Donald Trump aseguró el martes 3 de noviembre que Estados Unidos dejará de entregar la ayuda militar a Israel al terminar diciembre. El presidente estadounidense afirmó que acordó la decisión meses atrás con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y situó el aporte anual en unos US$4.000 millones.
Trump sostuvo que Israel tiene recursos suficientes para afrontar sus gastos y dejó abierta la posibilidad de asistirlo si vuelve a necesitarlo. Al cierre de la información disponible, Netanyahu no había confirmado públicamente ese acuerdo y Washington no había explicado su alcance ni el mecanismo para ejecutarlo.
El acuerdo vigente y el papel del Congreso
El memorando firmado en 2016 entre ambos gobiernos contempla asistencia durante los ejercicios fiscales de 2019 a 2028. Establece US$3.300 millones anuales para financiamiento militar y US$500 millones para programas de defensa antimisiles: US$3.800 millones por año.
El compromiso suma US$38.000 millones en una década. Su texto establece que los desembolsos están sujetos a la aprobación y disponibilidad de fondos, por lo que las partidas presupuestarias del Congreso forman parte central de su implementación.
Una porción de la asistencia permite adquirir equipamiento y servicios militares estadounidenses. Israel también dispone de una excepción para destinar parte del financiamiento a su propia industria: el cronograma vigente reduce esa posibilidad hasta eliminarla en el ejercicio fiscal 2028.
Un anuncio atravesado por las elecciones
Trump hizo pública su posición durante la jornada de elecciones de medio mandato, en la que se disputa el control del Congreso. La asistencia a Israel ocupa un lugar en la campaña, con cuestionamientos dentro del Partido Demócrata y también entre sectores que apoyan al presidente.
El mandatario vinculó el anuncio con las críticas de candidatos demócratas, entre ellos Abdul El-Sayed, aspirante al Senado por Míchigan. El-Sayed rechaza la ayuda militar incondicional a Israel y propone destinar esos recursos a mejorar las condiciones de vida en Estados Unidos.
Netanyahu había anticipado que su país debía prepararse para el final de la asistencia estadounidense. También había defendido una mayor autonomía de la industria militar israelí. La declaración de Trump llegó mientras Israel negocia la formación de un Gobierno tras sus elecciones legislativas.
Donald Trump aseguró el martes 3 de noviembre que terminará la ayuda militar anual a Israel al finalizar diciembre. Afirmó haberlo acordado con Benjamín Netanyahu y habló de US$4.000 millones. El esquema vigente contempla US$3.800 millones anuales hasta 2028, sujetos a fondos aprobados por el Congreso. El mecanismo del recorte todavía no fue detallado.
Trump anunció que cerrará la canilla de casi US$4.000 millones anuales para Israel, pero dejó la plomería para después. Dice que lo acordó con Benjamín Netanyahu y que la ayuda terminará en diciembre, aunque el esquema vigente llega hasta 2028. Una diferencia de calendario bastante generosa para tratarse de miles de millones y no del vencimiento de un yogur.
La explicación presidencial es que Israel prosperó y ya puede pagar sus necesidades militares. El argumento tiene una sencillez irresistible para cualquier discurso de campaña: felicitaciones por el crecimiento, ahora viene la cuenta. La alianza conserva los abrazos; el financiamiento tendrá que revisar si todavía está incluido en el servicio.
El anuncio llegó el mismo día de las elecciones de medio mandato estadounidenses, con la ayuda a Israel metida en la discusión electoral. Trump también vinculó su decisión con las críticas de candidatos demócratas. Hasta la asistencia militar encontró su versión del gasto que molesta cuando llega el resumen: durante años se sostiene, pero en campaña aparece alguien preguntando quién autorizó semejante débito automático.
El detalle es que los US$4.000 millones del discurso corresponden a un programa de US$3.800 millones anuales, con financiamiento sujeto al Congreso. Hay dinero para compras militares y para defensa antimisiles, además de reglas sobre dónde gastarlo. Cancelar eso tiene más casilleros que dar de baja internet, aunque el anuncio presidencial haya venido con entusiasmo de trámite resuelto.
Netanyahu ya había advertido que la asistencia estadounidense terminaría y había planteado una mayor autonomía militar. Ahora Trump puso diciembre sobre la mesa, mientras el alcance y la ejecución siguen sin explicación pública. En esta alianza, la independencia económica ya tiene discurso de despedida; falta saber quién firma la baja y qué pasa con las cuotas pendientes.
