El Senado de la Nación convirtió en ley la reforma del régimen de Zona Fría, que reduce el alcance de los subsidios a las tarifas de gas y modifica la manera en que se calculan los descuentos. La iniciativa impulsada por el Gobierno de Javier Milei fue aprobada este jueves 24 de septiembre con 38 votos a favor, ocho en contra y ninguna abstención.
La nueva legislación establece que el beneficio territorial generalizado volverá a concentrarse en las regiones originalmente contempladas por el régimen. En consecuencia, numerosas localidades incorporadas durante la ampliación de 2021 dejarán de recibir automáticamente las bonificaciones.
El sistema de Zona Fría contempla descuentos de entre el 30% y el 50% para determinados usuarios residenciales de gas que viven en regiones caracterizadas por sus bajas temperaturas.
El régimen comenzó a implementarse en 2002 y originalmente abarcaba la Patagonia, el departamento mendocino de Malargüe y la Puna. Posteriormente, mediante la Ley 27.637, sancionada en 2021, se amplió su alcance geográfico hasta beneficiar a más de cuatro millones de hogares argentinos.
Con la reforma sancionada por el Congreso, el Gobierno busca reducir los recursos destinados a los subsidios generalizados y concentrar parte de la asistencia energética en los usuarios que cumplan determinados requisitos socioeconómicos.
Zona Fría: qué provincias perderán los subsidios y cuáles conservarán el beneficio
Uno de los principales cambios introducidos por la nueva legislación está relacionado con la cobertura territorial del régimen.
Las regiones incorporadas mediante la ampliación de 2021 dejarán de recibir automáticamente el subsidio de Zona Fría. La modificación alcanza a diferentes localidades de la provincia de Buenos Aires, el centro y sur de Córdoba, San Luis, el sur de Santa Fe y gran parte de Mendoza.
Los hogares de esas zonas ya no accederán al descuento generalizado únicamente por su ubicación geográfica. En adelante, la posibilidad de mantener una asistencia adicional dependerá del cumplimiento de los requisitos establecidos por el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
Este mecanismo contempla criterios socioeconómicos para determinar qué usuarios pueden recibir asistencia estatal en el pago de sus servicios energéticos.
Por otra parte, la Patagonia, Malargüe y la Puna continuarán comprendidas dentro del régimen territorial de Zona Fría.
Entre las jurisdicciones que conservarán la cobertura se encuentran Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y las demás áreas patagónicas comprendidas por el régimen. También permanecerán incluidos el departamento mendocino de Malargüe y Carmen de Patagones, en la provincia de Buenos Aires.
En Jujuy, el beneficio seguirá vigente en los departamentos de Cochinoca, Rinconada, Santa Catalina, Susques y Yavi.
Sin embargo, conservar la cobertura territorial no significa mantener necesariamente el mismo descuento sobre el importe final de la factura. La reforma también modifica la fórmula utilizada para calcular las bonificaciones, incluso en las regiones que permanecerán dentro del régimen.
La principal modificación establece que el descuento dejará de aplicarse sobre la totalidad de la boleta y pasará a calcularse únicamente sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST).
De esta manera, los componentes correspondientes al transporte y la distribución quedarán excluidos de la bonificación. Esta modificación podría provocar incrementos en los importes finales que abonan los usuarios de las regiones que mantienen el beneficio.
Otro aspecto de la reforma está relacionado con el financiamiento del sistema. Los usuarios que pierdan el descuento generalizado deberán continuar abonando el recargo destinado al Fondo Fiduciario, cuyo porcentaje puede alcanzar el 7,5%.
Cómo saber si corresponde mantener el subsidio al gas
La eliminación del beneficio territorial para las localidades incorporadas en 2021 no implica necesariamente que todos sus habitantes pierdan cualquier posibilidad de acceder a asistencia estatal.
Los usuarios que residan en las regiones excluidas del régimen general podrán acceder a las bonificaciones correspondientes si cumplen las condiciones establecidas por el sistema de Subsidios Energéticos Focalizados.
El nuevo esquema prioriza los criterios socioeconómicos por encima de la ubicación geográfica para determinar el acceso al beneficio en las zonas que dejan de estar comprendidas por la cobertura automática.
Por lo tanto, la situación de cada hogar dependerá de su incorporación al régimen de subsidios focalizados y del cumplimiento de los requisitos que establece el programa.
En cambio, para los usuarios que permanezcan dentro de las regiones originalmente contempladas por Zona Fría, la modificación más importante estará relacionada con la nueva base de cálculo del descuento.
La aplicación de las nuevas condiciones tendrá efectos diferentes según la ubicación del usuario, su situación socioeconómica y los componentes de su factura de gas.
La negociación política y la propuesta de crear Zonas Cálidas
La aprobación de la reforma estuvo precedida por negociaciones entre el Poder Ejecutivo y diferentes sectores del Senado, especialmente aquellos vinculados con gobernadores provinciales.
