El Gobierno de Paraguay acelera las gestiones para avanzar con el Gasoducto Bioceánico, uno de los principales proyectos energéticos impulsados por la administración de Santiago Peña y una obra que busca conectar el gas de Vaca Muerta con el mercado brasileño atravesando territorio paraguayo.
La iniciativa contempla una inversión estimada en USD 2.000 millones y el Ejecutivo pretende dejar encaminado el proyecto antes de 2032, horizonte en el que Paraguay podría alcanzar el límite de su capacidad eléctrica.
El trazado actualmente en estudio contempla aproximadamente 1.050 kilómetros de ductos destinados a conectar los yacimientos de Vaca Muerta, en la Patagonia argentina, con los estados brasileños de Mato Grosso del Sur y San Pablo.
Para concretar esa conexión, la infraestructura atravesaría el Chaco paraguayo y tendría como uno de sus objetivos abastecer al importante mercado energético e industrial paulista.
Paraguay busca algo más que transportar el gas argentino
La estrategia del Gobierno de Peña no consiste únicamente en transformar al país en territorio de tránsito para el gas proveniente de Argentina.
El Ejecutivo pretende utilizar la construcción de infraestructura como incentivo para atraer inversiones privadas destinadas a explorar, prospectar y eventualmente explotar hidrocarburos en el Chaco paraguayo.
La intención es que la existencia de ductos y de mercados capaces de absorber la producción reduzca uno de los principales riesgos que enfrentan las empresas antes de invertir en exploración: encontrar recursos sin contar posteriormente con infraestructura o compradores suficientes para comercializarlos.
El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, señaló que la generación de demanda dentro de Paraguay será uno de los factores necesarios para conseguir inversiones privadas.
El Gobierno apunta a que el gas proveniente de Vaca Muerta pueda utilizarse en nuevos proyectos industriales y de generación eléctrica. Esa demanda interna podría, a su vez, aumentar el interés empresarial por explorar el territorio paraguayo y certificar eventuales reservas.
En caso de concretarse esos descubrimientos, la producción paraguaya podría incorporarse posteriormente al mercado regional, especialmente al brasileño y eventualmente también al chileno.
El papel del Gasoducto Bioceánico
Bejarano explicó que la disponibilidad de infraestructura será determinante para transformar la exploración en un negocio atractivo para el capital privado.
“Lo que va a viabilizar la exploración para tejer reserva certificada son los ductos que estamos haciendo. Uno de ellos es el gasoducto bioceánico, que busca hacer fluir gas natural desde Vaca Muerta hasta el mercado paulista pasando por Paraguay. Lo que vemos hasta este momento son inversiones privadas, lo que no quita que pueda ser una asociación público-privada a futuro”, afirmó el funcionario.
El proyecto forma parte de una agenda energética más amplia impulsada por la administración de Peña. La semana pasada, el mandatario reunió a la Mesa Energética Nacional para analizar diferentes iniciativas previstas para la próxima década.
Entre los asuntos abordados estuvieron el reciente acuerdo nuclear firmado con Estados Unidos y la necesidad de definir los proyectos que permitirán atender la futura demanda energética paraguaya.
En ese esquema también aparece el denominado gasoducto del sur, considerado una iniciativa complementaria del Gasoducto Bioceánico y con potencial para estimular inversiones en el Chaco.
El desafío ambiental y legal en Médanos del Chaco
Uno de los principales obstáculos aparece en el marco regulatorio y ambiental. Parte de las zonas consideradas para el desarrollo energético se encuentran en Médanos del Chaco, donde existe un parque nacional.
El Gobierno analiza modificaciones legales para permitir avances en materia de exploración de hidrocarburos en ese sector.
La discusión adquiere especial relevancia porque en Médanos se encuentra el único pozo con flujo de gas natural registrado hasta el momento, según la información disponible.
La Mesa Energética Nacional trabaja en modificaciones del marco legal y en la definición de los derechos relacionados con los pozos exploratorios existentes en la zona.
Como parte de ese proceso, el Gobierno consiguió una inversión no reembolsable de USD 150.000 de la CAF destinada a avanzar con la adecuación regulatoria, según explicó Bejarano.
Petropar también tendrá un papel dentro de la estrategia y deberá contribuir a desarrollar un esquema que vuelva atractiva la participación de inversores privados en la exploración y eventual explotación de hidrocarburos.
El Chaco como corredor de energía y mercaderías
El Gasoducto Bioceánico tendría una relación estratégica con otra de las grandes obras regionales: la Ruta Bioceánica.
