Las exportaciones de productos pesqueros argentinos superaron los US$1000 millones durante los primeros cinco meses de 2026, impulsadas principalmente por el buen desempeño del calamar y el langostino en los mercados internacionales. El crecimiento permitió consolidar a la actividad como una de las principales generadoras de divisas dentro del complejo exportador argentino.
De acuerdo con los datos oficiales, entre enero y mayo se registró un incremento tanto en el volumen embarcado como en el valor de las exportaciones respecto del mismo período del año anterior. El desempeño estuvo acompañado por una mayor demanda externa y por mejores precios en algunos de los principales productos comercializados.
Calamar y langostino lideraron las ventas al exterior
El calamar volvió a posicionarse como el principal producto exportado por la pesca argentina, favorecido por una recuperación de la demanda internacional, especialmente desde el mercado asiático. En paralelo, el langostino mantuvo un fuerte dinamismo gracias al incremento de los envíos y a una mejora en las cotizaciones internacionales.
También mostraron un desempeño positivo los productos con mayor grado de procesamiento, como filetes y carnes de pescado, además del pescado congelado y la harina de pescado, segmentos que registraron mejoras tanto en volumen como en valor exportado.
Las cámaras destacan el crecimiento, pero advierten por los costos
Las entidades que representan al sector valoraron que las exportaciones hayan superado los US$1000 millones, aunque señalaron que ese resultado no refleja necesariamente una mejora en la rentabilidad de las empresas.
Desde las cámaras empresarias explicaron que la actividad enfrenta un escenario de fuertes incrementos en los costos operativos, laborales, logísticos e impositivos, factores que afectan especialmente a las compañías que generan valor agregado y empleo en plantas de procesamiento en tierra.
Además, remarcaron que la estacionalidad propia de especies como el calamar y el langostino puede provocar importantes variaciones entre distintos períodos del año, por lo que pidieron analizar los resultados considerando el comportamiento de cada campaña.
Reclaman mayor competitividad
Los representantes del sector insistieron en la necesidad de avanzar con medidas que permitan mejorar la competitividad internacional de la pesca argentina. Entre los principales planteos figuran la reducción de la carga tributaria, la eliminación de los derechos de exportación, una mejora en el acceso al financiamiento y la reducción de los costos logísticos.
Las empresas sostienen que la actividad posee un elevado potencial para seguir generando divisas, empleo e inversiones, aunque consideran que para sostener ese crecimiento será necesario acompañar el esfuerzo del sector privado con políticas que fortalezcan su competitividad frente a otros países exportadores.
Las exportaciones pesqueras argentinas superaron los US$1000 millones entre enero y mayo de 2026, impulsadas por el crecimiento de las ventas de calamar y langostino. Aunque el sector registró una fuerte mejora en volumen y generación de divisas, las cámaras empresarias advirtieron que el aumento de las exportaciones no garantiza una mayor rentabilidad debido al incremento de los costos y la presión impositiva.
Más de mil millones de dólares entraron por exportaciones pesqueras y, aun así, el sector sigue diciendo que remar cuesta cada vez más. La paradoja no está en el mar, sino en las planillas de costos, donde los números flotan bastante menos que los barcos.
El calamar y el langostino volvieron a tirar del carro. Mientras uno encontró una demanda internacional más activa y el otro aprovechó una temporada favorable, las empresas celebraron el ingreso de divisas con la misma cautela de quien llena el changuito el día de descuentos pero sabe que la tarjeta vence la semana siguiente.
Las cifras muestran un crecimiento contundente de las exportaciones, pero detrás del récord aparecen viejos problemas que el sector repite desde hace años. Costos laborales medidos en dólares, impuestos, logística y retenciones forman parte de una ecuación que, según los empresarios, sigue restando competitividad frente a otros países productores.
La actividad pesquera tiene una particularidad: puede registrar una gran temporada sin que eso se traduzca automáticamente en mayores ganancias. La biología marca cuándo se pesca, el mercado decide cuánto paga y los costos hacen el resto. No siempre los tres navegan en la misma dirección.
Los dólares llegaron. Ahora el desafío es que también lleguen los márgenes para seguir invirtiendo. Porque sacar pescado del mar puede ser difícil. Sacar rentabilidad de algunos balances, bastante más.