La inflación de junio en la Ciudad de Buenos Aires fue del 1,8%, el registro mensual más bajo en lo que va del año, impulsado principalmente por la desaceleración en los precios de las frutas, la indumentaria y los servicios vinculados al turismo. Con este resultado, el índice acumuló una suba del 16% durante el primer semestre de 2026 y marcó un descenso respecto del 2,1% registrado en mayo.
De acuerdo con el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, la variación interanual se ubicó en 32,6%, lo que representa una baja de 0,5 puntos porcentuales frente al mes anterior.
Un dato que anticipa la inflación nacional
El resultado de la Ciudad de Buenos Aires suele ser tomado como una referencia previa al índice nacional que difundirá el INDEC el próximo martes 14. En ese sentido, las consultoras y entidades financieras que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectaron para junio una inflación nacional cercana al 2%.
El informe oficial señala que los bienes aumentaron 1,5%, impulsados principalmente por las subas en alimentos, medicamentos, automóviles, combustibles, lubricantes y productos de limpieza.
Dentro del rubro alimentos, las mayores variaciones correspondieron a verduras, tubérculos y legumbres (5,9%), panificados (2%), lácteos y huevos (1,7%). En tanto, la carne aumentó 0,6%, mientras que las frutas apenas subieron 0,1%, dos categorías de fuerte incidencia sobre el índice general.
Servicios, tarifas y rubros destacados
Los servicios registraron un incremento del 2% durante junio. Entre las principales subas se destacaron los alquileres (2,4%), las cuotas de medicina prepaga (2,2%), el boleto de colectivo urbano (4%), los pasajes de tren (5,6%), los servicios financieros (4,3%) y los gastos comunes de la vivienda.
En contrapartida, se observaron bajas en los paquetes turísticos (-3,6%) y en los pasajes aéreos (-3,5%), factores que contribuyeron a moderar el índice general del mes.
Los precios regulados encabezaron los aumentos de junio debido a las actualizaciones en el transporte público y en la tarifa residencial de agua. Entre enero y junio este componente acumuló una suba del 22,5%, frente al 5,4% de los precios estacionales y al 15,2% del resto de los productos y servicios.
En el acumulado del primer semestre, los bienes registraron un incremento del 13,7%, mientras que los servicios avanzaron 17,4%. En la comparación interanual, los bienes aumentaron 28% y los servicios 35,4%.
Cómo evolucionaron los principales rubros
El informe oficial destacó que Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 1,6%, impulsado por las subas en verduras, panificados y productos lácteos. En cambio, Prendas de vestir y calzado registró una variación negativa de 0,7%.
Salud avanzó 2,9% por las actualizaciones en las cuotas de medicina prepaga, mientras que Transporte subió 2,1% debido a los incrementos en colectivos, subtes y trenes.
Por su parte, Equipamiento y mantenimiento del hogar registró un alza de 4,1%, principalmente por el aumento en las remuneraciones del personal de servicio doméstico. En tanto, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles promedió un incremento de 2,2% por las actualizaciones en alquileres, expensas y la tarifa residencial del servicio de agua.
En el balance del primer semestre sobresalieron los aumentos acumulados en verduras (37,4%), electricidad (30,6%), gas (20,2%), carnes (19,8%), transporte (19,3%), prendas de vestir (5,1%) y electrodomésticos (3%). En sentido contrario, las frutas acumularon una baja del 6,5% en lo que va del año.
La inflación de junio en la Ciudad de Buenos Aires fue del 1,8%, el registro mensual más bajo del año, impulsada por bajas en los precios de las frutas, la indumentaria y los servicios turísticos. En el primer semestre acumuló un 16%, mientras que la variación interanual descendió al 32,6%, según el Instituto de Estadística y Censos porteño.
1,8%. Después de meses en los que cada visita al supermercado parecía una competencia de salto en largo para el bolsillo, la inflación porteña finalmente perforó el 2%. Las frutas, la ropa y hasta los paquetes turísticos decidieron aflojar justo cuando nadie esperaba un gesto de cortesía.
El índice bajó, pero el changuito todavía no pide vacaciones. Es como cuando el tablero del auto deja de prender una luz de advertencia: uno agradece, aunque sabe que el mecánico sigue teniendo reservado un turno para más adelante. El alivio existe, sólo que todavía convive con alquileres, prepagas y tarifas que mantienen la costumbre de subir con puntualidad suiza.
Mientras las verduras volvieron a convertirse en protagonistas, esta vez por sus aumentos, las frutas apenas se movieron y la indumentaria incluso retrocedió. El turismo hizo su aporte con paquetes y pasajes aéreos más baratos, una rareza estadística que aparece con menos frecuencia que un cajero automático sin fila un viernes por la tarde.
Del otro lado, los precios regulados siguieron marcando el ritmo. Colectivos, agua y otros servicios administrados volvieron a demostrar que cuando el Estado actualiza tarifas, el índice toma nota enseguida. La inflación desacelera, pero algunas facturas todavía corren como si no les hubieran avisado.
Ahora todas las miradas apuntan al dato nacional que difundirá el INDEC. La Ciudad suele funcionar como un anticipo, aunque no siempre calcado. En Argentina hasta los índices tienen la costumbre de llegar con suspenso. El bolsillo, mientras tanto, sigue esperando la segunda temporada del alivio.