El empresario Eduardo Elsztain explicó los motivos detrás de su participación en la Falkland Islands Company (FIC), una compañía con fuerte presencia económica e histórica en las Islas Malvinas, luego de que esa inversión volviera al centro de la discusión pública.
El dueño de IRSA mantiene una participación cercana al 2% en la firma y aseguró que comenzó a comprar acciones entre 2005 y 2006. Según sostuvo, el objetivo era incrementar la presencia económica argentina como una herramienta destinada a acompañar el reclamo de soberanía.
La discusión cobró nuevamente relevancia después de que el Gobierno de Javier Milei anunciara un proyecto para endurecer las sanciones contra compañías que desarrollen actividades en las Islas Malvinas sin autorización argentina.
Elsztain explicó por qué invirtió en la compañía
Elsztain definió a la Falkland Islands Company como “una compañía de enorme relevancia estratégica y económica en las Islas Malvinas” y sostuvo que su ingreso como accionista estuvo relacionado con la idea de fortalecer los vínculos económicos argentinos con las islas.
La Falkland Islands Company desarrolla actividades inmobiliarias, agropecuarias, hoteleras y comerciales, entre otros sectores, y históricamente tuvo una importante influencia en la economía y en la vida de las islas.
El empresario sostuvo que una mayor integración económica podía convertirse en una herramienta complementaria dentro del reclamo argentino por la soberanía.
Para explicar el origen de esa mirada, Elsztain recordó una reflexión que escuchaba dentro de su familia: “Mi abuelo Isaac siempre me decía que si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra”.
El intento de quedarse con el control de la FIC
La participación minoritaria estuvo cerca de transformarse en una operación de mayor magnitud durante 2017, cuando los empleados de la FIC realizaron una oferta para adquirir la compañía.
Elsztain explicó que interpretó aquella situación como una oportunidad para presentar una propuesta superior y obtener el control mayoritario de la empresa.
“Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas”, afirmó.
Según relató, también contemplaba la posibilidad de incorporar a otros inversores argentinos a la iniciativa.
La operación finalmente no prosperó. De acuerdo con la explicación del empresario, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas, mientras que la mayoría accionaria terminó en manos de Staunton Holdings Ltd.
Elsztain solo pudo conservar la participación minoritaria que había adquirido previamente en el mercado, cercana al 2%.
La polémica y la intervención del Gobierno
El debate sobre la inversión tomó otra dimensión después del anuncio del presidente Javier Milei sobre el envío de un proyecto de ley destinado a endurecer las sanciones contra empresas que desarrollen actividades en Malvinas sin autorización argentina.
La situación también adquirió un componente político por la relación pública entre Milei y Elsztain. Ese vínculo quedó expuesto en abril de 2023 durante el Foro Llao Llao y posteriormente cuando el Hotel Libertador, perteneciente a IRSA, funcionó como búnker electoral y residencia del mandatario durante la campaña y los primeros meses de su gobierno.
Elsztain también acompañó al Presidente durante una visita al cementerio Montefiore, en Queens, donde se encuentra la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, conocido como el rebe de Lubavitch.
En medio de la controversia, el empresario sostuvo que la difusión de su participación en la FIC generó en redes sociales “teorías conspirativas y antisemitas” en su contra.
El canciller Pablo Quirno también intervino públicamente frente a las acusaciones dirigidas contra Elsztain. Ante quienes lo calificaron de “traidor”, respondió: “Todo lo contrario a traidor…”.
El empresario defendió que su ingreso a la compañía no tuvo como objetivo aprovechar la ocupación británica, sino intervenir desde una empresa considerada estratégica para incrementar la presencia argentina.
Al finalizar su explicación, Elsztain dejó abierta la posibilidad de realizar un nuevo intento en el futuro: “Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar”.
El empresario Eduardo Elsztain explicó por qué mantiene una participación cercana al 2% en la Falkland Islands Company, firma de peso económico en las Islas Malvinas. Aseguró que comenzó a invertir entre 2005 y 2006 con el objetivo de ampliar la presencia argentina y recordó que en 2017 intentó adquirir el control mayoritario, operación que no prosperó.
El dueño de IRSA tiene cerca del 2% de una de las compañías más importantes de las Islas Malvinas y asegura que lo hizo para fortalecer la presencia argentina. La explicación de Eduardo Elsztain apareció justo cuando el Gobierno de Javier Milei decidió endurecer las sanciones contra empresas que operen allí sin autorización nacional, una combinación capaz de convertir una cartera de inversiones en tema de política exterior antes de terminar el desayuno.
Elsztain sostiene que comenzó a comprar acciones de la Falkland Islands Company entre 2005 y 2006 y que incluso intentó quedarse con el control mayoritario en 2017. La estrategia, según explicó, era entrar desde adentro de una empresa relevante para la economía isleña: algo así como disputar el consorcio comprando primero un departamento, aunque en este caso el edificio tiene una controversia de soberanía de casi dos siglos.
El empresario afirma que buscaba ampliar la presencia económica argentina y contribuir al reclamo nacional. Incluso recordó una idea familiar: “Mi abuelo Isaac siempre me decía que si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra”.
La apuesta subió varios escalones en 2017, cuando Elsztain vio la posibilidad de obtener el control de la FIC. “Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas”, afirmó. Según su relato, las autoridades británicas bloquearon la operación y solo pudo conservar la participación minoritaria.
La polémica recuperó temperatura después del anuncio de Milei sobre mayores sanciones contra compañías vinculadas con actividades en las islas. El vínculo público entre el Presidente y Elsztain agregó el ingrediente inevitable de la política argentina: una inversión de veinte años puede permanecer relativamente silenciosa hasta que alguien prende el reflector y aparecen todos los expedientes emocionales juntos.
En redes sociales surgieron acusaciones contra el empresario y el canciller Pablo Quirno salió a defenderlo con cuatro palabras: “Todo lo contrario a traidor…”. Elsztain, por su parte, aseguró que volvería a intentar avanzar sobre la compañía: “Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar”.
Una inversión minoritaria, una disputa centenaria y una explicación que terminó necesitando canciller incluido.