El empleo asalariado privado registrado en Argentina acumula 12 meses consecutivos de caída y desde noviembre de 2023 se perdieron 241.000 puestos de trabajo, según un informe de la Fundación Mediterránea.

El dato contrasta con la evaluación realizada por el presidente Javier Milei sobre el mercado laboral, quien sostuvo que en los salarios privados registrados hubo un empate técnico entre diciembre de 2023 y el primer semestre de 2026.

El mandatario también señaló que el empleo público registró una caída del 30%, resultado que consideró esperable dentro del programa económico.

Sobre los trabajadores no registrados, Milei afirmó que estarían “volando”. Según los datos mencionados, este segmento creció cerca de 40% en un año, aunque se trata de empleos que no realizan aportes previsionales ni garantizan derechos como aguinaldo, vacaciones o cobertura de salud.

Doce meses consecutivos de retroceso

El último informe de la Fundación Mediterránea, firmado por la economista Laura Caullo y titulado “El empleo privado formal acumula doce meses consecutivos de caída”, advierte que se trata de la secuencia negativa más extensa desde el inicio de la serie disponible en 2009.

Después de la fuerte contracción registrada entre fines de 2023 y la primera mitad de 2024, el empleo privado registrado comenzó a estabilizarse y recuperó parcialmente terreno.

En mayo de 2025 alcanzó los 6,27 millones de asalariados privados registrados. Sin embargo, desde entonces volvió a caer todos los meses.

En mayo de 2026, la cantidad de trabajadores se redujo a 6,13 millones, lo que representa 135.000 empleos menos en comparación con un año atrás.

Desde noviembre de 2023, la contracción acumulada del empleo asalariado privado registrado se ubica alrededor del 3,8%.

Construcción e industria, las más golpeadas

Las diferencias entre sectores son significativas. La mayor caída porcentual correspondió a la construcción, con una pérdida del 14,2% de sus puestos registrados.

También mostraron retrocesos minería y energía, con 8,4%; industria manufacturera, con 7,2%; finanzas, con 5,7%; y transporte, con 4,8%.

Hoteles y restaurantes retrocedieron 3,8%, el sector inmobiliario 2,7%, comercio 1,1% y electricidad, gas y agua 0,8%.

El agro fue la principal excepción, con un incremento del 4,3% en el empleo registrado durante el período analizado.

En números absolutos, la industria manufacturera fue el sector que más puestos perdió, con aproximadamente 85.600 empleos menos.

La construcción quedó en segundo lugar, con una reducción cercana a 62.700 puestos. Entre ambas actividades explican una pérdida conjunta de 148.300 empleos asalariados privados registrados.

También se registraron bajas en transporte, con 25.700 puestos menos; inmobiliario, con 24.500; comercio, con 13.600; hoteles y restaurantes, con 10.900; finanzas, con 8.600; y minería y energía, con 7.900.

En sentido contrario, el agro incorporó aproximadamente 13.400 trabajadores.

El desafío de crecer sin generar el mismo nivel de empleo

El informe explica que la construcción resulta especialmente sensible al ciclo económico por tratarse de una actividad intensiva en mano de obra.

La paralización de la obra pública, el freno inicial de la inversión y la contracción de la actividad tuvieron un efecto rápido sobre el nivel de empleo del sector.

La industria presenta una realidad más heterogénea, debido a las diferencias existentes entre sus distintas ramas en términos de productividad, uso de capital y exposición al comercio exterior.

Sin embargo, su peso dentro del mercado laboral hace que incluso una caída porcentual menor que la de la construcción se traduzca en una pérdida absoluta de puestos superior.

El informe advierte además que una eventual recuperación de la producción no necesariamente implicará una recuperación equivalente del empleo.

Actividades como minería, energía, hidrocarburos y agro pueden registrar aumentos importantes de producción, inversión y exportaciones sin demandar la misma cantidad de trabajadores por unidad de producto que la construcción, el comercio, buena parte de la industria o los servicios.

Así, mientras el Gobierno destaca señales de mejora en distintas variables económicas, los datos del empleo asalariado privado registrado muestran que la recuperación del mercado laboral formal continúa siendo uno de los principales desafíos.