La futura Zona Franca de Jáchal comenzó a generar interés entre empresas vinculadas a la actividad minera, aun cuando el proyecto todavía atraviesa etapas administrativas y de infraestructura. Así lo confirmó Rodolfo Aballay, presidente de la Cámara de Proveedores de Servicios Mineros de Jáchal (Capsemija), quien aseguró que ya existen consultas de firmas interesadas en radicarse en el departamento.
Según explicó, el atractivo no se limita al régimen de zona franca, sino que también está impulsado por el conjunto de desarrollos previstos alrededor de la iniciativa.
«Mucha gente ha manifestado interés para instalarse en la zona. En este momento son consultas, pero algunos han tomado contacto para saber de qué se trataba y qué pensábamos nosotros», señaló.
Una apuesta al desarrollo logístico
Aballay sostuvo que el proyecto representa una oportunidad para consolidar a Jáchal como un centro logístico destinado al abastecimiento de los principales emprendimientos mineros de San Juan.
«Parece que viene por varias cosas porque esa zona franca es también una zona primaria aduanera, un parque industrial y un parque fotovoltaico. Si el Gobierno hace la mitad de lo que dice que va a hacer, ya es un golazo», afirmó.
La expectativa por el crecimiento minero
Desde Capsemija consideran que la expansión prevista para la minería puede abrir nuevas oportunidades para proveedores de distintos departamentos de la provincia, incluso aquellos que no forman parte de las comunidades de influencia directa de determinados proyectos.
En ese marco, Aballay explicó que Jáchal no integra el área de influencia de Los Azules, aunque remarcó que, si varios emprendimientos avanzan de manera simultánea, la demanda de bienes y servicios terminará beneficiando a empresas de diferentes puntos de San Juan.
«Nosotros pensamos que si arranca todo junto habrá mucha demanda, por lo cual es positivo», indicó.
Además, destacó que las empresas locales comprendieron que la competitividad será un aspecto determinante para acceder a nuevas oportunidades de negocio.
«La gente ha entendido un poco que tiene que ser competitiva más allá de la pertenencia a una comunidad o al lugar donde se desarrolla la actividad. Todos pedimos lo mismo: oportunidad», sostuvo.
Empresas listas para competir
Actualmente, Capsemija reúne a unas 30 empresas de distintos rubros, entre ellas firmas dedicadas al transporte de cargas y personal, talleres mecánicos, metalúrgicas, movimiento de suelo, mantenimiento de caminos, provisión de agua, indumentaria y servicios generales.
«Las empresas que están dentro de la cámara están todas preparadas, tienen todos sus papeles en orden y tienen experiencia», afirmó.
También explicó que, aunque las grandes constructoras suelen quedarse con los contratos principales, requieren el acompañamiento de proveedores locales para cubrir una amplia variedad de servicios.
«Una empresa muy grande no puede hacer todo. Nosotros ya hemos brindado servicios vinculados a logística, indumentaria, provisión de agua y distintas necesidades operativas», señaló.
Inversiones como motor del desarrollo
«Necesitamos que exista inversión porque esas inversiones nos van a desarrollar a nosotros, los que somos más chicos», expresó Aballay y agregó: «El tema no se trata de cerrar las puertas, sino todo lo contrario. Si viene una empresa grande va a necesitar bienes y servicios de la comunidad».
Para Capsemija, la combinación entre la futura Zona Franca, los proyectos mineros en desarrollo y la infraestructura logística proyectada puede convertirse en uno de los principales motores económicos para Jáchal durante los próximos años.
La futura Zona Franca de Jáchal comenzó a despertar el interés de empresas vinculadas a la minería, pese a que el proyecto aún se encuentra en etapas administrativas y de infraestructura. Desde la Cámara de Proveedores de Servicios Mineros de Jáchal confirmaron que ya reciben consultas de potenciales inversores, mientras crecen las expectativas por el desarrollo logístico e industrial asociado a la iniciativa.
Las consultas ya llegaron antes que los galpones. La futura Zona Franca de Jáchal todavía transita papeles, proyectos y obras por ejecutar, pero varias empresas ya preguntan dónde pueden instalarse. En un país donde a veces cuesta inaugurar una vereda sin tres actos oficiales, la expectativa se adelantó al cemento.
La apuesta no pasa solamente por una zona franca. El combo incluye una zona primaria aduanera, un parque industrial y un parque fotovoltaico. Es como cuando un concesionario promete el modelo full, con aire, cuero y techo panorámico: después habrá que ver cuántos accesorios llegan efectivamente con la entrega.
Mientras tanto, en Jáchal hacen cuentas. Si los grandes proyectos mineros avanzan en simultáneo, la demanda de transporte, metalurgia, logística, mantenimiento, provisión de agua e innumerables servicios podría multiplicarse. La minería tiene esa particularidad: una excavadora puede mover montañas, pero sigue necesitando alguien que le cambie una cubierta, le lleve combustible o le repare una pieza cuando decide romperse en el peor momento posible.
Los empresarios locales también parecen haber entendido que el carnet de vecino ya no alcanza para ganar contratos. La competencia empieza a medirse por capacidad, experiencia y papeles en regla. Una lógica bastante revolucionaria para cualquier actividad económica donde durante años la palabra «oportunidad» solía venir acompañada de algún apellido conocido.
Desde la cámara insisten en que la llegada de grandes compañías no debería verse como una amenaza sino como una posibilidad para generar negocios alrededor de ellas. Porque las empresas gigantes pueden firmar los contratos millonarios, pero tampoco fabrican milagros: siempre necesitan proveedores, talleres, transporte y servicios que funcionan bastante mejor cerca de donde ocurren las cosas.
Por ahora hay consultas, expectativas y una promesa de desarrollo que todavía espera transformarse en obra. El desafío será que la infraestructura llegue antes de que el entusiasmo tenga que pedir turno en mesa de entradas.