Las carnicerías de San Juan aseguran que cada presentación de la Selección Argentina genera un impacto positivo en las ventas, con incrementos que oscilan entre un 15% y un 30%, según cada comercio. Aunque la previa del encuentro de este martes comenzó con un movimiento moderado, los comerciantes confían en que la demanda aumente durante las horas previas al partido.
Saúl Vargas, propietario de una carnicería, explicó que la jornada arrancó con tranquilidad, aunque mantiene expectativas de un repunte. «La venta está muy tranquila. No ha sido el movimiento que vimos en otras oportunidades, pero es posible que mejore un poco antes del partido», señaló.
El comerciante recordó que en encuentros anteriores el comportamiento de los consumidores fue diferente. «En el partido del sábado hubo una venta mucho más importante. En comparación con un día normal, el incremento fue cercano al 30%», aseguró.
El asado mantiene su lugar como protagonista
Pablo Prolongo coincidió en que, durante la mañana, el nivel de ventas era el habitual, aunque espera un mayor flujo de compradores cerca del horario del almuerzo. «Hasta el momento las ventas son normales, pero es probable que al mediodía la gente recuerde que se reúne para comer un asado y venga a comprar», sostuvo.
Los carniceros destacaron que los partidos de la Selección siguen impulsando la costumbre de reunirse en familia o con amigos alrededor de la parrilla, una tradición que se refleja directamente en el consumo de carne.
Prolongo recordó que los encuentros anteriores dejaron resultados positivos para el sector. «El viernes hubo una muy buena venta por el partido. En general, cada presentación de Argentina representa un incremento de entre un 10% y un 15%, lo que siempre resulta beneficioso para nosotros», expresó.
Por su parte, Vargas consideró que una eventual clasificación de Argentina a una instancia decisiva podría potenciar aún más la actividad comercial. «Si el equipo llega a la final, seguramente habrá una muy buena venta», manifestó.
Precios moderados y expectativas de mayor movimiento
Además del atractivo que generan los partidos, los comerciantes sostienen que los valores actuales también favorecen las compras. «Tenemos precios muy accesibles. La gente no viene a consultar cuánto cuesta, directamente compra porque los valores son moderados», afirmó Vargas.
Aunque el movimiento todavía no alcanzaba el registrado en otras jornadas futboleras, las carnicerías sanjuaninas mantienen la expectativa de que el entusiasmo por acompañar a la Selección vuelva a traducirse en un mayor ingreso de clientes y un incremento en las ventas durante las horas previas al encuentro.
Las carnicerías de San Juan registran incrementos en las ventas de entre un 15% y un 30% cuando juega la Selección Argentina. Aunque la jornada previa al encuentro de este martes comenzó con una demanda moderada, los comerciantes esperan un mayor movimiento de clientes al mediodía, impulsado por la tradicional costumbre de reunirse para compartir un asado.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Hasta un 30% más de carne se vende cuando juega la Selección. Hay partidos que mueven la tabla de posiciones y otros que también acomodan la caja registradora de las carnicerías.
La previa, esta vez, arrancó con menos envión. Como cuando organizás un asado por WhatsApp y a las diez de la mañana nadie confirmó asistencia, pero cerca del mediodía aparecen todos preguntando quién lleva el pan. La esperanza comercial también juega su partido y, según los carniceros, suele aparecer sobre la hora.
La escena se repite cada vez que Argentina sale a la cancha. No hace falta una campaña publicitaria ni promociones estridentes: alcanza con que ruede la pelota para que muchos recuerden que el menú ideal incluye brasas, carne y una mesa compartida. La camiseta albiceleste parece tener un efecto secundario bastante conocido: abrir la heladera y descubrir que hace falta pasar por la carnicería.
Los comerciantes aseguran que el fenómeno no siempre tiene la misma intensidad. Algunos encuentros generan un salto cercano al 30%, mientras que otros dejan aumentos más moderados, de entre el 10% y el 15%. La diferencia depende del contexto, del rival y hasta del entusiasmo que despierte el partido. Porque hay encuentros que se viven como una final y otros que apenas alcanzan para prender el fuego sin demasiada épica.
También ayudan los precios, dicen los vendedores. Según relatan, muchos clientes ya no preguntan cuánto cuesta cada corte y van directo a comprar. En tiempos donde cada compra suele venir acompañada de una calculadora mental, que alguien llegue decidido a pedir asado es casi tan llamativo como un árbitro que no revise el VAR durante diez minutos.
