El Gobierno nacional profundizó durante agosto el recorte del gasto público con el objetivo de sostener el superávit fiscal en un contexto de menores recursos.
En la Administración Pública Nacional, que concentra alrededor del 90% del Sector Público Nacional, los pagos efectivamente realizados fueron 7,95% inferiores a los del mismo mes del año anterior.
El ajuste volvió a concentrarse en distintas partidas, entre ellas las transferencias a provincias y municipios, ayudas sociales, servicios no personales y jubilaciones y pensiones.
Las provincias, entre las más afectadas
De acuerdo con el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), durante agosto el gasto devengado cayó 9,95% en términos interanuales.
En paralelo, los pagos efectivamente realizados registraron una baja del 7,95%.
La mayor caída se observó en las transferencias a provincias y municipios, que retrocedieron 66,39% durante el mes.
También mostraron bajas los servicios no personales, las ayudas sociales y las jubilaciones y pensiones.
En el acumulado de los primeros ocho meses del año, las transferencias a provincias y municipios volvieron a aparecer como el rubro con mayor ajuste, con una reducción del 63,10%.
La presión por las metas fiscales
El recorte se produce mientras el Ministerio de Economía busca cumplir con las metas de superávit acordadas con el Fondo Monetario Internacional.
Para este año, el objetivo señalado es alcanzar $16,2 billones, mientras que en junio la meta había sido de $6,8 billones y el resultado quedó levemente por debajo luego de un waiver de $1,6 billones.
En ese contexto, el presidente Javier Milei ratificó esta semana que mantendrá la política de ajuste fiscal hasta conseguir una reducción sostenida de la inflación.
Los datos muestran además que gobernadores e intendentes vienen absorbiendo una parte significativa del ajuste, especialmente a través de la caída de las transferencias discrecionales.
Qué partidas subieron
No todos los rubros mostraron retrocesos durante los primeros ocho meses del año.
Según el informe, aumentaron las transferencias al sector privado y las jubilaciones y pensiones, aunque los incrementos porcentuales fueron moderados.
Las jubilaciones y pensiones continúan representando una de las partidas de mayor peso dentro del gasto primario total.
El escenario fiscal muestra así una continuidad del ajuste sobre distintas áreas del Estado, con las transferencias a provincias y municipios como el componente que registró las mayores bajas durante agosto y en el acumulado anual.
El gasto pagado de la Administración Pública Nacional cayó 7,95% interanual en agosto, mientras que el devengado retrocedió 9,95%, según datos del IARAF. Las transferencias a provincias y municipios fueron el rubro más afectado, con una baja del 66,39% en el mes y del 63,10% acumulado en los primeros ocho meses del año.
El gasto nacional volvió a pasar por la tijera en agosto y las provincias quedaron otra vez en primera fila. Los pagos de la Administración Pública Nacional cayeron 7,95% interanual y las transferencias a gobernadores e intendentes se desplomaron 66,39%, una poda que no necesita lupa para encontrar dónde pegó.
El ajuste también apareció en el gasto devengado, que bajó 9,95%, mientras Economía busca sostener el superávit fiscal en un escenario de menores recursos. La cuenta oficial es bastante sencilla: si entra menos plata, sale menos; el detalle menos sencillo es decidir quién se queda mirando la billetera vacía.
En el acumulado de enero a agosto, las transferencias a provincias y municipios retrocedieron 63,10%. Gobernadores e intendentes vienen absorbiendo buena parte de ese recorte, mientras Nación intenta sostener la disciplina fiscal que Javier Milei volvió a defender públicamente esta semana.
El escenario tiene además una presión adicional: las metas fiscales acordadas con el FMI. Según el análisis citado, Economía necesita reunir $16,2 billones de superávit durante el año, mientras que en junio el resultado había quedado algo por debajo del objetivo originalmente previsto.
La motosierra, entonces, sigue encendida y no corta parejo. Algunas partidas suben, otras bajan poco y las transferencias discrecionales a las provincias directamente parecen haber pasado por una ferretería industrial.
El Gobierno apuesta a que el ajuste ayude a bajar la inflación y ordenar las cuentas. Las provincias, mientras tanto, hacen una cuenta bastante más doméstica: cuánto queda cuando desde Buenos Aires llega bastante menos.