Ambos proyectos utilizan al Chaco como corredor para conectar Argentina, Paraguay y Brasil, aunque con funciones diferentes. Mientras la infraestructura vial busca facilitar el transporte de mercaderías, el gasoducto tendría como objetivo movilizar energía.
El Ejecutivo paraguayo considera que esa combinación puede incrementar el atractivo económico de la región y generar condiciones para nuevas inversiones industriales y energéticas.
Bejarano también destacó el contexto internacional para las inversiones vinculadas con hidrocarburos y sostuvo que las actuales condiciones globales aumentaron el interés por proyectos de exploración y transporte energético.
La estrategia oficial busca así aprovechar el gas disponible en Vaca Muerta como punto de partida para desarrollar un nuevo mercado energético dentro de Paraguay, al mismo tiempo que intenta generar las condiciones necesarias para conocer el verdadero potencial hidrocarburífero del Chaco.
El desafío para la administración de Peña será avanzar con la inversión estimada en USD 2.000 millones, conseguir capital privado, resolver las modificaciones regulatorias y ambientales y generar suficiente demanda para sostener económicamente el proyecto.
Con el horizonte puesto en 2032, el Gobierno pretende que el gasoducto permita diversificar las fuentes de energía del país, respaldar nuevos proyectos industriales y convertir al Chaco en una pieza estratégica del corredor energético que conectaría Vaca Muerta con uno de los mayores mercados de Brasil.
El Gobierno de Santiago Peña acelera las gestiones para impulsar el Gasoducto Bioceánico, un proyecto estimado en USD 2.000 millones que llevaría gas de Vaca Muerta hacia Brasil atravesando Paraguay. El Ejecutivo busca que la infraestructura genere demanda interna, atraiga inversiones privadas para explorar hidrocarburos en el Chaco y aporte una nueva fuente energética antes de 2032.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
USD 2.000 millones, 1.050 kilómetros de caños y el gas de Vaca Muerta cruzando Paraguay rumbo al gigantesco mercado brasileño. Santiago Peña quiere acelerar el Gasoducto Bioceánico y dejar encaminado el proyecto antes de 2032, año que aparece marcado en rojo porque el país podría alcanzar el límite de su capacidad eléctrica. El futuro energético paraguayo empieza a parecerse bastante a una obra de plomería continental.
El trazado proyectado uniría Vaca Muerta con Mato Grosso del Sur y San Pablo atravesando el Chaco paraguayo. Pero Asunción no quiere limitarse a cobrar entrada para ver pasar el gas argentino: la apuesta es utilizar el ducto como imán para que empresas privadas empiecen a explorar el subsuelo chaqueño y eventualmente certifiquen reservas propias.
El problema es conseguir inversores dispuestos a poner dinero antes de saber cuánto gas existe realmente. El viceministro Mauricio Bejarano puso sobre la mesa la pieza que falta: demanda. Sin clientes, explorar hidrocarburos puede parecerse demasiado a abrir una parrillada en medio del monte esperando que después aparezca el barrio.
Por eso el Gobierno pretende aprovechar el gas abundante de Vaca Muerta para desarrollar generación eléctrica y proyectos industriales dentro de Paraguay. Si aparece consumo, aparece mercado; si aparece mercado, aumenta el incentivo para explorar; y si aparecen reservas paraguayas, el mismo sistema de ductos podría servir para venderlas. El caño dejaría de ser solamente transporte para convertirse en la vidriera del subsuelo.
La iniciativa todavía tiene varios casilleros políticos y ambientales por completar. El trazado en estudio involucra zonas como Médanos del Chaco, donde existe un parque nacional, y el Ejecutivo analiza cambios legales para avanzar con la exploración. Allí se encuentra además el único pozo con flujo de gas natural registrado hasta ahora, por lo que la discusión sobre protección ambiental y aprovechamiento energético promete bastante más temperatura que la del gas dentro del ducto.
La CAF ya aportó USD 150.000 no reembolsables para trabajar sobre la adecuación regulatoria, mientras Petropar deberá encontrar un esquema suficientemente atractivo para movilizar capital privado. Incluso se contempla que las inversiones inicialmente privadas puedan evolucionar hacia alguna modalidad de asociación público-privada.
El proyecto correría además en paralelo a la Ruta Bioceánica: una infraestructura destinada a transportar mercaderías y otra pensada para transportar energía, ambas utilizando al Chaco como corredor estratégico. Paraguay quiere dejar de observar cómo circulan los negocios regionales alrededor suyo y convertirse directamente en parte del mapa.
