El buque chileno Danstar, cuya incorporación a una nueva ruta marítima de abastecimiento hacia las islas Malvinas generó controversia semanas atrás, inició su traslado hacia Punta Arenas. La embarcación zarpó el jueves 29 de octubre desde Valparaíso con destino a la región de Magallanes, donde será acondicionada para comenzar sus operaciones comerciales durante los primeros días de diciembre.

El desplazamiento constituye un avance operativo de una iniciativa que provocó cuestionamientos en Argentina, tanto por sus implicancias en materia de soberanía como por la posibilidad de que la conexión facilite el abastecimiento de actividades económicas desarrolladas en el archipiélago bajo ocupación británica.

La empresa chilena Easter Island Logistics, responsable del servicio, confirmó que el carguero partió desde el sitio 7 del Terminal Portuario Valparaíso, donde permaneció amarrado durante más de 24 horas antes de iniciar la navegación.

De acuerdo con la compañía, el Danstar ingresará a instalaciones de ASMAR para someterse a trabajos de acondicionamiento. Paralelamente, la firma avanza con la preparación de su infraestructura logística en Magallanes, incluida una nueva bodega destinada a las operaciones de la futura conexión marítima.

Una ruta de 900 kilómetros para abastecer las islas Malvinas

El proyecto busca restablecer una conexión marítima comercial entre Punta Arenas y las islas Malvinas, un servicio que permanece interrumpido desde hace más de una década.

La planificación contempla un trayecto de aproximadamente 900 kilómetros a través del estrecho de Magallanes, con un tiempo estimado de navegación de dos días y medio hasta Puerto Argentino.

La nueva alternativa permitiría reducir considerablemente las distancias respecto del circuito de abastecimiento desde Montevideo, Uruguay, cuyo recorrido ronda los 2.000 kilómetros.

El Danstar es un buque de carga general de bandera chilena, con 71 metros de eslora y capacidad para transportar hasta 70 contenedores de 20 pies. Su incorporación permitiría movilizar mercaderías y suministros mediante una conexión directa entre la región chilena de Magallanes y el archipiélago.

Según la planificación de la naviera, el servicio comercial comenzaría, a más tardar, durante los primeros días de diciembre, una vez completados los trabajos de preparación de la embarcación y de la infraestructura necesaria.

La controversia diplomática y las autorizaciones argentinas

El anuncio de la ruta provocó cuestionamientos en Argentina, especialmente por el recorrido que deberá realizar el carguero al salir del estrecho de Magallanes y por las disposiciones que regulan la navegación de embarcaciones con destino a las islas.

Uno de los puntos centrales de la discusión es el Decreto 256/2010, que establece requisitos de autorización previa para determinadas navegaciones hacia o desde Malvinas que atraviesen aguas bajo jurisdicción argentina.

Durante octubre circularon versiones en Chile acerca de una eventual intervención de la Prefectura Naval Argentina o de la Armada durante el primer viaje comercial del Danstar. Sin embargo, hasta el momento no existe una orden oficial argentina confirmada para detener la embarcación.

La controversia también llegó al Congreso argentino. El presidente de la Liga Naval Argentina, Fernando Morales, planteó ante legisladores la necesidad de analizar si el tránsito de un buque destinado al abastecimiento de las islas podía encuadrarse dentro del concepto de paso inocente previsto por el derecho internacional.

Por su parte, el canciller argentino Pablo Quirno descartó que existiera una intención de atacar al carguero chileno y sostuvo que las diferencias vinculadas con la navegación debían resolverse mediante mecanismos pacíficos y diplomáticos.

Desde Chile, el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, también intervino en el debate. Durante una visita a Punta Arenas, afirmó que la navegación se encuentra amparada por los tratados internacionales suscriptos entre ambos países y descartó la necesidad de adoptar medidas especiales para proteger el recorrido.

Las declaraciones de ambos funcionarios dejaron expuestas las distintas interpretaciones sobre el alcance de las normas marítimas aplicables, en un escenario atravesado por la disputa de soberanía sobre las islas Malvinas.

La preocupación por el abastecimiento y las actividades petroleras

Más allá de los aspectos jurídicos relacionados con la navegación, la apertura de esta conexión genera preocupación en Argentina por su eventual utilización como soporte logístico de actividades económicas desarrolladas en Malvinas sin autorización nacional.

Entre las actividades que concentran la atención se encuentra la explotación de hidrocarburos, particularmente el proyecto petrolero Sea Lion, cuya evolución volvió a instalar el debate sobre la infraestructura necesaria para sostener operaciones económicas en el archipiélago.

En ese contexto, la posibilidad de contar con una ruta marítima más corta desde el territorio continental chileno incorpora una nueva dimensión logística a la discusión sobre el abastecimiento de las islas y sus consecuencias para los intereses argentinos.

El zarpe del Danstar desde Valparaíso representa así el inicio de la etapa de preparación operativa de una conexión marítima prevista para diciembre. Antes de concretar su primer viaje comercial hacia Malvinas, la iniciativa ya generó repercusiones políticas, jurídicas y diplomáticas entre Argentina y Chile, con el régimen de navegación y la soberanía sobre el archipiélago como principales ejes de discusión.