El Gobierno argentino retomó las negociaciones con México para renovar el acuerdo de intercambio automotor entre ambos países, un convenio que venció a comienzos de este año y cuya continuidad resulta estratégica para las terminales que producen e importan vehículos desde ese mercado.
La reactivación de las conversaciones fue confirmada por el CEO de Volkswagen Argentina, Marcellus Puig, durante un encuentro con periodistas realizado en Mendoza, en el marco de la celebración por la producción de la unidad número 800.000 de la Amarok. Allí, el directivo indicó que recibió información sobre el avance de las tratativas.
Un acuerdo clave para el sector automotor
Durante la mesa redonda, Puig explicó que mantiene contacto permanente con los funcionarios que participan de las negociaciones y expresó su confianza en que el diálogo volverá a avanzar en las próximas semanas.
«Yo estoy muy metido en el tema», afirmó Puig. Luego agregó: «He hablado directamente con el ministro de Economía, Luis Caputo, con el secretario de Comercio, Pablo Lavigne, y con Fernando Blum, que es el que está negociando con México».
El convenio evita la aplicación de aranceles de hasta el 35% sobre los vehículos comercializados entre ambos mercados, un beneficio que alcanza a varias automotrices con operaciones en Argentina y México.
«Este acuerdo tiene 20 años. Y es bueno para los dos lados para México, para Argentina, para Brasil. Hay un tema de agenda», sostuvo.
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Qué implica la renovación del convenio
El acuerdo bilateral permite que los vehículos fabricados en Argentina y México puedan comercializarse entre ambos países sin pagar aranceles aduaneros, un esquema considerado estratégico para la industria automotriz.
En el caso de Volkswagen, la compañía importa desde México los modelos Taos, Tiguan y Vento. Ford también utiliza este mecanismo para ingresar Maverick y Bronco, mientras que Nissan hace lo propio con Versa, Sentra y, desde ahora, Frontier.
Si el convenio no se renueva, los vehículos importados desde México pasarían a tributar un arancel del 35%, con el consiguiente impacto sobre los precios y la competitividad de esos modelos en el mercado argentino.
Volkswagen proyecta una nueva etapa para la Amarok
Las declaraciones de Puig se realizaron durante la Amarok Winter Experience, evento organizado por Volkswagen Argentina en Mendoza para celebrar la fabricación de 800.000 unidades de la camioneta producida en General Pacheco.
La automotriz trabaja en un proyecto para renovar la generación actual de la Amarok y comenzar la producción de una segunda generación, uno de los modelos más importantes dentro de su historia industrial.
Según las previsiones de la compañía, la nueva Amarok, que se fabricará en asociación con Saic Motors, tendrá una producción estimada de 80.000 unidades destinadas tanto al mercado interno como a la exportación.
El Gobierno argentino reactivó las negociaciones con México para renovar el acuerdo de intercambio automotor libre de aranceles, vencido a comienzos de este año. La continuidad del convenio resulta clave para las terminales que importan y exportan vehículos entre ambos mercados, ya que evita la aplicación de un arancel del 35% sobre las unidades comercializadas.
Un 35% de arancel puede convertir un auto en un lujo más rápido que un trámite con sello urgente. Por eso, el acuerdo automotor entre Argentina y México volvió a la mesa de negociación antes de que las listas de precios empiecen a parecer resultados de inflación acumulada.
Hace dos décadas que este convenio funciona como ese puente que nadie mira mientras está firme, pero que todos extrañan cuando aparece el primer corte. Las automotrices lo saben mejor que nadie: una firma puede valer más que una campaña publicitaria de millones.
Mientras las conversaciones vuelven a tomar ritmo, las terminales siguen haciendo cuentas. Importar modelos sin el peso de un arancel del 35% no es un detalle administrativo: es la diferencia entre mantener la competitividad o explicar por qué un vehículo pasó a costar como si viniera envuelto en papel de regalo de colección.
En ese escenario, Marcellus Puig confirmó que mantiene diálogo permanente con los funcionarios que llevan adelante las negociaciones. La escena tiene algo de reunión de consorcio donde todos coinciden en que hay que arreglar el ascensor, porque subir por escalera termina saliendo mucho más caro.
El acuerdo beneficia a fabricantes de ambos países y también impacta sobre el mercado argentino. No se trata solamente de importar o exportar unidades: detrás hay producción, planificación industrial y decisiones de inversión que necesitan reglas previsibles. En la industria automotriz, improvisar suele durar menos que una promoción de fin de semana.
Mientras tanto, Volkswagen celebró la unidad número 800.000 de la Amarok fabricada en General Pacheco y proyecta una nueva generación junto a un socio chino. La industria avanza, los proyectos se anuncian y las negociaciones siguen su curso. Porque hay países donde los autos cruzan fronteras. Y hay otros donde primero tienen que cruzar expedientes.