Una grave denuncia contra un auxiliar de la Policía de Mendoza comenzó a investigarse en la Unidad Fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual. La presentación fue realizada por la hija de una expareja del efectivo, quien lo acusó de haberla fotografiado desnuda cuando era menor de edad. El funcionario fue imputado, aunque ahora la causa podría encaminarse al archivo.
La denuncia fue radicada a mediados de agosto en la Oficina Fiscal Guaymallén N°2. Allí, la joven manifestó su intención de denunciar a un auxiliar de la fuerza provincial que presta servicios en la Comisaría 36° de Las Heras.
Cómo comenzó la investigación
De acuerdo con el relato de la denunciante ante las autoridades judiciales, hace aproximadamente seis años su madre mantenía una relación con el policía y ambos convivían junto con ella en un domicilio de Guaymallén.
En ese contexto, y siempre según la versión expuesta en la denuncia, el efectivo habría tomado fotografías de la joven mientras se encontraba desnuda en la ducha. Para ese momento, la denunciante era menor de edad.
Luego de recibir la presentación, el policía fue citado a la sede judicial ubicada en Villa Nueva. Inicialmente, el procedimiento tenía como objetivo extraerle las fichas dactilares y notificarlo sobre las medidas que se desarrollaban dentro del expediente abierto para investigar los hechos denunciados.
La imputación y la situación del efectivo
El 28 de agosto, el funcionario se presentó en la Oficina Fiscal que funciona en el edificio de la Comisaría Novena de Guaymallén. Allí terminó imputado por producción de material de abuso y explotación sexual infantil.
En la causa intervino el fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual Flavio D’Amore. Pese a la imputación, no se dispuso ninguna medida privativa de la libertad contra el efectivo, quien quedó en libertad con la obligación de presentarse ante la Justicia cada vez que fuera requerido.
Por qué la causa podría ser archivada
Después de la imputación, la Justicia volvió a citar a la denunciante para que ratificara su presentación. Sin embargo, la joven manifestó ante las autoridades que no deseaba instar la acción penal, según indicaron fuentes judiciales.
Ese punto resulta determinante para el futuro del expediente. Al tratarse de una causa de instancia privada, si la persona presuntamente afectada decide no continuar impulsando el proceso, el expediente podría encaminarse al archivo de las actuaciones.
En paralelo a la investigación penal, al policía se le abrió un sumario administrativo en la Inspección General de Seguridad (IGS). Debido a la situación procesal de la causa, no se dispusieron sanciones preventivas y el efectivo continuaba desempeñando sus funciones.
Un auxiliar de la Policía de Mendoza fue imputado por producción de material de abuso y explotación sexual infantil tras la denuncia de la hija de una expareja, quien aseguró que la fotografió desnuda cuando era menor. El hecho habría ocurrido hace unos seis años en Guaymallén. La causa podría ser archivada porque la denunciante manifestó que no desea instar la acción penal.
Un policía mendocino fue imputado por una grave acusación vinculada con imágenes tomadas cuando la denunciante era menor de edad, pero el expediente ahora podría terminar archivado. No porque una pericia haya pulverizado la denuncia ni porque apareciera una prueba decisiva: la joven manifestó ante la Justicia que no desea instar la acción penal.
La causa había avanzado hasta una imputación por producción de material de abuso y explotación sexual infantil, con intervención de la Unidad Fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual. Sin embargo, al tratarse de una investigación de instancia privada, el proceso quedó sujeto a una llave procesal bastante menos cinematográfica que las series judiciales: si la presunta víctima no impulsa la acción, el expediente puede terminar guardado antes de llegar a otras etapas.
El efectivo, que presta servicios en la Comisaría 36° de Las Heras, fue denunciado por la hija de una expareja. Según la presentación inicial, los hechos habrían ocurrido hace alrededor de seis años, cuando convivían en una vivienda de Guaymallén y la joven era menor de edad.
Después de la denuncia, el policía fue citado, identificado y posteriormente imputado, aunque siguió en libertad y sin medidas restrictivas, con la obligación de presentarse cuando fuera requerido. En paralelo, la Inspección General de Seguridad abrió un sumario administrativo, pero tampoco dispuso sanciones preventivas.
El expediente quedó así en una de esas escenas que la burocracia consigue producir sin efectos especiales: hubo denuncia, investigación, imputación y sumario, pero el próximo movimiento podría ser el archivo. La Justicia también tiene puertas giratorias, aunque algunas funcionan con sello y expediente.