La confianza en el Gobierno nacional volvió a caer en julio y retomó la tendencia negativa que caracterizó a buena parte de 2026. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella junto con Poliarquía Consultores, retrocedió 6,5% respecto de junio y se ubicó en 1,94 puntos.
El resultado dejó atrás el repunte del 3,9% registrado en junio, que había representado la primera variación positiva del año. De esta manera, la administración encabezada por Javier Milei registró bajas en seis de los primeros siete meses de 2026.
De acuerdo con el informe, el indicador mostró además un deterioro interanual del 21%. Si se toma como referencia el cierre de 2025, la contracción acumulada alcanza el 21,5%.
La serie mensual refleja retrocesos de 2,8% en enero, 0,6% en febrero, 3,5% en marzo, 12,1% en abril, 1,6% en mayo y 6,5% en julio. Junio fue la única excepción, con una recuperación del 3,9%.
La preocupación dentro del Gobierno
En la Casa Rosada reconocen que los números son observados con atención, aunque relativizan que el indicador pueda representar por sí solo el escenario político y social.
“Claramente es algo que preocupa. No creemos que lo que diga el ICG sea la realidad absoluta. En todo caso, es un síntoma más de un estado de situación del que somos conscientes”, afirmó una fuente del oficialismo.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, también se refirió al resultado durante una conferencia de prensa realizada en la Casa Rosada. “A veces la confianza de la gente se mueve. Hay que mirar tendencias y tener una perspectiva más de mediano y largo plazo. Yo creo que el presidente Milei tiene una imagen muy alta para un gobierno que lleva dos años y medio de gestión. Nosotros competimos con nosotros mismos”.
Entre los estrategas políticos del oficialismo consideran que una de las dificultades pasa por la percepción social de la recuperación económica. Según reconocen, todavía no consiguen imponerse en “la discusión de la reactivación económica”, particularmente en los grandes conglomerados urbanos.
“Hay una buena perspectiva sobre la evolución de la inflación y la gente sabe que los fundamentos macroeconómicos no se van a tocar. Pero las mediciones que miramos nos indican que la sensación de mejora no se está percibiendo en los grandes conurbanos. Es esa la discusión que tenemos que enfocarnos”, afirmaron desde un importante despacho oficial.
Otro sector del Gobierno pone el resultado en perspectiva histórica y sostiene que el nivel de confianza actual se encuentra 73% por encima del registrado durante el mismo período de la administración de Alberto Fernández.
Desde ese sector también recuerdan el comportamiento del indicador antes de las elecciones nacionales de 2025. “Es el mismo indicador que el año pasado mostraba el nivel de confianza con el que el Gobierno llegó a la elección. En septiembre de 2025 registraba ese nivel de confianza y, un mes después, en octubre, ganó la elección con 42 puntos”, afirmaron.
Un escenario diferente al de 2025
El valor de julio, de 1,94 puntos, igualó la marca registrada en septiembre de 2025. Sin embargo, funcionarios que analizaron los datos advierten una diferencia: entonces las elecciones nacionales del mes siguiente podían funcionar como un factor capaz de modificar rápidamente el escenario político.
Luego del 1,94 registrado en septiembre de aquel año, el índice aumentó 8,1% en octubre y 17,5% en noviembre.
“Ahora no tenemos un driver claro que permita pensar que en los meses próximos pueda haber un crecimiento acelerado”, señaló uno de los funcionarios libertarios.
Dentro del oficialismo, sin embargo, consideran posible que el indicador encuentre cierta estabilidad mientras esperan una recuperación económica más perceptible. “Lo que es seguro es que no vamos a ver un repunto como en esa ocasión. Pero eso no implica que no pueda haber una fase de estabilidad o una suerte de comportamiento en modo serrucho (con subas y bajas alternadas) y que dé tiempo a una reactivación”.
Algunos sectores también analizan la posibilidad de un componente estacional. En septiembre de 2024 se había registrado la baja más significativa de la gestión Milei hasta ese momento, un retroceso que entonces fue asociado por analistas al veto presidencial de la movilidad jubilatoria. Posteriormente, el oficialismo consiguió sostener ese rechazo en el Congreso con el respaldo de diputados aliados, que impidieron que la oposición alcanzara los dos tercios necesarios.
