Argentina e Inglaterra empatan 0-0 al cierre del primer tiempo de la segunda semifinal del Mundial 2026, disputada en el Estadio Atlanta. El encuentro mostró un desarrollo muy disputado en la mitad de la cancha, con predominio del juego físico, numerosas interrupciones y escasas oportunidades claras frente a los arcos.
Un primer tiempo de mucha fricción y pocas llegadas
El primer aviso del partido llegó a los 32 minutos, cuando John Stones conectó de cabeza un centro de Declan Rice y la pelota pasó cerca del arco defendido por Emiliano Martínez. La respuesta argentina apareció seis minutos después con un potente remate de Enzo Fernández desde media distancia que se fue apenas por encima del travesaño.
Antes de esas acciones, el arquero inglés Jordan Pickford protagonizó un fuerte choque con Giuliano Simeone, mientras que el árbitro Ismail Elfath fue cuestionado por su criterio permisivo en varias infracciones durante el desarrollo del encuentro.
Las amonestaciones llegaron sobre el final
Recién a los 36 minutos apareció la primera tarjeta amarilla. Elliot Anderson derribó a Lionel Messi cuando el capitán argentino lograba desprenderse de la marca de Harry Kane y Anthony Gordon en la mitad de la cancha.
Cinco minutos más tarde, Lisandro Martínez recibió la segunda amonestación del partido al cortar un contragolpe encabezado por Morgan Rogers, por lo que afrontará el complemento condicionado desde el aspecto disciplinario.
Durante la primera mitad también hubo una pausa de hidratación a los 25 minutos, mientras que Emiliano Martínez respondió con seguridad ante un centro rasante enviado desde la derecha por Reece James, manteniendo el arco argentino sin sobresaltos.
Scaloni alcanzó otro registro histórico
En la previa del encuentro también se destacó un nuevo hito para Lionel Scaloni. El entrenador argentino igualó el récord de Carlos Bilardo con 14 partidos dirigidos en Copas del Mundo y, además, continúa ampliando su marca como el director técnico con mayor cantidad de encuentros al frente de la selección argentina en la historia de los Mundiales.
Al finalizar los primeros 45 minutos, el marcador permanece 0-0. Argentina e Inglaterra deberán buscar en el complemento la diferencia que les permita avanzar a la final del Mundial 2026, luego de una etapa inicial marcada por la intensidad, las discusiones y un desarrollo muy equilibrado.
Argentina e Inglaterra igualan 0-0 al término del primer tiempo de la segunda semifinal del Mundial 2026, disputada en el Estadio Atlanta. El encuentro tuvo un desarrollo muy friccionado, con pocas situaciones de gol, varias discusiones y dos tarjetas amarillas. Enzo Fernández estuvo cerca de abrir el marcador para la Albiceleste, mientras que John Stones generó la ocasión más clara del conjunto inglés.
Hay partidos que prometen una lluvia de goles y terminan siendo una cumbre internacional para debatir quién pega primero sin que el árbitro saque una tarjeta. Argentina e Inglaterra decidieron homenajear a la vieja escuela del fútbol: una pelota que iba de un lado al otro, discusiones cada treinta segundos y una mitad de cancha tan disputada que parecía tener dueño compartido por escribano público. El balón circuló menos que las disculpas después de una patada.
Ismail Elfath eligió un método arbitral innovador: observar cada infracción con la serenidad de quien contempla una puesta de sol. Mientras los jugadores reclamaban, el juez parecía convencido de que el reglamento era apenas una sugerencia editorial. Elliot Anderson agotó varias vidas antes de recibir la primera amarilla y, cuando finalmente apareció la tarjeta, el estadio casi la aplaudió como si se tratara de un gol. Del otro lado, Lisandro Martínez quedó condicionado tras cortar un contragolpe con una infracción que sí encontró justicia reglamentaria.
En medio de tanta fricción apareció Lionel Messi para recordar que el fútbol también puede ser otra cosa. Dejó atrás marcas con naturalidad, obligó a Anderson a frenarlo como pudo y regaló uno de los pocos destellos de calidad en una primera parte donde las piernas hablaron bastante más que la pelota. Enzo Fernández también avisó con un potente remate que pasó apenas por encima del travesaño, mientras John Stones respondió con un cabezazo que hizo contener la respiración argentina durante un instante. El resto fue una colección de choques, protestas, interrupciones y una pausa de hidratación que probablemente haya servido tanto para tomar agua como para negociar un armisticio temporal.
Así se fueron al descanso: sin goles, con el marcador intacto y con la sensación de que el césped había trabajado más que varios futbolistas. El resultado seguía abierto, las emociones estaban guardadas para el complemento y las tarjetas amarillas, que habían tardado una eternidad en aparecer, prometían convertirse en protagonistas si el segundo tiempo mantenía el mismo nivel de intensidad. Porque si algo quedó claro en los primeros 45 minutos es que nadie estaba dispuesto a regalar absolutamente nada, salvo algunos empujones completamente gratuitos.