Mientras las ventas esperan el pitazo inicial de la jornada, las parrillas también hacen su precalentamiento. Porque en Argentina hay partidos que empiezan a las nueve de la noche, pero el verdadero entretiempo se juega varias horas antes, frente al mostrador de la carnicería. La pelota rueda noventa minutos. El carbón, bastante más.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Las carnicerías de San Juan aseguran que cada presentación de la Selección Argentina genera un impacto positivo en las ventas, con incrementos que oscilan entre un 15% y un 30%, según cada comercio. Aunque la previa del encuentro de este martes comenzó con un movimiento moderado, los comerciantes confían en que la demanda aumente durante las horas previas al partido.
Saúl Vargas, propietario de una carnicería, explicó que la jornada arrancó con tranquilidad, aunque mantiene expectativas de un repunte. «La venta está muy tranquila. No ha sido el movimiento que vimos en otras oportunidades, pero es posible que mejore un poco antes del partido», señaló.
El comerciante recordó que en encuentros anteriores el comportamiento de los consumidores fue diferente. «En el partido del sábado hubo una venta mucho más importante. En comparación con un día normal, el incremento fue cercano al 30%», aseguró.
El asado mantiene su lugar como protagonista
Pablo Prolongo coincidió en que, durante la mañana, el nivel de ventas era el habitual, aunque espera un mayor flujo de compradores cerca del horario del almuerzo. «Hasta el momento las ventas son normales, pero es probable que al mediodía la gente recuerde que se reúne para comer un asado y venga a comprar», sostuvo.
Los carniceros destacaron que los partidos de la Selección siguen impulsando la costumbre de reunirse en familia o con amigos alrededor de la parrilla, una tradición que se refleja directamente en el consumo de carne.
Prolongo recordó que los encuentros anteriores dejaron resultados positivos para el sector. «El viernes hubo una muy buena venta por el partido. En general, cada presentación de Argentina representa un incremento de entre un 10% y un 15%, lo que siempre resulta beneficioso para nosotros», expresó.
Por su parte, Vargas consideró que una eventual clasificación de Argentina a una instancia decisiva podría potenciar aún más la actividad comercial. «Si el equipo llega a la final, seguramente habrá una muy buena venta», manifestó.
Precios moderados y expectativas de mayor movimiento
Además del atractivo que generan los partidos, los comerciantes sostienen que los valores actuales también favorecen las compras. «Tenemos precios muy accesibles. La gente no viene a consultar cuánto cuesta, directamente compra porque los valores son moderados», afirmó Vargas.
Aunque el movimiento todavía no alcanzaba el registrado en otras jornadas futboleras, las carnicerías sanjuaninas mantienen la expectativa de que el entusiasmo por acompañar a la Selección vuelva a traducirse en un mayor ingreso de clientes y un incremento en las ventas durante las horas previas al encuentro.
Las carnicerías de San Juan registran incrementos en las ventas de entre un 15% y un 30% cuando juega la Selección Argentina. Aunque la jornada previa al encuentro de este martes comenzó con una demanda moderada, los comerciantes esperan un mayor movimiento de clientes al mediodía, impulsado por la tradicional costumbre de reunirse para compartir un asado.
Hasta un 30% más de carne se vende cuando juega la Selección. Hay partidos que mueven la tabla de posiciones y otros que también acomodan la caja registradora de las carnicerías.
La previa, esta vez, arrancó con menos envión. Como cuando organizás un asado por WhatsApp y a las diez de la mañana nadie confirmó asistencia, pero cerca del mediodía aparecen todos preguntando quién lleva el pan. La esperanza comercial también juega su partido y, según los carniceros, suele aparecer sobre la hora.
La escena se repite cada vez que Argentina sale a la cancha. No hace falta una campaña publicitaria ni promociones estridentes: alcanza con que ruede la pelota para que muchos recuerden que el menú ideal incluye brasas, carne y una mesa compartida. La camiseta albiceleste parece tener un efecto secundario bastante conocido: abrir la heladera y descubrir que hace falta pasar por la carnicería.
Los comerciantes aseguran que el fenómeno no siempre tiene la misma intensidad. Algunos encuentros generan un salto cercano al 30%, mientras que otros dejan aumentos más moderados, de entre el 10% y el 15%. La diferencia depende del contexto, del rival y hasta del entusiasmo que despierte el partido. Porque hay encuentros que se viven como una final y otros que apenas alcanzan para prender el fuego sin demasiada épica.
También ayudan los precios, dicen los vendedores. Según relatan, muchos clientes ya no preguntan cuánto cuesta cada corte y van directo a comprar. En tiempos donde cada compra suele venir acompañada de una calculadora mental, que alguien llegue decidido a pedir asado es casi tan llamativo como un árbitro que no revise el VAR durante diez minutos.
Mientras las ventas esperan el pitazo inicial de la jornada, las parrillas también hacen su precalentamiento. Porque en Argentina hay partidos que empiezan a las nueve de la noche, pero el verdadero entretiempo se juega varias horas antes, frente al mostrador de la carnicería. La pelota rueda noventa minutos. El carbón, bastante más.