Jóvenes y Gran Buenos Aires, entre las mayores caídas
Las perspectivas económicas mantuvieron una relación directa con los niveles de confianza. Quienes esperan que la situación económica mejore dentro de un año alcanzaron 4,15 puntos, con una suba mensual del 1,8%. Entre quienes consideran que permanecerá igual, el indicador llegó a 2,46 puntos, con una variación positiva del 0,1%.
En cambio, entre quienes esperan un empeoramiento de la economía, el índice cayó 11,1% y quedó en apenas 0,33 puntos.
Cuatro de los cinco componentes utilizados para elaborar el ICG registraron retrocesos. La mayor caída correspondió a Eficiencia, con un descenso del 15,4% hasta 1,79 puntos. Capacidad bajó 7,3% y quedó en 2,28 puntos, mientras que Preocupación por el interés general disminuyó 6,9%, hasta 1,51 puntos.
La Evaluación general del gobierno retrocedió 2,5% y alcanzó 1,64 puntos. Honestidad fue la variable más estable, con 2,45 puntos y una variación negativa de apenas 0,4% frente al mes anterior.
Las diferencias por edad fueron significativas. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, la confianza cayó 23% y se ubicó en 1,68 puntos. El segmento comprendido entre los 30 y 49 años prácticamente no mostró modificaciones, con un descenso del 0,7% y un registro de 1,75 puntos.
Entre los mayores de 50 años, en tanto, el indicador cayó 7,1% y quedó en 2,07 puntos.
Las diferencias territoriales también fueron relevantes. El Gran Buenos Aires registró la contracción más intensa, con una caída mensual del 10,9% y un índice de 1,63 puntos. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el retroceso fue del 5,6%, hasta 1,92 puntos.
En el interior del país, la confianza disminuyó 4,7% y quedó en 2,09 puntos. Pese al retroceso, fue el valor más elevado entre las regiones relevadas.
Por nivel educativo, la mayor caída correspondió a las personas con instrucción primaria: el indicador retrocedió 24,7% y se ubicó en 1,29 puntos. Entre quienes tienen estudios secundarios completos permaneció estable en 1,90 puntos.
Los encuestados con formación terciaria o universitaria registraron una disminución del 7,5%, hasta 2,03 puntos, aunque conservaron el nivel de confianza más elevado dentro de esta clasificación.
“El core [núcleo] de quienes más se vieron afectados en el último mes son los jóvenes sin estudios y que viven del Conurbano. Son los que se están viendo afectados por esta transición del modelo macroeconómico y que están a la espera de la reactivación a nivel general”, marcó una fuente gubernamental.
La comparación histórica también dejó nuevos datos. El promedio del ICG durante la gestión de Javier Milei descendió a 2,37 puntos, el menor nivel desde el comienzo de su mandato. En períodos equivalentes, Mauricio Macri había registrado un promedio de 2,27 puntos y Alberto Fernández, de 1,69.
Al comparar específicamente el mes 31 de cada presidencia, el 1,94 de julio quedó por debajo de los 2,01 puntos registrados durante el gobierno de Mauricio Macri y de los 2,26 alcanzados bajo Néstor Kirchner.
El registro actual, en cambio, se mantiene por encima de los 1,87 puntos correspondientes al segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, los 1,69 de su primera presidencia y los 1,12 puntos registrados durante la administración de Alberto Fernández.
El Índice de Confianza en el Gobierno se elabora desde noviembre de 2001 y mide la confianza de la población en el Poder Ejecutivo en una escala de cero a cinco.
La medición de julio fue realizada por Poliarquía Consultores entre el 1 y el 16 de julio de 2026, sobre una muestra de 1.000 casos distribuidos en 39 localidades de más de 10.000 habitantes de todo el país. El margen de error estándar informado para el total del índice fue de ±0,06 puntos.
