene lógica empresarial: menos frentes abiertos, más foco en la formación que hoy concentra buena parte de la expectativa hidrocarburífera argentina.
Chachahuén y Mendoza No Operado dejaron de figurar en la lista directa de YPF y pasaron a nuevos operadores. La operación incluyó ductos y materiales, porque en petróleo nunca se vende solamente un terreno: también vienen las tuberías, los equipos y una historia escrita en barriles.
El movimiento forma parte de una tendencia donde las grandes compañías buscan concentrar recursos en los activos más estratégicos. La energía argentina cambia de tablero y algunas piezas empiezan a moverse antes de que suene la próxima jugada.
YPF no se fue del petróleo mendocino. Simplemente cambió de mapa.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
YPF concretó la venta de su participación en dos bloques petroleros de Mendoza por un total de US$405 millones, en el marco de la estrategia de la compañía para concentrar sus inversiones en el desarrollo de Vaca Muerta.
Las operaciones fueron informadas a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y forman parte del proceso de desinversión en yacimientos convencionales que la empresa lleva adelante durante este año.
Los bloques que cambian de operador
La primera operación corresponde al clúster Chachahuén, que fue adquirido por Energía Mendocina S.A. (Edemsa) y Compañía Andina de Petróleo y Gas S.A. por un monto de US$200 millones.
El segundo acuerdo involucra al clúster Mendoza No Operado, que pasó a manos de San Benito Upstream S.A.U., una empresa controlada por PeCom, del grupo Pérez Companc, mediante una operación de US$205 millones.
Ambos contratos incluyen además la transferencia de ductos y del stock de materiales vinculados a los activos, como parte del traspaso operativo de los bloques.
La estrategia de YPF
La venta se encuadra en el proceso de reorganización que lleva adelante la petrolera, con el objetivo de concentrar capital e inversiones en áreas consideradas estratégicas, principalmente en Vaca Muerta.
La compañía inició este año una política de desinversión en activos convencionales, buscando reducir su participación directa en algunos yacimientos maduros y enfocar recursos en proyectos de mayor escala.
Con estas operaciones, nuevos actores privados asumirán la gestión de bloques que forman parte del entramado petrolero mendocino, mientras YPF continúa con su estrategia de priorizar el desarrollo de recursos no convencionales en la Argentina.
YPF concretó la venta de dos bloques petroleros convencionales en Mendoza por un total de US$405 millones. Las operaciones forman parte de la estrategia de la compañía para concentrar inversiones en Vaca Muerta. Los activos Chachahuén y Mendoza No Operado fueron adquiridos por empresas privadas e incluyen también ductos y materiales asociados.
US$405 millones cambiaron de manos en dos bloques petroleros mendocinos. YPF hizo las valijas en parte del negocio convencional para apostar todo al gigante de Vaca Muerta, como quien cambia una camioneta con años de ruta por un vehículo nuevo para un viaje largo.
Los yacimientos tradicionales quedaron en manos privadas mientras la petrolera nacional reordena su mapa energético. La jugada tiene lógica empresarial: menos frentes abiertos, más foco en la formación que hoy concentra buena parte de la expectativa hidrocarburífera argentina.
Chachahuén y Mendoza No Operado dejaron de figurar en la lista directa de YPF y pasaron a nuevos operadores. La operación incluyó ductos y materiales, porque en petróleo nunca se vende solamente un terreno: también vienen las tuberías, los equipos y una historia escrita en barriles.
El movimiento forma parte de una tendencia donde las grandes compañías buscan concentrar recursos en los activos más estratégicos. La energía argentina cambia de tablero y algunas piezas empiezan a moverse antes de que suene la próxima jugada.
YPF no se fue del petróleo mendocino. Simplemente cambió de mapa.