Musimundo cerró 20 sucursales en Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones como parte de un proceso de ajuste de sus operaciones, en un contexto marcado por la caída del consumo, el crecimiento de las ventas online y las dificultades financieras de la compañía.
La cadena pertenece a Carsa, empresa chaqueña que en julio se presentó en concurso preventivo de acreedores con el objetivo de ordenar y reestructurar sus pasivos.
La compañía no informó oficialmente cuántos trabajadores quedaron afectados, aunque versiones cercanas a la firma indicaron que se habrían perdido más de 100 puestos de trabajo.
Desde el entorno empresarial ratificaron los cierres y señalaron que varios de los establecimientos alcanzados se encontraban en localidades donde Musimundo contaba con más de un punto de venta.

Trabajadores esperan respuestas por salarios e indemnizaciones
La decisión generó preocupación entre los empleados de las sucursales afectadas, que aguardan precisiones sobre el pago de salarios pendientes y las indemnizaciones correspondientes.
Una trabajadora de Posadas, Noelia Ibarra, quien se desempeñó durante 16 años en uno de los locales alcanzados, relató: “Hasta el martes pasado el gerente regional nos decía que pasábamos todos con nuestra antigüedad a la nueva empresa que iba comprar”.
Posteriormente, según su relato, la situación cambió. Les comunicaron que “se frustró la venta, que se cerraba y que no nos iban a pagar el sueldo del mes de agosto trabajado tampoco”.
De acuerdo con ese testimonio, el despido fue comunicado de manera verbal.
Una deuda concursal de $63.500 millones
Carsa había solicitado en julio el concurso preventivo y notificó formalmente esa decisión a la Comisión Nacional de Valores y a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
No es la primera vez que la compañía recurre a este mecanismo judicial. En junio de 2018 ya se había presentado en concurso de acreedores, cuando declaró una deuda de $900 millones.
A fines de mayo de 2026, la empresa registraba pasivos bancarios por aproximadamente $3.060 millones. El principal acreedor era el Banco Nación, con una deuda cercana a $1.549 millones, mientras que el Nuevo Banco del Chaco acumulaba otros $300 millones.
La deuda concursal total asciende a $63.500 millones.
La presentación judicial no estaría vinculada con un incumplimiento bancario inmediato, sino con la intención de reorganizar y renegociar el conjunto de las obligaciones financieras de la compañía.

La venta que no prosperó y el avance del comercio electrónico
Antes de recurrir al concurso preventivo, Carsa había negociado una posible venta de Musimundo a los propietarios de On City, cadena surgida del cambio de identidad comercial de los locales operados por Electrónica Megatone. Sin embargo, las conversaciones no llegaron a un acuerdo.
Desde octubre de 2024, Electrónica Megatone avanzó con el cambio de marca de cerca de 200 sucursales, mientras alrededor de 70 establecimientos continuaron funcionando bajo el nombre Musimundo y quedaron exclusivamente bajo control de Carsa.
El proceso se desarrolla además en un mercado atravesado por una transformación profunda en los hábitos de consumo, con una creciente participación de las ventas digitales.
Durante el primer semestre de 2026, las ventas online aumentaron 28% interanual y alcanzaron una facturación de $19.533.815 millones. Sin embargo, ese crecimiento quedó por debajo de la inflación del 33,5%, lo que implicó una caída en términos reales.
En ese período se registraron 181,5 millones de órdenes de compra, un 21% más que un año antes, y se vendieron 248 millones de productos, con un incremento del 22%.
“El canal sigue creciendo, y para las empresas encuestadas, concentra más de un cuarto del total de ventas, representando el 28%”, señala el estudio. Además, seis de cada diez compañías consideran que ese canal crecerá al mismo ritmo o por encima del comercio físico.
El escenario obliga a las cadenas tradicionales de electrodomésticos y tecnología a revisar su estructura de costos y su red de locales, en un contexto de consumo debilitado, costos elevados y nuevos hábitos de compra.
Musimundo cerró 20 sucursales en Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones en medio de una fuerte reestructuración, caída del consumo y crecimiento del comercio electrónico. La empresa, controlada por Carsa y en concurso preventivo desde julio, arrastra una deuda concursal de $63.500 millones. Versiones cercanas a la compañía estiman que los cierres habrían afectado a más de 100 trabajadores.
Veinte sucursales cerradas, más de 100 puestos de trabajo que se habrían perdido y una deuda concursal de $63.500 millones. Musimundo pasó de vender televisores en cuotas a tener que ajustar su propia pantalla financiera, y esta vez el control remoto parece estar en manos del concurso preventivo.
Los cierres se concentraron en Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones, donde la empresa sostiene que varias de las tiendas estaban “duplicados”. Traducido al idioma corporativo, había más de un local por ciudad y ahora la estrategia consiste en apagar algunos carteles antes de que la cuenta de luz comercial empiece a parecer una heladera side by side.
El golpe para los trabajadores fue bastante menos abstracto. Empleados de Posadas relataron que primero les habían comunicado que pasarían a una nueva empresa conservando la antigüedad, pero después la operación se frustró y recibieron verbalmente la noticia del cierre, con dudas sobre salarios adeudados e indemnizaciones.
Carsa ya había recurrido al concurso en 2018 y volvió a hacerlo este año para ordenar sus obligaciones. A fines de mayo acumulaba alrededor de $3.060 millones en deudas bancarias, mientras el pasivo concursal trepaba a $63.500 millones: números suficientes para que cualquier plan de cuotas necesite más páginas que el manual del lavarropas.
Mientras tanto, el comercio electrónico sigue ganando terreno y las cadenas tradicionales deben sostener locales físicos con consumo debilitado y costos elevados. Musimundo nació para vender electrodomésticos; ahora está tratando de evitar que el que quede desenchufado sea el negocio entero.