Patricia Bullrich profundizó su distanciamiento político del Gobierno de Javier Milei y comenzó a fortalecer su estructura de dirigentes y equipos técnicos ante la posibilidad de competir por la Presidencia en 2027. Aunque la senadora todavía no confirmó una candidatura, sus movimientos y las conversaciones que mantiene con distintos sectores políticos y empresariales alimentan las expectativas sobre su futuro electoral.

Las diferencias con la Casa Rosada se intensificaron durante los últimos días, especialmente después de los ataques del Presidente contra periodistas y de las controversias relacionadas con Brasil, entre ellas su posición frente al triunfo electoral de Lula da Silva y el papel atribuido a Argentina en la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos.

En sectores cercanos a Bullrich ya describen la situación como «un quiebre», aunque aclaran que «ella no va a romper ni hacer nada irresponsable».

La legisladora mantiene su respaldo al rumbo general del oficialismo, pero sus colaboradores sostienen que está cada vez más preocupada por las decisiones políticas y las formas de conducción del Gobierno.

En ese contexto, la evolución de la imagen presidencial y las posibilidades de reelección de Milei aparecen como factores determinantes para una eventual definición de Bullrich.

Bullrich reactiva sus equipos y amplía los contactos políticos

En paralelo con sus diferencias públicas y privadas con el Gobierno, Bullrich comenzó a reorganizar su entorno político.

Dirigentes que participaron en su campaña presidencial de 2023 retomaron las conversaciones con antiguos equipos técnicos, mientras la senadora intensificó sus contactos con referentes de diferentes espacios.

Las negociaciones parlamentarias que encabeza por proyectos impulsados por el Ejecutivo le permitieron mantener reuniones y conversaciones con gobernadores, senadores y diputados.

También recuperó vínculos con dirigentes que integraron Juntos por el Cambio y que actualmente mantienen posiciones críticas frente al Gobierno nacional.

Entre esos contactos aparecen representantes del radicalismo y de la Coalición Cívica, incluidos intercambios ocasionales con Elisa Carrió.

El objetivo inmediato es ampliar las voces que colaboran con su actividad legislativa, aunque en su entorno también interpretan esos movimientos como parte de una preparación política de mayor alcance.

Según sus allegados, Bullrich busca estar en condiciones de ofrecer una alternativa si el oficialismo pierde competitividad electoral.

La expresión que circula entre sus colaboradores es garantizar «que el proyecto reelija», incluso si las circunstancias terminan abriendo una discusión sobre quién debería representarlo.

La posibilidad de competir en 2027 y el factor Milei

Bullrich no comunicó una decisión definitiva sobre su futuro electoral, pero sus declaraciones anteriores acerca de estar «preparada para ser Presidenta» despertaron consultas entre dirigentes y aliados.

Quienes conversaron con ella interpretan que una eventual candidatura dependerá, principalmente, de las posibilidades que tenga Milei de conseguir un segundo mandato.

En ese análisis aparece un escenario en el que el Presidente supere los 40 puntos de intención de voto y tenga encaminada su reelección. Si eso ocurriera, Bullrich podría postergar sus aspiraciones.

Un dirigente de su máxima confianza explicó el razonamiento que circula en ese sector:

«Ella va a hacer lo que tenga que hacer para que a este espacio no le ocurra lo mismo que a (Mauricio) Macri. Lamentablemente está viendo que se repite el mismo nivel de ceguera política».

La comparación con el expresidente Mauricio Macri refleja la preocupación por repetir errores de conducción que, según estos dirigentes, podrían afectar las posibilidades electorales del oficialismo.

Por ahora, no existe un anuncio de candidatura ni una estructura electoral formalmente presentada, aunque los contactos políticos y técnicos continúan.

Qué le transmitió a los gobernadores y cuándo podría decidir

Los movimientos de Bullrich también fueron comentados por gobernadores aliados que mantuvieron conversaciones con la senadora.

Uno de ellos aseguró que la legisladora está evaluando seriamente su futuro político y expresó su preocupación por las decisiones del Gobierno.

«Está lanzada, pero sobre todo muy enojada con que el Gobierno insista en cometer los mismos errores», sostuvo.

Ese mismo dirigente consideró que una eventual candidatura de Bullrich no representaría necesariamente una ruptura con las orientaciones generales del oficialismo.

«No es una tercera vía. Ella representaría el mismo rumbo pero con cordura y sensatez», afirmó.

Otro gobernador relató que durante su conversación con Bullrich expresó su malestar por las dificultades para cerrar acuerdos políticos con sectores de La Libertad Avanza.

En particular, mencionó las negociaciones con Karina Milei, Martín Menem y Eduardo «Lule» Menem.

Según su testimonio, la senadora le transmitió que recién en «marzo o abril» tomaría una decisión sobre su futuro.

«Yo le sugerí que defina antes», señaló el mandatario provincial.

Ese calendario también genera inquietud entre algunos empresarios que mantienen contacto con Bullrich y consideran conveniente evitar nuevas tensiones políticas y económicas.

«Patricia ya sabe lo que va a hacer, pero está midiendo los tiempos», explicó uno de sus colaboradores más cercanos.

La economía, las pymes y la clase media entre sus principales preocupaciones

Además de sus diferencias institucionales con Milei, Bullrich viene dedicando una parte importante de sus conversaciones a la situación económica.

