El Senado concentrará esta semana su agenda en la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central e Inocencia Fiscal II, dos proyectos que ya tienen media sanción de Diputados. La Libertad Avanza buscará conseguir dictámenes durante septiembre, antes de que el debate legislativo quede atravesado por la presentación del Presupuesto 2027.
El Senado comienza una semana en la que la economía ocupará prácticamente todas las sillas disponibles. Banco Central, dólares fuera del sistema, impuestos y Presupuesto aparecen juntos en una agenda capaz de conseguir que cualquier legislador extrañe durante unos minutos aquellos proyectos donde la discusión terminaba simplemente levantando la mano. Patricia Bullrich quiere acelerar los dictámenes y llevar las reformas al recinto durante septiembre, antes de que llegue el Presupuesto 2027 y absorba el oxígeno parlamentario con la eficacia habitual de una planilla de gastos nacionales.
La reforma del Banco Central promete especialmente entusiasmo. El Gobierno quiere que su misión principal sea preservar el valor de la moneda y limitar la posibilidad de financiar al Estado. Después de décadas en las que la relación entre el Tesoro y el BCRA tuvo suficientes capítulos como para exigir un árbol genealógico, el oficialismo propone establecer una distancia reglamentaria considerable entre ambos.
Inocencia Fiscal II, mientras tanto, vuelve a poner sobre la mesa los dólares que permanecen fuera del sistema formal. La apuesta es flexibilizar condiciones para que ese dinero encuentre nuevamente el camino hacia los bancos sin que sus propietarios sientan que están ingresando voluntariamente a un interrogatorio de seis temporadas. También cambiarían los parámetros bajo los cuales ARCA puede cuestionar declaraciones simplificadas.
Y como dos reformas económicas aparentemente no alcanzaban para completar la jornada, el Senado también discutirá Salud Mental, mientras proyectos sobre biocombustibles y carbono esperan su oportunidad. Septiembre se presenta así como ese mes en el que el Congreso intenta aprobar todo antes de que aparezca el Presupuesto y recuerde a cada bloque que, detrás de cualquier gran debate político, siempre termina esperando una enorme hoja de cálculo.