La Selección Argentina disputará la final del Mundial 2026 frente a España, luego de imponerse 2-1 sobre Inglaterra en una semifinal que le permitió volver al partido decisivo de la Copa del Mundo. El equipo dirigido por Lionel Scaloni buscará defender el título conquistado en Qatar 2022, mientras que el seleccionado español intentará sumar su segunda estrella.
España aseguró previamente su clasificación a la final tras superar a Francia en la otra semifinal, por lo que el encuentro definirá al nuevo campeón del mundo entre dos de los seleccionados más destacados del certamen.

Cuándo se juega la final del Mundial 2026
La gran final entre Argentina y España se disputará el:
Domingo 19 de julio de 2026.
El encuentro comenzará a las 16:00 (hora de Argentina) y tendrá como escenario el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde se conocerá al campeón de la Copa del Mundo.

Una final con dos campeones del mundo
Argentina afrontará la definición como vigente campeona del mundo, luego de la histórica consagración obtenida en Qatar 2022. El conjunto de Scaloni tendrá la posibilidad de conquistar un nuevo título mundial y defender la corona conseguida hace cuatro años.
España, por su parte, volverá a disputar una final mundialista por primera vez desde su consagración en Sudáfrica 2010. El seleccionado europeo confirmó su protagonismo a lo largo del torneo y buscará conquistar la segunda Copa del Mundo de su historia.
Será la primera vez que Argentina y España se enfrenten en una final de la Copa del Mundo, un duelo inédito que reunirá a dos de las selecciones con mejor rendimiento en el Mundial 2026.
Dónde ver Argentina vs. España en vivo
La final del Mundial podrá seguirse en Argentina a través de las siguientes señales y plataformas:
Telefe, TyC Sports, TV Pública, DSports, Flow y Disney+ Premium.
También habrá partido por el tercer puesto
Antes de la definición del campeonato se disputará el encuentro por el tercer lugar del Mundial 2026, que enfrentará a las selecciones derrotadas en las semifinales.
El partido se jugará el sábado 18 de julio, desde las 18:00 (hora de Argentina).
Con la clasificación asegurada, Argentina volverá a disputar una final del mundo con el objetivo de extender una de las etapas más exitosas de su historia futbolística, frente a una España que también llega con la ilusión de volver a levantar el máximo trofeo del fútbol internacional.
Argentina jugará la final del Mundial 2026 frente a España luego de vencer 2-1 a Inglaterra en semifinales. El equipo dirigido por Lionel Scaloni buscará defender el título conquistado en Qatar 2022, mientras que el conjunto español intentará obtener su segunda Copa del Mundo. El partido decisivo se disputará el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La historia del fútbol tiene una extraña costumbre: cuando parece que ya no puede ofrecer una postal más grande, aparece un Mundial para desmentirla. Argentina volvió a instalarse en la final y, de golpe, millones de personas redescubrieron que el lunes puede esperar, que dormir es un lujo negociable y que cualquier conversación termina inevitablemente con un «¿vos cómo lo ves?». El país acaba de entrar oficialmente en ese estado donde las reuniones familiares pasan a ser mesas tácticas y hasta el vecino que confundía un lateral con un córner ahora explica presiones altas con una seguridad digna de un curso de entrenador UEFA.
La clasificación ante Inglaterra fue mucho más que un triunfo. Fue el momento exacto en que el reloj dejó de medir minutos para empezar a contar ilusiones. Los corazones hicieron tiempo suplementario antes que los futbolistas y la calculadora nacional quedó reducida a una sola operación: faltan apenas unos días. Mientras tanto, las parrillas empiezan a organizar horarios, los grupos de WhatsApp recuperan integrantes que no escribían desde Navidad y algún jefe ya sospecha que el domingo aparecerán misteriosos cuadros febriles con horario de inicio perfectamente sincronizado con el pitazo inicial.
Del otro lado espera España, un seleccionado que llega con argumentos suficientes para discutir el trono. En cualquier otro contexto sería una noticia inquietante. Pero el Mundial tiene esa capacidad de transformar el miedo en combustible. Las estadísticas empiezan a importar menos que las cábalas, los antecedentes pasan a un segundo plano y cualquier camiseta celeste y blanca se convierte automáticamente en uniforme de optimismo. Hasta los que juraban no ser supersticiosos ya cambiaron de lugar el sillón, la taza y el control remoto «por las dudas». La ciencia todavía no pudo explicar por qué funciona; tampoco pudo demostrar que no funcione.
Y así llega Argentina a otra final del mundo. Con Lionel Scaloni otra vez al mando, con Lionel Messi escribiendo capítulos que hace tiempo dejaron de pertenecer al fútbol para entrar directamente en la mitología deportiva y con un país entero dispuesto a convertir noventa minutos —o los que hagan falta— en el acontecimiento más importante del planeta. El domingo no habrá grietas, algoritmos ni discusiones sobre inflación que puedan competir con una sola pregunta: ¿quién levanta la Copa? La respuesta todavía no existe. Pero la ilusión, esa vieja especialista en desafiar toda lógica, ya salió a jugar bastante antes que el árbitro.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La Selección Argentina disputará la final del Mundial 2026 frente a España, luego de imponerse 2-1 sobre Inglaterra en una semifinal que le permitió volver al partido decisivo de la Copa del Mundo. El equipo dirigido por Lionel Scaloni buscará defender el título conquistado en Qatar 2022, mientras que el seleccionado español intentará sumar su segunda estrella.
España aseguró previamente su clasificación a la final tras superar a Francia en la otra semifinal, por lo que el encuentro definirá al nuevo campeón del mundo entre dos de los seleccionados más destacados del certamen.

