Axel Starke, de 48 años, murió luego de sufrir un paro cardiorrespiratorio mientras participaba de la Media Maratón de Buenos Aires. El corredor se descompensó cuando se encontraba a unos 300 metros de completar el recorrido y permaneció internado en estado crítico hasta que se confirmó su fallecimiento el 28 de agosto.
El episodio ocurrió durante la última edición de la competencia. Según se informó, Starke sufrió repentinamente un paro cardiorrespiratorio y fueron otros corredores que estaban en el lugar quienes comenzaron a realizarle maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y utilizaron un desfibrilador mientras aguardaban la llegada de los servicios de emergencia.
La asistencia y el traslado de urgencia
Tras recibir las primeras maniobras de asistencia, el corredor fue derivado de urgencia al Hospital Fernández. Posteriormente fue trasladado al Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, donde permaneció internado en estado crítico.
De acuerdo con la información conocida posteriormente, los médicos diagnosticaron una falta prolongada de ventilación con daño neurológico severo. Finalmente, su fallecimiento fue confirmado el viernes 28 de agosto.
Luego de su muerte, familiares de Starke expresaron su dolor y cuestionaron los tiempos que demandó el traslado y la complejidad del vehículo de emergencias que había sido dispuesto para brindar cobertura durante la competencia.
Quién era Axel Starke
Starke había nacido en Luis Guillón y residía en Rosario junto con su esposa y sus tres hijos. Allí se desempeñaba como gerente hotelero y mantenía una estrecha relación con el deporte.
Según relató su familia, a lo largo de su vida había practicado rugby, golf y triatlón, y realizaba actividad física acompañada por controles médicos.
Su hermano Eric lo recordó por su personalidad activa y su afición por distintas disciplinas deportivas. “Era una persona muy inquieta. Le gustaban todos los deportes y tenía facilidad para eso”, expresó.
También contó que Starke conservaba el vínculo con amigos de toda la vida: “Últimamente había ido a un par de cenas con los compañeros de su camada, la del año 1977″.
El recuerdo de su familia
Eric también destacó la intensidad con la que su hermano encaraba sus actividades y el vínculo que mantenía con sus familiares y amigos. “Todo lo que hacía, lo hacía a full y generalmente le salía bien. Era muy amiguero y todos lo amaban. Era un excelente tío, siempre con regalos especiales, muy pensados. Fue el mejor padrino que pudo tener mi hijo Thomas”.
La muerte de Starke generó conmoción entre sus allegados y abrió interrogantes dentro de su familia sobre la asistencia recibida después de la descompensación ocurrida durante la Media Maratón de Buenos Aires.
Axel Starke, de 48 años, murió tras permanecer internado luego de sufrir un paro cardiorrespiratorio durante la Media Maratón de Buenos Aires, a unos 300 metros de la llegada. Corredores le practicaron RCP y utilizaron un desfibrilador antes de su traslado. Falleció el 28 de agosto y su familia cuestionó los tiempos y condiciones de la asistencia médica.
Faltaban unos 300 metros para la meta cuando Axel Starke sufrió un paro cardiorrespiratorio durante la Media Maratón de Buenos Aires. Tenía 48 años, fue asistido primero por otros corredores y murió días después, tras permanecer internado en estado crítico.
Quienes estaban cerca iniciaron maniobras de RCP y utilizaron un desfibrilador hasta que llegó la asistencia médica. Después fue trasladado al Hospital Fernández y, más tarde, al Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, donde los médicos diagnosticaron una falta prolongada de ventilación con daño neurológico severo.
La familia puso el foco en lo ocurrido después de la descompensación: cuestionó los tiempos del traslado y la complejidad del vehículo de emergencias dispuesto durante una competencia que reúne a miles de personas. En eventos de esta magnitud, la medalla puede esperar; la respuesta sanitaria, no.
Starke practicaba deportes desde hacía años, había pasado por el rugby, el golf y el triatlón y, según su entorno, realizaba controles médicos. Vivía en Rosario con su esposa y sus tres hijos y trabajaba como gerente hotelero.
Su hermano lo recordó como una persona apasionada, activa y muy cercana a sus afectos. La carrera terminó a pocos metros de una meta deportiva; para su familia, desde entonces, comenzó otra discusión mucho más difícil.