La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó de «pseudoperiodista» al comunicador argentino Eduardo Feinmann y consideró «indignantes» sus declaraciones contra los mexicanos, formuladas durante un programa dedicado al análisis de un partido de fútbol entre México e Inglaterra.
Consultada sobre el tema durante su conferencia de prensa diaria en Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que el comunicador difundió expresiones ofensivas y afirmó que mantiene afinidad con sectores de la derecha mexicana.
La respuesta desde Palacio Nacional
Durante la conferencia se reprodujo el fragmento en el que Feinmann expresó: «Detesto a los mexicanos con mi alma» y sostuvo que en México envidian a los argentinos «en todo». Ante esas declaraciones, Sheinbaum respondió: «Ya quisiera». Luego agregó: «Indignante, pero habla de quién es».
La presidenta señaló que, más allá del rechazo que provocaron esos dichos, consideraba relevante poner el foco en las relaciones políticas del comunicador en México. En ese contexto afirmó: «Es la derecha mexicana y particularmente un personaje, que por cierto está en concurso mercantil su televisora», en alusión al empresario Ricardo Salinas Pliego.
El antecedente con la selección de Ecuador
Sheinbaum también recordó que días antes había circulado otro video compartido por Salinas Pliego, en el que Feinmann aseguraba que un grupo del crimen organizado había amenazado a futbolistas de la selección de Ecuador para condicionar el resultado de un partido frente a México durante un Mundial.
«Eduardo Feinmann, una persona, porque no sé si podemos catalogarlo como periodista, que inventa que el equipo ecuatoriano había recibido amenazas de algún grupo del crimen organizado para que no ganara el partido con México», expresó la mandataria. Además, remarcó que esa versión fue desmentida por el propio seleccionado ecuatoriano.
Críticas a la derecha mexicana
La presidenta insistió en que existe una postura de determinados sectores políticos cuyo objetivo, según sostuvo, es desacreditar al país. «Es hablar mal de México y los mexicanos», afirmó.
En ese sentido agregó: «Si este periodista odia a los mexicanos y la derecha mexicana quiere a este periodista, pues la derecha mexicana odia al pueblo de México, es transitividad directa», sostuvo durante su intervención.
Finalmente, defendió a la sociedad mexicana y concluyó: «Y como lo digo, el que no quiere a México nunca le va a ir bien. El pueblo de México es digno y miren que tenemos historia de dignidad».
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó de «pseudoperiodista» al comunicador argentino Eduardo Feinmann tras sus declaraciones contra los mexicanos durante un programa sobre fútbol. Desde Palacio Nacional, cuestionó sus dichos, aseguró que difunden información falsa y vinculó su postura con sectores de la derecha mexicana.
«Detesto a los mexicanos con mi alma». Alcanzó una frase para convertir un programa de fútbol en un conflicto diplomático de baja intensidad. El partido terminó hace rato, pero algunos decidieron seguir jugando con la pelota del agravio.
Hay personas que transforman cualquier conversación en una sobremesa familiar donde alguien termina discutiendo de política, fútbol y geografía al mismo tiempo. Como si perder un partido explicara la historia de un país o como si un micrófono viniera con licencia para fabricar certezas de oferta.
Desde Palacio Nacional no dejaron pasar la oportunidad. Claudia Sheinbaum respondió con el video en pantalla y una definición que hizo más ruido que el marcador del encuentro: «pseudoperiodista». Después llegó el resto del combo, con críticas a la derecha mexicana y referencias a las relaciones políticas que, según la mandataria, explican por qué ciertas voces encuentran tanto eco.
La discusión dejó rápidamente el terreno deportivo. Ya no se hablaba de un partido entre selecciones, sino de declaraciones, desmentidas y viejas acusaciones que volvieron a circular. Incluso reapareció el episodio en el que se aseguró que futbolistas ecuatorianos habían sido amenazados por el crimen organizado, una versión que, recordó la presidenta, fue desmentida por el propio seleccionado de Ecuador.
En política, como en esas promociones donde comprás un electrodoméstico y te llevás veinte cuotas de regalo, una declaración suele venir acompañada de otras diez consecuencias. Lo que empezó con una opinión terminó convertido en un debate sobre periodismo, alianzas políticas y nacionalismo.
El fútbol dura noventa minutos. El archivo, bastante más.