La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó el intento del presidente Donald Trump de restringir el derecho a la ciudadanía por nacimiento y declaró inconstitucional el decreto que buscaba negar ese beneficio a niños nacidos en territorio estadounidense de padres que se encontraran en el país de manera irregular o con determinados permisos temporales.
En una decisión considerada histórica, el máximo tribunal resolvió el caso por 6 votos contra 3 y concluyó que la iniciativa impulsada por el mandatario republicano era incompatible con la Constitución, al sostener que vulneraba un derecho protegido desde hace más de 150 años.
El respaldo de la 14ª Enmienda
El presidente del tribunal, John Roberts, expresó en nombre de la mayoría: “La ciudadanía, entonces y ahora, era el derecho a tener derechos: a participar libremente en nuestra comunidad política. Los redactores de la Decimocuarta Enmienda extendieron esa promesa a ‘toda persona nacida libre en esta tierra’. Hoy mantenemos esa promesa”.
La garantía constitucional quedó establecida en la 14ª Enmienda, ratificada en 1868 tras la Guerra Civil para asegurar la ciudadanía a los esclavos liberados. Desde entonces, su aplicación se extendió a todas las personas nacidas en Estados Unidos o en sus territorios bajo su jurisdicción.
El texto constitucional establece que “todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanas de Estados Unidos y del Estado en el que residan”.
El decreto de Trump y su alcance
Al asumir su segundo mandato en enero de 2025, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que disponía que los hijos nacidos en Estados Unidos de padres que permanecieran ilegalmente en el país o que contaran con visas temporales no obtendrían automáticamente la ciudadanía estadounidense.
La medida formaba parte de la amplia política migratoria impulsada por la administración republicana y representaba un desafío directo a la jurisprudencia vigente desde fines del siglo XIX. En el caso Wong Kim Ark, resuelto en 1898, la Justicia había determinado que el hijo nacido en Estados Unidos de ciudadanos chinos tenía derecho a la ciudadanía estadounidense.
Una medida que nunca llegó a aplicarse
Antes de la intervención de la Corte Suprema, al menos cuatro tribunales federales inferiores ya habían declarado inconstitucional el decreto, por lo que la disposición nunca entró en vigor en ninguna parte del país.
Según las estimaciones, la iniciativa habría afectado a unos 150.000 niños nacidos cada año en Estados Unidos de padres que no son ciudadanos.
Aunque la propuesta estuvo centrada en la inmigración irregular, las restricciones también alcanzaban a personas que residían legalmente en Estados Unidos, entre ellas estudiantes, solicitantes de la green card y extranjeros con distintos permisos migratorios temporales.
La Corte Suprema de Estados Unidos declaró inconstitucional el decreto impulsado por Donald Trump que buscaba restringir el acceso a la ciudadanía por nacimiento para hijos de inmigrantes en determinadas situaciones. El fallo, adoptado por 6 votos contra 3, ratificó la vigencia de la 14ª Enmienda y evitó que una medida que podía alcanzar a unos 150.000 niños por año entrara en vigor.
Seis votos alcanzaron para frenar una de las promesas más ambiciosas de Donald Trump en materia migratoria. La Corte Suprema de Estados Unidos le recordó que una orden ejecutiva no puede borrar con la manga una garantía constitucional que lleva más de siglo y medio escrita.
Era como intentar cambiar las reglas de un clásico cuando el segundo tiempo ya empezó. La Constitución seguía en la cancha mientras el decreto llegaba con la misma sutileza que un trámite urgente atendido por cinco ventanillas distintas y ninguna abierta.
La discusión no era menor. La ciudadanía por nacimiento quedó incorporada a la 14ª Enmienda después de la Guerra Civil para garantizar derechos a los esclavos liberados y, desde entonces, se convirtió en uno de los pilares del sistema constitucional estadounidense. Pretender modificar ese principio mediante un decreto presidencial era como querer remodelar un edificio histórico con cinta de embalar y optimismo institucional.
Los jueces no dejaron demasiado espacio para interpretaciones. El tribunal sostuvo que la medida resultaba flagrantemente inconstitucional y reafirmó que la promesa contenida en la enmienda continúa vigente para quienes nacen bajo la jurisdicción de Estados Unidos. El texto constitucional terminó pesando más que cualquier consigna de campaña.
El fallo también evitó que una decisión con impacto sobre unos 150.000 niños por año modificara décadas de jurisprudencia consolidada. A veces la política promete reescribir la historia. Después aparece la Constitución con el recibo de compra. Fin de la discusión.