Primero quieren traer el gas de Vaca Muerta. Después esperan descubrir que debajo del Chaco también había negocio.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El Gobierno de Paraguay acelera las gestiones para avanzar con el Gasoducto Bioceánico, uno de los principales proyectos energéticos impulsados por la administración de Santiago Peña y una obra que busca conectar el gas de Vaca Muerta con el mercado brasileño atravesando territorio paraguayo.
La iniciativa contempla una inversión estimada en USD 2.000 millones y el Ejecutivo pretende dejar encaminado el proyecto antes de 2032, horizonte en el que Paraguay podría alcanzar el límite de su capacidad eléctrica.
El trazado actualmente en estudio contempla aproximadamente 1.050 kilómetros de ductos destinados a conectar los yacimientos de Vaca Muerta, en la Patagonia argentina, con los estados brasileños de Mato Grosso del Sur y San Pablo.
Para concretar esa conexión, la infraestructura atravesaría el Chaco paraguayo y tendría como uno de sus objetivos abastecer al importante mercado energético e industrial paulista.
Paraguay busca algo más que transportar el gas argentino
La estrategia del Gobierno de Peña no consiste únicamente en transformar al país en territorio de tránsito para el gas proveniente de Argentina.
El Ejecutivo pretende utilizar la construcción de infraestructura como incentivo para atraer inversiones privadas destinadas a explorar, prospectar y eventualmente explotar hidrocarburos en el Chaco paraguayo.
La intención es que la existencia de ductos y de mercados capaces de absorber la producción reduzca uno de los principales riesgos que enfrentan las empresas antes de invertir en exploración: encontrar recursos sin contar posteriormente con infraestructura o compradores suficientes para comercializarlos.
El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, señaló que la generación de demanda dentro de Paraguay será uno de los factores necesarios para conseguir inversiones privadas.
El Gobierno apunta a que el gas proveniente de Vaca Muerta pueda utilizarse en nuevos proyectos industriales y de generación eléctrica. Esa demanda interna podría, a su vez, aumentar el interés empresarial por explorar el territorio paraguayo y certificar eventuales reservas.
En caso de concretarse esos descubrimientos, la producción paraguaya podría incorporarse posteriormente al mercado regional, especialmente al brasileño y eventualmente también al chileno.
El papel del Gasoducto Bioceánico
Bejarano explicó que la disponibilidad de infraestructura será determinante para transformar la exploración en un negocio atractivo para el capital privado.
“Lo que va a viabilizar la exploración para tejer reserva certificada son los ductos que estamos haciendo. Uno de ellos es el gasoducto bioceánico, que busca hacer fluir gas natural desde Vaca Muerta hasta el mercado paulista pasando por Paraguay. Lo que vemos hasta este momento son inversiones privadas, lo que no quita que pueda ser una asociación público-privada a futuro”, afirmó el funcionario.
El proyecto forma parte de una agenda energética más amplia impulsada por la administración de Peña. La semana pasada, el mandatario reunió a la Mesa Energética Nacional para analizar diferentes iniciativas previstas para la próxima década.
Entre los asuntos abordados estuvieron el reciente acuerdo nuclear firmado con Estados Unidos y la necesidad de definir los proyectos que permitirán atender la futura demanda energética paraguaya.
En ese esquema también aparece el denominado gasoducto del sur, considerado una iniciativa complementaria del Gasoducto Bioceánico y con potencial para estimular inversiones en el Chaco.
El desafío ambiental y legal en Médanos del Chaco
Uno de los principales obstáculos aparece en el marco regulatorio y ambiental. Parte de las zonas consideradas para el desarrollo energético se encuentran en Médanos del Chaco, donde existe un parque nacional.
El Gobierno analiza modificaciones legales para permitir avances en materia de exploración de hidrocarburos en ese sector.
La discusión adquiere especial relevancia porque en Médanos se encuentra el único pozo con flujo de gas natural registrado hasta el momento, según la información disponible.
La Mesa Energética Nacional trabaja en modificaciones del marco legal y en la definición de los derechos relacionados con los pozos exploratorios existentes en la zona.
Como parte de ese proceso, el Gobierno consiguió una inversión no reembolsable de USD 150.000 de la CAF destinada a avanzar con la adecuación regulatoria, según explicó Bejarano.
Petropar también tendrá un papel dentro de la estrategia y deberá contribuir a desarrollar un esquema que vuelva atractiva la participación de inversores privados en la exploración y eventual explotación de hidrocarburos.
El Chaco como corredor de energía y mercaderías
El Gasoducto Bioceánico tendría una relación estratégica con otra de las grandes obras regionales: la Ruta Bioceánica.
