Raly Barrionuevo volverá a San Juan el 29 de agosto para presentar en el Teatro Sarmiento su último trabajo discográfico, «El camino de Solgo». El cantautor santiagueño llegará con un álbum concebido desde la reflexión, la poesía y una forma de entender la música que se distancia de la lógica de la urgencia.
El disco salió en junio y comenzó a recorrer distintos escenarios en julio. Entre sus 15 canciones incluye una tonada y una colaboración con Silvio Rodríguez, además de una propuesta conceptual inspirada en el cuento «Solgo», de la escritora María Teresa Andruetto, quien también participa en la canción «Esta lluvia».
El personaje que da nombre al álbum es un humilde pintor oriental que entiende su arte como un tesoro en sí mismo y no como una herramienta para satisfacer ambiciones o intereses. Esa mirada atraviesa el trabajo y encuentra un vínculo especialmente fuerte con «Yo vengo».
Al hablar sobre el proceso de composición, Barrionuevo explicó que su intención fue trabajar el álbum como una obra integral y no como una sucesión de canciones independientes.
– Te tomaste tu tiempo para este disco, da la impresión de que va un poco al contrapelo de los tiempos de hoy…
– Es algo que se ha comentado, pero yo lo trabajo desde el lugar de un álbum de canciones, con todo lo que eso implica, es mi modo, me gusta trabajar los conceptos de los álbumes. Yo no subo una canción, subo el concepto general, ¿no? Yo sé que no es un disco que de repente todo se entiende, es un disco para transitarlo, para que las canciones vayan conectando… He trabajado mucho en la poesía, soy un amante de la poesía…
Una carrera construida a partir de los «no»
La relación del músico con la industria y con las exigencias del circuito más comercial aparece como uno de los ejes de la conversación. Barrionuevo aseguró que hace tiempo tomó la decisión de mantenerse al margen de ese esquema.
– No te interesa ser parte del mainstream…
– Yo hace rato le he dicho que no a eso. Creo que los caminos de los artistas se construyen con los “no” y los “no” son algo que me ha ido saliendo de manera natural. También he tenido momentos en los cuales he estado más expuesto, no sé, Viña del Mar, donde tenía toda la industria acechándome. Y bueno, me he dado cuenta que no era lo que yo quería. A mi camino lo quería construir yo, a mi forma. Y bueno, y aquí estamos.
– Y tenés tu gente, que banca esos “no”, tus tiempos, tu poesía…
– Seguramente, porque además es algo que ha caracterizado la música de raíz folclórica argentina, siempre ligada a la poesía. No sé si hay mucha conciencia de cuánta poesía se ha escrito acá, tenemos como una vara muy alta en ese sentido y está bueno tomarlo como referencia. A mí me gusta eso y no sé si va a ser un éxito o no, y no me interesa, la verdad. Sí el hecho de que vaya la gente y de que uno pueda vivir de esto dignamente, pero no me quiero hacer ni millonario, ni mega famoso ni nada de eso. Si la gente se identifica con lo que yo hago, soy muy feliz; y si no, no pasa nada. Pero sí, creo que para escuchar este disco hay que tomarse un tiempo, cosa que hoy no sobra porque hay muchas urgencias; de esas que son divertidas para mucha gente, como las redes sociales, y de las urgencias que son dolorosas, como no llegar a fin de mes. En ese contexto, tomarse un tiempo para escuchar música y poesía, es un acto revolucionario.
No sé si hay mucha conciencia de cuánta poesía se ha escrito acá, tenemos como una vara muy alta en ese sentido y está bueno tomarlo como referencia
– ¿Creés que este disco es el que más te refleja?
– No sé si el más… Siempre he respetado el momento que estaba viviendo, cada disco ha reflejado cada etapa en mi vida…
– Pero Esta lluvia, con el cuento de Andruetto, y Yo vengo, son toda una declaración de principios…
– Sí, tal vez sea el momento en el cual decidí no vivir de manera urgente. Y es un muy curioso que cuando uno frena, ve la velocidad a la que va el mundo… Y por eso vuelvo siempre a la frase que escribió el querido Pablo Trullenque en «Entre a mi pago sin golpear”: «Tanto correr para llegar a ningún lado”, es genial eso.
– ¿Solgo es el símbolo de que significa el arte es para vos?
– Lo encontré a Solgo y me he visto en él… A decir de María Teresa Andruetto, Solgo es el artista verdadero, y no es que me sienta él, más lo veo como una guía…
– ¿Un faro?
– Sí, exacto, un faro, porque en mi vida también me ha pasado… A él lo tientan, el emperador lo tienta, todo lo tienta; pero se va a dibujar para la gente que lo necesita.
El encuentro con Silvio Rodríguez
Uno de los momentos destacados del álbum es «Hasta el fin», canción que cuenta con la participación de Silvio Rodríguez. Barrionuevo reconoció que le generaba cierto pudor pedirle al músico cubano que formara parte del proyecto.