El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 6,5% en julio de 2026 y se ubicó en 1,94 puntos. La administración de Javier Milei acumuló así seis meses con variaciones negativas en lo que va del año. El retroceso fue especialmente pronunciado entre jóvenes, habitantes del Gran Buenos Aires y personas con educación primaria.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Seis meses en baja sobre siete y un Índice de Confianza en el Gobierno clavado en 1,94 puntos. Julio le devolvió a la Casa Rosada una cifra bastante menos amable que el repunte de junio: la confianza cayó 6,5% mensual y acumula una contracción del 21,5% desde fines de 2025.
El Gobierno mira el tablero y encuentra una paradoja incómoda: la expectativa sobre la inflación y los fundamentos macroeconómicos puede estar ordenada, pero la sensación de mejora todavía no estacionó en todos los hogares. Es como tener el auto alineado, balanceado y con el tanque lleno mientras los pasajeros preguntan por qué todavía no llegaron.
La fotografía más complicada aparece entre los jóvenes de 18 a 29 años, donde el índice cayó 23%, y entre quienes tienen educación primaria, con un desplome del 24,7%. En el Gran Buenos Aires también hubo una baja considerable: 10,9%. El interior quedó con el nivel de confianza más alto entre las regiones relevadas, aunque también retrocedió.
Dentro del oficialismo reconocen que existe una discusión pendiente alrededor de la reactivación económica. El problema ya no parece limitarse a convencer de que determinadas variables están encaminadas, sino a conseguir que esa mejoría abandone la planilla y aparezca en la experiencia cotidiana. La macro puede llevar traje; el bolsillo sigue preguntando cuándo empieza la reunión.
Hay, además, un antecedente que complica las comparaciones optimistas. El 1,94 ya había aparecido en septiembre de 2025, pero entonces quedaban las elecciones nacionales como posible impulso político. Ahora, según admiten dentro del propio Gobierno, no existe un factor equivalente que permita proyectar un crecimiento acelerado de la confianza.
La Casa Rosada apuesta a que el indicador pueda estabilizarse o adoptar un comportamiento de subas y bajas mientras espera la reactivación. Después de dos años y medio de gestión, el termómetro político volvió a marcar frío. El problema de los termómetros es que discutir con ellos rara vez modifica la temperatura.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La confianza en el Gobierno nacional volvió a caer en julio y retomó la tendencia negativa que caracterizó a buena parte de 2026. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella junto con Poliarquía Consultores, retrocedió 6,5% respecto de junio y se ubicó en 1,94 puntos.
El resultado dejó atrás el repunte del 3,9% registrado en junio, que había representado la primera variación positiva del año. De esta manera, la administración encabezada por Javier Milei registró bajas en seis de los primeros siete meses de 2026.
De acuerdo con el informe, el indicador mostró además un deterioro interanual del 21%. Si se toma como referencia el cierre de 2025, la contracción acumulada alcanza el 21,5%.
La serie mensual refleja retrocesos de 2,8% en enero, 0,6% en febrero, 3,5% en marzo, 12,1% en abril, 1,6% en mayo y 6,5% en julio. Junio fue la única excepción, con una recuperación del 3,9%.
La preocupación dentro del Gobierno
En la Casa Rosada reconocen que los números son observados con atención, aunque relativizan que el indicador pueda representar por sí solo el escenario político y social.
“Claramente es algo que preocupa. No creemos que lo que diga el ICG sea la realidad absoluta. En todo caso, es un síntoma más de un estado de situación del que somos conscientes”, afirmó una fuente del oficialismo.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, también se refirió al resultado durante una conferencia de prensa realizada en la Casa Rosada. “A veces la confianza de la gente se mueve. Hay que mirar tendencias y tener una perspectiva más de mediano y largo plazo. Yo creo que el presidente Milei tiene una imagen muy alta para un gobierno que lleva dos años y medio de gestión. Nosotros competimos con nosotros mismos”.
Entre los estrategas políticos del oficialismo consideran que una de las dificultades pasa por la percepción social de la recuperación económica. Según reconocen, todavía no consiguen imponerse en “la discusión de la reactivación económica”, particularmente en los grandes conglomerados urbanos.
