El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que podría revisar la posición de Washington respecto de las Islas Malvinas, cuya soberanía es reclamada por la Argentina.
Consultado por periodistas en el Despacho Oval sobre una eventual modificación de la postura estadounidense, Trump respondió: «Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas».
La declaración abrió interrogantes sobre la histórica posición de Estados Unidos frente a la disputa entre Argentina y el Reino Unido, aunque hasta el momento no se anunció formalmente un cambio de política.
La presión de Trump sobre el gasto militar británico
Las declaraciones se produjeron después de que medios británicos señalaran que la administración estadounidense estaría evaluando retirar o modificar su apoyo a la posición británica sobre Malvinas como una forma de presionar al Reino Unido para que incremente su gasto en defensa.
Según esas versiones, Washington se encuentra revisando distintos compromisos con sus socios del Atlántico en función de las nuevas metas de inversión militar.
Trump viene reclamando que los países europeos destinen mayores recursos a defensa, con el argumento de fortalecer la estrategia de disuasión frente a Rusia y reducir la proporción del financiamiento de la OTAN que recae sobre Estados Unidos.
Qué podría significar un cambio para la cuestión Malvinas
Hasta ahora, Estados Unidos mantuvo formalmente una posición de neutralidad respecto de la disputa de soberanía, aunque con reconocimiento de la administración británica sobre las islas.
Una eventual revisión de esa postura podría representar un cambio relevante en el escenario diplomático y estratégico del Atlántico Sur, especialmente por el peso internacional de Estados Unidos y por la histórica disputa entre Argentina y el Reino Unido.
Por el momento, las palabras de Trump no implican una modificación oficial de la política estadounidense. Sin embargo, la posibilidad de revisar la posición sobre Malvinas volvió a colocar la cuestión de soberanía en el centro de la agenda internacional.
Donald Trump sugirió que Estados Unidos podría revisar su posición sobre las Islas Malvinas, cuya soberanía reclama la Argentina. La declaración se produjo después de versiones que señalaron que Washington evaluaría modificar su respaldo a la posición británica como herramienta de presión para que el Reino Unido incremente su gasto en defensa.
Donald Trump consiguió que una respuesta de apenas unas palabras volviera a colocar a las Islas Malvinas en el tablero geopolítico internacional. Consultado sobre la posibilidad de revisar la postura estadounidense, respondió: «Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas». En diplomacia, donde una coma puede necesitar tres reuniones y un memorándum, semejante frase alcanza para que cancillerías enteras comiencen a revisar carpetas.
El asunto aparece en medio de las presiones de Washington para que sus aliados europeos incrementen el gasto en defensa. Según trascendió, Estados Unidos estaría evaluando sus compromisos con distintos socios del Atlántico y la posición respecto de Malvinas podría formar parte de ese enorme tablero de negociación. Una manera particularmente trumpista de recordar que incluso las posiciones diplomáticas que parecían archivadas pueden volver repentinamente al escritorio presidencial.
Para la Argentina, cualquier modificación estadounidense tendría una relevancia política evidente. Washington ha mantenido una posición formal de neutralidad sobre la disputa de soberanía, aunque históricamente reconoció la administración británica del archipiélago. Si ese equilibrio comenzara a moverse, aunque fuera algunos centímetros, el Atlántico Sur volvería a ganar espacio en una discusión internacional que lleva décadas sin resolución.
Por ahora no existe un anuncio formal de cambio. Hay una declaración presidencial, versiones sobre análisis internos y una cantidad considerable de expectativa alrededor de cada palabra pronunciada desde el Despacho Oval. Trump dijo que revisa todas las posiciones y Malvinas, al parecer, tampoco quedó afuera del inventario. La política exterior mundial acaba de recordar que, cuando el presidente estadounidense dice “revisar”, muchos gobiernos prefieren no esperar a conocer la versión definitiva para empezar a hacer cuentas.