– Contaste que te dio apuro pedirle a Silvio Rodríguez que sea parte…
– Sí, me daba cosas, qué sé yo. A veces uno es medio pudoroso con eso, y mirá que yo sé que Silvio tenía aprecio hacia mí, he compartido momentos, escenas, charlas, pero bueno, me da cosa quedar descolocado. Pero Silvio ha sido un divino. Yo le he puesto la condición que lo hiciera si le gustaba la canción y le ha gustado mucho, me ha escrito un correo hermoso… Yo, la verdad, contento y orgulloso de cantar con el número uno de la canción de habla hispana. Es como la referencia, Silvio, Víctor Heredia, Serrat.
Una tonada nacida en la infancia
Entre las 15 canciones del álbum también aparece «Tonada del girasol», una composición que Barrionuevo había escrito años atrás y que finalmente encontró su lugar en este disco. La canción fue escrita junto a un mercedino y había quedado fuera de trabajos anteriores.
– Entre los 15 temas, está la «Tonada del girasol»…
– Es una tonadita que tengo hace muchos años y bueno, ha reaparecido. La he escrito con un mercedino. Había quedado fuera de otros discos y ahora ha tenido su lugar.
– Para los cuyanos es un lindo guiño…
– No va con esa intención, pero la tonada es la música de mi infancia. Cuando era más chico, la música cuyana era más – importante que la chacarera. Lo que pasa que en la adolescencia comienza más fuerte la santiagueñidad, lógicamente. Pero la música inicial en mi vida es la música cuyana.
– ¿Por qué?
– Porque tocaban eso mis tíos, toda mi familia y los discos estaban ahí, esa música estaba presente en mi casa. Y después la he podido conocer más, de a poco…
– En general la tonada también requiere bajar un cambio, escuchar…
– Totalmente. Y no tengo duda que se trata de las músicas más hermosas que tenemos en la Argentina, y que hoy muy poco pasan en los festivales…
– Bueno, aunque no haya sido con esa intención, es un lindo guiño para los cuyanos que Raly haya grabado otra tonada…
– Por supuesto, y es muy lindo compartirla.
Raly Barrionuevo regresará a San Juan el 29 de agosto para presentar en el Teatro Sarmiento su último álbum, «El camino de Solgo». El disco, publicado en junio, reúne 15 canciones y propone una escucha pausada, atravesada por la poesía, la reflexión sobre el arte y una colaboración con Silvio Rodríguez, además de una tonada vinculada con la infancia del músico.
Raly Barrionuevo eligió decirle que no al mainstream y ahora llega a San Juan con un disco que pide algo bastante más difícil que comprar una entrada: tiempo. «El camino de Solgo» propone 15 canciones, poesía, una colaboración con Silvio Rodríguez y una tonada, todo en una época en la que hasta mirar un video de un minuto completo empieza a parecer una actividad de alto rendimiento.
El músico santiagueño decidió que su camino artístico no se construyera a fuerza de perseguir tendencias, sino de esquivarlas cuando no le interesaban. Mientras buena parte de la industria corre detrás del algoritmo como quien persigue el último colectivo, Barrionuevo decidió frenar para mirar qué estaba haciendo el resto.
La idea tiene una explicación sencilla y, a esta altura, casi subversiva: escuchar. Escuchar una canción completa, leer poesía, dejar que un disco conecte sus partes y aceptar que no todo tiene que producir un resultado inmediato. En términos actuales, podría considerarse una especie de resistencia cultural contra la ansiedad de pasar de una cosa a otra antes de que termine la anterior.
El propio Barrionuevo lo resumió al hablar de los «no» que fueron marcando su recorrido. Tuvo momentos de exposición, incluso frente a la industria internacional, pero entendió que ese no era el camino que quería construir. Y así terminó apostando por una carrera en la que el éxito no se mide en millones, fama descomunal ni estadísticas capaces de llenar una planilla de Excel.
También aparece la cuestión económica, porque la poesía es hermosa hasta que llega el vencimiento. El músico admite que quiere vivir dignamente de su trabajo, pero no convirtió la búsqueda artística en una carrera por acumularlo todo. Si la gente se identifica con sus canciones, celebra; si no, tampoco parece dispuesto a convocar una reunión de directorio para analizar el fracaso.
En medio de ese planteo aparece «Solgo», el personaje del cuento de María Teresa Andruetto que inspira el álbum: un pintor que entiende el arte como un tesoro en sí mismo y no como moneda de cambio. Barrionuevo lo encontró como una guía, una especie de faro para una época en la que hasta los faros tienen que preguntarse cuántos seguidores generan.
El disco también guarda una conexión especial con Cuyo. «Tonada del girasol» recupera una canción escrita hace años y vinculada con la música que Barrionuevo escuchó durante su infancia, cuando la música cuyana ocupaba un lugar central en su casa.
El 29 de agosto, entonces, el Teatro Sarmiento tendrá una propuesta bastante particular: un músico que decidió bajar la velocidad en un mundo que parece haber perdido el botón de pausa. Y, por una noche, nadie tendrá que apurarse para llegar a ningún lado.