Ambos proyectos utilizan al Chaco como corredor para conectar Argentina, Paraguay y Brasil, aunque con funciones diferentes. Mientras la infraestructura vial busca facilitar el transporte de mercaderías, el gasoducto tendría como objetivo movilizar energía.
El Ejecutivo paraguayo considera que esa combinación puede incrementar el atractivo económico de la región y generar condiciones para nuevas inversiones industriales y energéticas.
Bejarano también destacó el contexto internacional para las inversiones vinculadas con hidrocarburos y sostuvo que las actuales condiciones globales aumentaron el interés por proyectos de exploración y transporte energético.
La estrategia oficial busca así aprovechar el gas disponible en Vaca Muerta como punto de partida para desarrollar un nuevo mercado energético dentro de Paraguay, al mismo tiempo que intenta generar las condiciones necesarias para conocer el verdadero potencial hidrocarburífero del Chaco.
El desafío para la administración de Peña será avanzar con la inversión estimada en USD 2.000 millones, conseguir capital privado, resolver las modificaciones regulatorias y ambientales y generar suficiente demanda para sostener económicamente el proyecto.
Con el horizonte puesto en 2032, el Gobierno pretende que el gasoducto permita diversificar las fuentes de energía del país, respaldar nuevos proyectos industriales y convertir al Chaco en una pieza estratégica del corredor energético que conectaría Vaca Muerta con uno de los mayores mercados de Brasil.
El Gobierno de Santiago Peña acelera las gestiones para impulsar el Gasoducto Bioceánico, un proyecto estimado en USD 2.000 millones que llevaría gas de Vaca Muerta hacia Brasil atravesando Paraguay. El Ejecutivo busca que la infraestructura genere demanda interna, atraiga inversiones privadas para explorar hidrocarburos en el Chaco y aporte una nueva fuente energética antes de 2032.
USD 2.000 millones, 1.050 kilómetros de caños y el gas de Vaca Muerta cruzando Paraguay rumbo al gigantesco mercado brasileño. Santiago Peña quiere acelerar el Gasoducto Bioceánico y dejar encaminado el proyecto antes de 2032, año que aparece marcado en rojo porque el país podría alcanzar el límite de su capacidad eléctrica. El futuro energético paraguayo empieza a parecerse bastante a una obra de plomería continental.
El trazado proyectado uniría Vaca Muerta con Mato Grosso del Sur y San Pablo atravesando el Chaco paraguayo. Pero Asunción no quiere limitarse a cobrar entrada para ver pasar el gas argentino: la apuesta es utilizar el ducto como imán para que empresas privadas empiecen a explorar el subsuelo chaqueño y eventualmente certifiquen reservas propias.
El problema es conseguir inversores dispuestos a poner dinero antes de saber cuánto gas existe realmente. El viceministro Mauricio Bejarano puso sobre la mesa la pieza que falta: demanda. Sin clientes, explorar hidrocarburos puede parecerse demasiado a abrir una parrillada en medio del monte esperando que después aparezca el barrio.
Por eso el Gobierno pretende aprovechar el gas abundante de Vaca Muerta para desarrollar generación eléctrica y proyectos industriales dentro de Paraguay. Si aparece consumo, aparece mercado; si aparece mercado, aumenta el incentivo para explorar; y si aparecen reservas paraguayas, el mismo sistema de ductos podría servir para venderlas. El caño dejaría de ser solamente transporte para convertirse en la vidriera del subsuelo.
La iniciativa todavía tiene varios casilleros políticos y ambientales por completar. El trazado en estudio involucra zonas como Médanos del Chaco, donde existe un parque nacional, y el Ejecutivo analiza cambios legales para avanzar con la exploración. Allí se encuentra además el único pozo con flujo de gas natural registrado hasta ahora, por lo que la discusión sobre protección ambiental y aprovechamiento energético promete bastante más temperatura que la del gas dentro del ducto.
La CAF ya aportó USD 150.000 no reembolsables para trabajar sobre la adecuación regulatoria, mientras Petropar deberá encontrar un esquema suficientemente atractivo para movilizar capital privado. Incluso se contempla que las inversiones inicialmente privadas puedan evolucionar hacia alguna modalidad de asociación público-privada.
El proyecto correría además en paralelo a la Ruta Bioceánica: una infraestructura destinada a transportar mercaderías y otra pensada para transportar energía, ambas utilizando al Chaco como corredor estratégico. Paraguay quiere dejar de observar cómo circulan los negocios regionales alrededor suyo y convertirse directamente en parte del mapa.
Primero quieren traer el gas de Vaca Muerta. Después esperan descubrir que debajo del Chaco también había negocio.