El Gobierno de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur expresó su rechazo a la presencia del buque petrolero VS Promise, de bandera británica, en el Puerto de Ushuaia. La embarcación amarró recientemente en la terminal portuaria de la capital provincial y luego partió, aparentemente con destino final a Estados Unidos.
El Ejecutivo que conduce Gustavo Melella recordó que el Puerto de Ushuaia se encuentra intervenido por el Gobierno nacional y que esa decisión fue cuestionada judicialmente por la Provincia, que aguarda un pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia.
El reclamo de Tierra del Fuego
Andrés Dachary, secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, calificó el episodio como “un hecho inédito” durante entrevistas radiales.
El funcionario señaló que la presencia del buque británico se produjo en un contexto que, según planteó, incluye otros hechos vinculados con la soberanía argentina en el Atlántico Sur.
Dachary recordó que el episodio ocurre “en un momento en el que se están rematando 38 hectáreas de la Armada”. También mencionó como antecedente el paso del buque de guerra británico HMS Medway hacia Punta Arenas, Chile, atravesando el Mar Argentino.
En ese caso, recordó que la Cancillería presentó una queja diez días después del hecho. Además, mencionó la instalación de un radar de capitales británicos en Tierra del Fuego y la visita de Javier Milei a la provincia en 2024 junto a la entonces jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson.
“Hace dos años el Presidente estuvo acá prometiendo una base junto a los Estados Unidos”, apuntó Dachary.
El funcionario también señaló que es inminente el comienzo de tareas de exploración para la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas. Esa actividad estará a cargo de la petrolera israelí Navitas, que anunció la adquisición de un proyecto próximo al yacimiento Sea Lion.
“Nosotros sabíamos desde un principio que si el país había elegido a un Presidente que su ídola era Margaret Thatcher esto no iba a terminar bien”, sostuvo Dachary.
El Gobierno fueguino, por su parte, calificó como inadmisible que una embarcación de bandera británica opere en el puerto de la capital provincial mientras el Reino Unido mantiene la ocupación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.
“Resulta inadmisible que, mientras el Reino Unido mantiene la ocupación ilegítima de una parte integrante del territorio de Tierra del Fuego —las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes—, una embarcación de bandera británica opere en el puerto de la capital de la Provincia”, expresó el Ejecutivo provincial.
La contradicción que denuncia la Provincia
Desde Tierra del Fuego señalaron que el Gobierno nacional justificó la intervención del Puerto de Ushuaia a partir de su “carácter de activo estratégico” y de la necesidad de resguardar la soberanía y los intereses nacionales en el Atlántico Sur.
“Hoy, los hechos dejan al descubierto la contradicción entre aquel argumento y la gestión que el Gobierno Nacional lleva adelante una vez desplazadas las autoridades provinciales”, sostiene el comunicado.
El documento agrega que “se intervino el puerto invocando razones de soberanía y, una vez intervenido, se adoptan decisiones incompatibles con la sensibilidad soberana que exige nuestro territorio y el puerto de Ushuaia en particular”.
La Provincia destacó además que Ushuaia constituye un punto estratégico para la Argentina por su ubicación, su proyección sobre el Atlántico Sur y su condición de puerta de entrada a la Antártida.
En ese sentido, sostuvo que las decisiones vinculadas con el puerto no pueden desvincularse de su importancia geográfica, constitucional y geopolítica.
El pedido de explicaciones y el reclamo por el puerto
El Gobierno de Tierra del Fuego reclamó a la Casa Rosada que informe “de manera inmediata y pública bajo qué criterios políticos, estratégicos y administrativos se autorizó la operación de una embarcación de bandera de la potencia que ocupa ilegalmente parte del territorio provincial en el Puerto de Ushuaia”.
También volvió a exigir el cese de la intervención y la restitución inmediata a la Provincia de la administración del puerto, al tiempo que señaló que las acciones judiciales contra la medida continúan vigentes.
La administración fueguina advirtió que no permanecerá indiferente frente a decisiones que, según considera, comprometen sus competencias, sus recursos y los intereses estratégicos argentinos en el Atlántico Sur.
Finalmente, convocó a los poderes públicos, fuerzas políticas y ciudadanos a defender el carácter estratégico del Puerto de Ushuaia y sostuvo que la defensa de la soberanía nacional no debe quedar reducida a una declaración retórica.
La Provincia afirmó que continuará utilizando las herramientas institucionales disponibles para defender sus competencias y los derechos soberanos argentinos en el Atlántico Sur.
El buque VS Promise ya dejó el puerto de Ushuaia, mientras el reclamo provincial se centra ahora en conocer las condiciones bajo las cuales fue autorizada su operación y en cuestionar la continuidad de la intervención nacional sobre la terminal portuaria.
El Gobierno de Tierra del Fuego cuestionó la presencia del buque petrolero británico VS Promise en el puerto de Ushuaia, actualmente intervenido por la Nación. La administración de Gustavo Melella calificó el hecho como inadmisible y reclamó explicaciones sobre la autorización de la operación, además de exigir el fin de la intervención y la restitución del puerto a la provincia.
Un buque petrolero de bandera británica amarró en el puerto de Ushuaia, justo en el puerto que la Nación intervino con el argumento de proteger los intereses estratégicos y la soberanía en el Atlántico Sur. El Gobierno de Tierra del Fuego denunció la situación y pidió explicaciones sobre quién autorizó la operación.
El detalle tiene una ironía difícil de disimular: se intervino el puerto provincial en nombre de la soberanía y, una vez que quedó bajo administración nacional, apareció una embarcación británica. Es como ponerle siete cerraduras a la puerta para proteger la casa y después entregar una copia de la llave en recepción.
El VS Promise ya abandonó Ushuaia y, según informó el secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales, Andrés Dachary, aparentemente tendría como destino final Estados Unidos. Desde la provincia también recordaron otros episodios que consideran vinculados con la presencia británica y estadounidense en el extremo austral.
El gobierno de Gustavo Melella volvió a reclamar que se termine la intervención del puerto y que la administración regrese a la provincia. Mientras tanto, la causa judicial contra la intervención espera un pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia.
La discusión no es solamente portuaria. Tierra del Fuego sostiene que Ushuaia ocupa un lugar estratégico por su ubicación, su proyección sobre el Atlántico Sur y su condición de puerta de entrada a la Antártida, por lo que las decisiones sobre su administración deberían contemplar esa dimensión.
La soberanía, en este episodio, quedó atrapada en una situación bastante argentina: todos aseguran estar custodiándola, pero nadie parece tener muy claro quién autorizó el ingreso.