Cuándo se juega la final del Mundial 2026
La gran final entre Argentina y España se disputará el:
Domingo 19 de julio de 2026.
El encuentro comenzará a las 16:00 (hora de Argentina) y tendrá como escenario el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde se conocerá al campeón de la Copa del Mundo.

Una final con dos campeones del mundo
Argentina afrontará la definición como vigente campeona del mundo, luego de la histórica consagración obtenida en Qatar 2022. El conjunto de Scaloni tendrá la posibilidad de conquistar un nuevo título mundial y defender la corona conseguida hace cuatro años.
España, por su parte, volverá a disputar una final mundialista por primera vez desde su consagración en Sudáfrica 2010. El seleccionado europeo confirmó su protagonismo a lo largo del torneo y buscará conquistar la segunda Copa del Mundo de su historia.
Será la primera vez que Argentina y España se enfrenten en una final de la Copa del Mundo, un duelo inédito que reunirá a dos de las selecciones con mejor rendimiento en el Mundial 2026.
Dónde ver Argentina vs. España en vivo
La final del Mundial podrá seguirse en Argentina a través de las siguientes señales y plataformas:
Telefe, TyC Sports, TV Pública, DSports, Flow y Disney+ Premium.
También habrá partido por el tercer puesto
Antes de la definición del campeonato se disputará el encuentro por el tercer lugar del Mundial 2026, que enfrentará a las selecciones derrotadas en las semifinales.
El partido se jugará el sábado 18 de julio, desde las 18:00 (hora de Argentina).
Con la clasificación asegurada, Argentina volverá a disputar una final del mundo con el objetivo de extender una de las etapas más exitosas de su historia futbolística, frente a una España que también llega con la ilusión de volver a levantar el máximo trofeo del fútbol internacional.
Argentina jugará la final del Mundial 2026 frente a España luego de vencer 2-1 a Inglaterra en semifinales. El equipo dirigido por Lionel Scaloni buscará defender el título conquistado en Qatar 2022, mientras que el conjunto español intentará obtener su segunda Copa del Mundo. El partido decisivo se disputará el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
La historia del fútbol tiene una extraña costumbre: cuando parece que ya no puede ofrecer una postal más grande, aparece un Mundial para desmentirla. Argentina volvió a instalarse en la final y, de golpe, millones de personas redescubrieron que el lunes puede esperar, que dormir es un lujo negociable y que cualquier conversación termina inevitablemente con un «¿vos cómo lo ves?». El país acaba de entrar oficialmente en ese estado donde las reuniones familiares pasan a ser mesas tácticas y hasta el vecino que confundía un lateral con un córner ahora explica presiones altas con una seguridad digna de un curso de entrenador UEFA.
La clasificación ante Inglaterra fue mucho más que un triunfo. Fue el momento exacto en que el reloj dejó de medir minutos para empezar a contar ilusiones. Los corazones hicieron tiempo suplementario antes que los futbolistas y la calculadora nacional quedó reducida a una sola operación: faltan apenas unos días. Mientras tanto, las parrillas empiezan a organizar horarios, los grupos de WhatsApp recuperan integrantes que no escribían desde Navidad y algún jefe ya sospecha que el domingo aparecerán misteriosos cuadros febriles con horario de inicio perfectamente sincronizado con el pitazo inicial.
Del otro lado espera España, un seleccionado que llega con argumentos suficientes para discutir el trono. En cualquier otro contexto sería una noticia inquietante. Pero el Mundial tiene esa capacidad de transformar el miedo en combustible. Las estadísticas empiezan a importar menos que las cábalas, los antecedentes pasan a un segundo plano y cualquier camiseta celeste y blanca se convierte automáticamente en uniforme de optimismo. Hasta los que juraban no ser supersticiosos ya cambiaron de lugar el sillón, la taza y el control remoto «por las dudas». La ciencia todavía no pudo explicar por qué funciona; tampoco pudo demostrar que no funcione.
Y así llega Argentina a otra final del mundo. Con Lionel Scaloni otra vez al mando, con Lionel Messi escribiendo capítulos que hace tiempo dejaron de pertenecer al fútbol para entrar directamente en la mitología deportiva y con un país entero dispuesto a convertir noventa minutos —o los que hagan falta— en el acontecimiento más importante del planeta. El domingo no habrá grietas, algoritmos ni discusiones sobre inflación que puedan competir con una sola pregunta: ¿quién levanta la Copa? La respuesta todavía no existe. Pero la ilusión, esa vieja especialista en desafiar toda lógica, ya salió a jugar bastante antes que el árbitro.