“Hay una buena perspectiva sobre la evolución de la inflación y la gente sabe que los fundamentos macroeconómicos no se van a tocar. Pero las mediciones que miramos nos indican que la sensación de mejora no se está percibiendo en los grandes conurbanos. Es esa la discusión que tenemos que enfocarnos”, afirmaron desde un importante despacho oficial.
Otro sector del Gobierno pone el resultado en perspectiva histórica y sostiene que el nivel de confianza actual se encuentra 73% por encima del registrado durante el mismo período de la administración de Alberto Fernández.
Desde ese sector también recuerdan el comportamiento del indicador antes de las elecciones nacionales de 2025. “Es el mismo indicador que el año pasado mostraba el nivel de confianza con el que el Gobierno llegó a la elección. En septiembre de 2025 registraba ese nivel de confianza y, un mes después, en octubre, ganó la elección con 42 puntos”, afirmaron.
Un escenario diferente al de 2025
El valor de julio, de 1,94 puntos, igualó la marca registrada en septiembre de 2025. Sin embargo, funcionarios que analizaron los datos advierten una diferencia: entonces las elecciones nacionales del mes siguiente podían funcionar como un factor capaz de modificar rápidamente el escenario político.
Luego del 1,94 registrado en septiembre de aquel año, el índice aumentó 8,1% en octubre y 17,5% en noviembre.
“Ahora no tenemos un driver claro que permita pensar que en los meses próximos pueda haber un crecimiento acelerado”, señaló uno de los funcionarios libertarios.
Dentro del oficialismo, sin embargo, consideran posible que el indicador encuentre cierta estabilidad mientras esperan una recuperación económica más perceptible. “Lo que es seguro es que no vamos a ver un repunto como en esa ocasión. Pero eso no implica que no pueda haber una fase de estabilidad o una suerte de comportamiento en modo serrucho (con subas y bajas alternadas) y que dé tiempo a una reactivación”.
Algunos sectores también analizan la posibilidad de un componente estacional. En septiembre de 2024 se había registrado la baja más significativa de la gestión Milei hasta ese momento, un retroceso que entonces fue asociado por analistas al veto presidencial de la movilidad jubilatoria. Posteriormente, el oficialismo consiguió sostener ese rechazo en el Congreso con el respaldo de diputados aliados, que impidieron que la oposición alcanzara los dos tercios necesarios.
Jóvenes y Gran Buenos Aires, entre las mayores caídas
Las perspectivas económicas mantuvieron una relación directa con los niveles de confianza. Quienes esperan que la situación económica mejore dentro de un año alcanzaron 4,15 puntos, con una suba mensual del 1,8%. Entre quienes consideran que permanecerá igual, el indicador llegó a 2,46 puntos, con una variación positiva del 0,1%.
En cambio, entre quienes esperan un empeoramiento de la economía, el índice cayó 11,1% y quedó en apenas 0,33 puntos.
Cuatro de los cinco componentes utilizados para elaborar el ICG registraron retrocesos. La mayor caída correspondió a Eficiencia, con un descenso del 15,4% hasta 1,79 puntos. Capacidad bajó 7,3% y quedó en 2,28 puntos, mientras que Preocupación por el interés general disminuyó 6,9%, hasta 1,51 puntos.
La Evaluación general del gobierno retrocedió 2,5% y alcanzó 1,64 puntos. Honestidad fue la variable más estable, con 2,45 puntos y una variación negativa de apenas 0,4% frente al mes anterior.
Las diferencias por edad fueron significativas. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, la confianza cayó 23% y se ubicó en 1,68 puntos. El segmento comprendido entre los 30 y 49 años prácticamente no mostró modificaciones, con un descenso del 0,7% y un registro de 1,75 puntos.
Entre los mayores de 50 años, en tanto, el indicador cayó 7,1% y quedó en 2,07 puntos.
Las diferencias territoriales también fueron relevantes. El Gran Buenos Aires registró la contracción más intensa, con una caída mensual del 10,9% y un índice de 1,63 puntos. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el retroceso fue del 5,6%, hasta 1,92 puntos.
En el interior del país, la confianza disminuyó 4,7% y quedó en 2,09 puntos. Pese al retroceso, fue el valor más elevado entre las regiones relevadas.