La senadora insiste en la necesidad de atender los problemas del sector industrial, las pequeñas y medianas empresas y los sectores medios.

Empresarios que mantuvieron encuentros con ella señalaron que observa con preocupación las dificultades que atraviesan esos sectores y considera necesario que el Gobierno adopte respuestas.

Uno de los ejecutivos consultados describió así su posición:

«Está defendiendo a su electorado, que le pide que el Gobierno reaccione. No noté animosidad contra Milei, pero sí resignación de que no la van a escuchar».

Las conversaciones con representantes del sector privado también incluyeron referencias a una eventual campaña presidencial.

Según uno de los testimonios, un empresario ofreció financiamiento para esa posibilidad, pero recibió una respuesta negativa de integrantes del entorno de Bullrich.

«Ya hicimos campaña sin plata y con los medios jugando para el rival; es lo que menos nos preocupa», le dijeron.

Otro interlocutor pidió definiciones sobre una posible candidatura y recibió una respuesta vinculada con la necesidad de medir primero su competitividad electoral.

«Tráenos una encuesta diciendo que mide más de 20 puntos y empezamos a hablar».

Estas conversaciones muestran que la evaluación de encuestas y escenarios electorales ocupa un lugar importante en el análisis político de sus colaboradores, aunque todavía no existe una decisión anunciada.

Preocupación en La Libertad Avanza por los movimientos de Bullrich

Los contactos que mantiene la senadora comenzaron a generar inquietud en sectores de La Libertad Avanza, especialmente entre dirigentes vinculados con Karina Milei.

Hasta hace poco, algunos integrantes del oficialismo consideraban que Bullrich podía contribuir a retener el respaldo de votantes de perfil republicano dentro del espacio libertario.

Sin embargo, la reorganización de sus equipos y el acercamiento a dirigentes de otras fuerzas modificaron esa percepción.

Desde el entorno de la senadora aseguran que toma precauciones ante personas que buscan acercarse a su espacio, incluidos antiguos funcionarios del Gobierno.

Uno de sus colaboradores ironizó sobre la posibilidad de que algunos contactos respondieran a intereses de otros sectores políticos:

«Ya detectamos que alguno había sido mandado a espiar y tocó timbre».

En medio de esas tensiones, Bullrich transmite que «ya habló con Milei todo lo que tenía que hablar» y que «no» piensa a esta altura de la vida «darle explicaciones a nadie más».

La posición refleja su intención de mantener autonomía política sin anunciar, por el momento, una ruptura formal con el oficialismo.

¿Candidata en 2027 o esperar hasta 2031?

Los dirigentes cercanos a Bullrich sostienen que la senadora mantiene como prioridad la continuidad del proyecto político que actualmente encabeza Javier Milei.

Por ese motivo, una parte de su entorno considera que podría esperar hasta 2031 para buscar la Presidencia si el mandatario consigue recuperar respaldo y encaminar su reelección.

Sin embargo, también contemplan un escenario en el que Bullrich decida competir en 2027 si las encuestas muestran un deterioro significativo de las posibilidades del Presidente.

«Ella no va a romper, porque genuinamente quiere que le vaya bien a Milei y esperar su turno para ser candidata en 2031, pero tampoco va a dejar que la Argentina choque eligiendo otra vez a un Alberto Fernández», explicaron personas de su entorno.

La comparación con el proceso electoral de 2023 aparece como referencia para describir el escenario que podría llevarla a tomar una decisión.

«Si Milei llega (midiendo) como Alberto en abril del 23’, Patricia va a jugar aunque él no se baje».

Sus allegados también descartan que la vicepresidencia sea una alternativa que actualmente despierte interés en la senadora.

Ante esa posibilidad, respondieron: «No le interesa. Si ve que Milei gana en primera vuelta, ella feliz y se queda cuatro años quieta».

Por lo tanto, su eventual candidatura presidencial continúa condicionada al escenario electoral que se configure durante los próximos meses.

Reuniones con legisladores y técnicos para fortalecer su espacio

Mientras se mantienen abiertas las especulaciones sobre su futuro, Bullrich tiene previsto continuar con la organización de encuentros políticos y técnicos.

Durante esta semana, en la previa de la visita del papa León XIV, se realizará una reunión con integrantes de su espacio parlamentario.

Entre los dirigentes que encabezan esa convocatoria se encuentran los diputados Sabrina Ajmechet y Damián Arabia, junto con el legislador porteño Juan Pablo Arenaza.

También se proyecta una reunión más amplia con especialistas y referentes que actualmente no ocupan cargos públicos.

En ese grupo aparecen Gerardo “Jerry” Milman, Ezequiel Daglio y Cristian Larsen, vinculados con distintas etapas de la trayectoria política de Bullrich.

Uno de sus colaboradores históricos resumió el entusiasmo que generan estos movimientos dentro de su espacio:

«La Patoneta empezó a moverse y ahora no la para nadie».

La reorganización de los equipos, las conversaciones con gobernadores y empresarios y los contactos con antiguos aliados políticos constituyen, por ahora, las principales señales de actividad de Bullrich.

La definición sobre una eventual candidatura presidencial sigue pendiente y, según los testimonios de su entorno, podría llegar entre marzo y abril de 2027, en función de la evolución política y electoral del Gobierno de Javier Milei.