Claudia Villafañe compartió su mirada sobre la derrota de la Selección argentina en la final del Mundial y se refirió al llanto de Lionel Messi una vez finalizado el encuentro. Durante una entrevista en el programa La Cocina Rebelde, conducido por Jimena Monteverde, la empresaria comparó ese momento con la experiencia que vivió durante la Copa del Mundo de Italia 1990 junto a Diego Maradona.
Consultada sobre las sensaciones que le dejó la final, recordó el impacto que significó aquella definición de hace más de tres décadas. “Yo esa sensación la viví también en el 90, es muy duro porque no te lo esperás. Uno confía”, expresó.
El recuerdo del Mundial de 1990
Villafañe evocó especialmente el recordado partido frente a Brasil por los octavos de final de Italia 1990, cuando la Selección logró la clasificación tras una jugada histórica de Diego Maradona y Claudio Caniggia.
“Nos bombardeó los travesaños, los palos, todo, y entró el gol de Caniggia y clasificamos nosotros”, recordó sobre aquel encuentro que marcó el camino del equipo argentino hacia la final.
Qué dijo sobre el llanto de Messi
Al analizar la reacción del capitán argentino tras la derrota frente a España, Villafañe consideró que el desahogo era una respuesta natural a la enorme carga emocional que implicó disputar una nueva final mundialista.
“Fue difícil, como en esta vez, que se pudo dar vuelta… Ver el llanto de Leo fue terrible, pero sentí que estaba bien que se desahogue, que pueda largar toda esa presión y distintas sensaciones: alegría, tristeza, muchas cosas que se deben pasar por la cabeza con la edad que tiene, si sigue, si no…”, manifestó.
El reconocimiento al equipo argentino
Villafañe también destacó que, más allá del resultado final, el seleccionado argentino dejó una imagen que generó orgullo entre los hinchas. En ese sentido, sostuvo que el triunfo frente a Inglaterra ya había sido vivido como una verdadera celebración popular.
“Para mí, el Mundial estaba terminándose con Inglaterra. Para nosotros fue como la final. La gente salió a la calle a festejarlo como si hubiera sido la final. No se le puede pedir más nada. Lo dieron todo, dejaron todo en la cancha”, afirmó.
Finalmente, resaltó el vínculo que la Selección mantiene con los argentinos y la presión que implica representar al país en una competencia de semejante magnitud. “Siempre con la Selección pasa eso en el fútbol. Se vieron muy felices, nos unieron a todos. Debe ser muchísima presión tener como público al argentino”, concluyó.
Claudia Villafañe se refirió al llanto de Lionel Messi tras la derrota de la Selección argentina en la final del Mundial y lo comparó con la experiencia que vivió junto a Diego Maradona en Italia 1990. La empresaria sostuvo que el capitán necesitaba desahogarse después de la presión acumulada y destacó la entrega del equipo durante el torneo.
Treinta y cinco años pueden pasar, cambiar camisetas, peinados y hasta la tecnología del VAR, pero hay escenas que siguen llegando igual: el capitán sentado, la mirada perdida y las lágrimas cayendo frente a millones de personas. El fútbol argentino tiene esa extraña costumbre de convertir el dolor en un patrimonio nacional.
Claudia Villafañe miró a Lionel Messi y volvió, inevitablemente, a Italia 90. Porque las finales perdidas tienen un idioma propio: primero aparece la confianza ciega de que «esta vez sí», después llega el silencio de estadio apagado y, finalmente, el momento en que alguien entiende que no queda otra que largar todo. Es como cuando hacés una fila eterna en un organismo público, llegás a la ventanilla y te dicen que faltaba una fotocopia. Nadie discute; simplemente procesás el golpe.
Para Villafañe, el llanto de Messi no fue una señal de debilidad sino la consecuencia lógica de una mochila que muy pocos podrían cargar. A la presión de una final se le suma el peso de la historia, las expectativas de un país entero y las preguntas que aparecen apenas termina el partido: si seguirá, si habrá otra oportunidad o si esa era la última imagen con la camiseta argentina en un Mundial.
También recordó que en 1990 la Selección de Diego Maradona había sobrevivido a partidos que parecían imposibles, como aquel cruce ante Brasil en el que los palos parecían trabajar para un lado hasta que apareció Claudio Caniggia para cambiar el destino. El fútbol tiene esa costumbre de convencerte de que el milagro siempre está a una jugada de distancia. Hasta que deja de estarlo.
Villafañe remarcó además que, para muchos argentinos, el triunfo frente a Inglaterra ya había tenido el sabor de una final. Una celebración colectiva que unió al país y que volvió a demostrar que la Selección consigue algo que pocas cosas logran: poner de acuerdo a millones de personas durante noventa minutos. Después, la pelota decide otra cosa. Siempre tuvo ese detalle incómodo.
En Argentina hay especialistas en explicar las derrotas, pero casi nadie sabe cómo evitar que duelan.