El Gobierno defendió la iniciativa como parte de su estrategia para reducir los desembolsos del Tesoro y consolidar el superávit fiscal. Según el planteo oficialista, el objetivo consiste en reorganizar los subsidios energéticos y reemplazar parte de los beneficios generalizados por mecanismos de asistencia focalizada.
Las negociaciones estuvieron encabezadas por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien buscó garantizar el acompañamiento de legisladores que responden a diferentes administraciones provinciales.
Una de las propuestas que formaron parte de las conversaciones fue la creación de un esquema denominado «Zonas Cálidas», destinado a subsidiar el consumo de electricidad durante los meses de verano en provincias del noreste y noroeste argentino.
La posibilidad de avanzar con ese mecanismo fue presentada durante las negociaciones con gobernadores del Norte Grande como una alternativa para atender las necesidades energéticas de las regiones caracterizadas por sus elevadas temperaturas.
Sin embargo, la creación del régimen de Zonas Cálidas quedó planteada como un compromiso político y no como una medida ya establecida por la reforma de Zona Fría.
La iniciativa recibió diferentes interpretaciones entre los bloques parlamentarios. Desde La Libertad Avanza defendieron la necesidad de ordenar el sistema de subsidios y reducir las asistencias que no contemplen la situación económica de los beneficiarios.
Por su parte, legisladores opositores y representantes de provincias alcanzadas por los cambios cuestionaron la reducción de la cobertura territorial y advirtieron sobre sus posibles consecuencias para los presupuestos familiares.
Entre las principales preocupaciones planteadas durante el debate se encuentra el impacto que podrían tener los aumentos de las facturas sobre los hogares de ingresos medios y las pequeñas y medianas empresas de las regiones que perderán el beneficio generalizado.
Con la sanción del Senado, la reforma completó su recorrido legislativo. Su implementación modificará el alcance geográfico de los descuentos y la fórmula de cálculo de las bonificaciones, mientras permanece pendiente el desarrollo de la propuesta de asistencia eléctrica para las regiones más cálidas del país.
El Senado convirtió en ley la reforma del régimen de Zona Fría con 38 votos a favor y ocho en contra. La medida impulsada por el Gobierno de Javier Milei reduce los subsidios al gas y elimina el beneficio generalizado en numerosas localidades del país. La Patagonia, Malargüe y la Puna conservarán la cobertura, aunque cambiará la fórmula utilizada para calcular los descuentos.
La política argentina acaba de protagonizar un acontecimiento meteorológico extraordinario: el Senado consiguió modificar el mapa del frío sin necesidad de consultar al Servicio Meteorológico Nacional. Con 38 votos a favor y ocho en contra, los legisladores aprobaron una reforma que dejará a numerosas localidades fuera del régimen de Zona Fría. El invierno, por supuesto, no recibió ninguna notificación oficial y continuará presentándose en las mismas fechas de siempre.
La nueva legislación tiene una particularidad fascinante: algunas regiones perderán los descuentos generalizados que recibían desde 2021, pero sus habitantes podrán seguir solicitando asistencia si cumplen determinados requisitos económicos. En otras palabras, el termómetro continuará siendo importante para elegir la ropa, aunque la situación socioeconómica tendrá mayor protagonismo a la hora de determinar quién puede acceder a los subsidios.
La reforma también introduce cambios para quienes conservarán el beneficio. En la Patagonia, Malargüe y la Puna, el descuento dejará de calcularse sobre la totalidad de la factura y pasará a aplicarse únicamente sobre el precio del gas. El transporte y la distribución quedarán afuera de esa cuenta. Una innovación matemática que demuestra que una factura puede tener diferentes componentes y que, lamentablemente para el bolsillo, todos necesitan financiación.
El verdadero espectáculo parlamentario estuvo en las negociaciones. Para conseguir los votos necesarios, el Gobierno puso sobre la mesa la posibilidad de desarrollar un régimen de «Zonas Cálidas», destinado a subsidiar el consumo eléctrico durante el verano en provincias del norte. Una propuesta que convirtió las conversaciones legislativas en una suerte de campeonato nacional de temperaturas, con representantes de distintas regiones defendiendo las necesidades energéticas de sus territorios.
Mientras tanto, el recargo destinado a financiar el fondo de subsidios continuará vigente incluso para quienes dejen de recibir el beneficio generalizado. Una circunstancia que confirma que, dentro del sistema energético argentino, perder un descuento no necesariamente significa despedirse de todas las obligaciones relacionadas con él.
La reforma ya consiguió su aprobación legislativa. Ahora llegará la etapa de implementación, en la que millones de usuarios deberán comprender cómo se calcularán sus nuevas facturas. Después de todo, el sistema puede modificar sus categorías, sus fórmulas y sus mecanismos de financiación, pero hay una tradición que permanece intacta: cuando llega la boleta del gas, la temperatura ambiente suele convertirse en la menor de las preocupaciones.