Por nivel educativo, la mayor caída correspondió a las personas con instrucción primaria: el indicador retrocedió 24,7% y se ubicó en 1,29 puntos. Entre quienes tienen estudios secundarios completos permaneció estable en 1,90 puntos.
Los encuestados con formación terciaria o universitaria registraron una disminución del 7,5%, hasta 2,03 puntos, aunque conservaron el nivel de confianza más elevado dentro de esta clasificación.
“El core [núcleo] de quienes más se vieron afectados en el último mes son los jóvenes sin estudios y que viven del Conurbano. Son los que se están viendo afectados por esta transición del modelo macroeconómico y que están a la espera de la reactivación a nivel general”, marcó una fuente gubernamental.
La comparación histórica también dejó nuevos datos. El promedio del ICG durante la gestión de Javier Milei descendió a 2,37 puntos, el menor nivel desde el comienzo de su mandato. En períodos equivalentes, Mauricio Macri había registrado un promedio de 2,27 puntos y Alberto Fernández, de 1,69.
Al comparar específicamente el mes 31 de cada presidencia, el 1,94 de julio quedó por debajo de los 2,01 puntos registrados durante el gobierno de Mauricio Macri y de los 2,26 alcanzados bajo Néstor Kirchner.
El registro actual, en cambio, se mantiene por encima de los 1,87 puntos correspondientes al segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, los 1,69 de su primera presidencia y los 1,12 puntos registrados durante la administración de Alberto Fernández.
El Índice de Confianza en el Gobierno se elabora desde noviembre de 2001 y mide la confianza de la población en el Poder Ejecutivo en una escala de cero a cinco.
La medición de julio fue realizada por Poliarquía Consultores entre el 1 y el 16 de julio de 2026, sobre una muestra de 1.000 casos distribuidos en 39 localidades de más de 10.000 habitantes de todo el país. El margen de error estándar informado para el total del índice fue de ±0,06 puntos.
El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 6,5% en julio de 2026 y se ubicó en 1,94 puntos. La administración de Javier Milei acumuló así seis meses con variaciones negativas en lo que va del año. El retroceso fue especialmente pronunciado entre jóvenes, habitantes del Gran Buenos Aires y personas con educación primaria.
Seis meses en baja sobre siete y un Índice de Confianza en el Gobierno clavado en 1,94 puntos. Julio le devolvió a la Casa Rosada una cifra bastante menos amable que el repunte de junio: la confianza cayó 6,5% mensual y acumula una contracción del 21,5% desde fines de 2025.
El Gobierno mira el tablero y encuentra una paradoja incómoda: la expectativa sobre la inflación y los fundamentos macroeconómicos puede estar ordenada, pero la sensación de mejora todavía no estacionó en todos los hogares. Es como tener el auto alineado, balanceado y con el tanque lleno mientras los pasajeros preguntan por qué todavía no llegaron.
La fotografía más complicada aparece entre los jóvenes de 18 a 29 años, donde el índice cayó 23%, y entre quienes tienen educación primaria, con un desplome del 24,7%. En el Gran Buenos Aires también hubo una baja considerable: 10,9%. El interior quedó con el nivel de confianza más alto entre las regiones relevadas, aunque también retrocedió.
Dentro del oficialismo reconocen que existe una discusión pendiente alrededor de la reactivación económica. El problema ya no parece limitarse a convencer de que determinadas variables están encaminadas, sino a conseguir que esa mejoría abandone la planilla y aparezca en la experiencia cotidiana. La macro puede llevar traje; el bolsillo sigue preguntando cuándo empieza la reunión.
Hay, además, un antecedente que complica las comparaciones optimistas. El 1,94 ya había aparecido en septiembre de 2025, pero entonces quedaban las elecciones nacionales como posible impulso político. Ahora, según admiten dentro del propio Gobierno, no existe un factor equivalente que permita proyectar un crecimiento acelerado de la confianza.
La Casa Rosada apuesta a que el indicador pueda estabilizarse o adoptar un comportamiento de subas y bajas mientras espera la reactivación. Después de dos años y medio de gestión, el termómetro político volvió a marcar frío. El problema de los termómetros es que discutir con ellos rara vez modifica la temperatura.