El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que se convertirá en «Mr. Veto» si el Partido Demócrata obtiene el control de la Cámara de Representantes y del Senado. Con esa expresión, anticipó que recurrirá al rechazo presidencial de proyectos para enfrentar una eventual mayoría opositora.
La declaración se conoció antes de las elecciones de medio mandato del martes 3 de noviembre. En la entrevista, Trump también dejó abierta la posibilidad de alcanzar acuerdos con los demócratas, junto con su advertencia sobre el uso del veto.
El escenario que describió depende del resultado de los comicios. La renovación del Congreso estadounidense puede modificar las mayorías legislativas y las condiciones políticas de los dos últimos años de su mandato.
Qué permite el veto presidencial
Según el glosario oficial del Senado estadounidense, el veto permite al presidente impedir que un proyecto aprobado por el Congreso se convierta en ley. Para ejercerlo, devuelve la iniciativa a la cámara en la que se originó, con sus objeciones.
Los legisladores pueden insistir con el texto y superar ese rechazo. Para hacerlo necesitan dos tercios de los votos en ambas cámaras, una exigencia superior a la mayoría ordinaria utilizada para aprobar numerosos proyectos.
Una mayoría opositora cambiaría la negociación
Si los demócratas controlan ambas cámaras, podrían definir prioridades legislativas y aprobar iniciativas que luego deban pasar por la decisión presidencial. La amenaza de Trump anticipa una disputa sobre esos proyectos y sobre los acuerdos necesarios para convertirlos en leyes.
Una eventual pérdida de las mayorías republicanas también forma parte de los escenarios políticos que sigue Argentina por su relación con Washington. Los nuevos mandatos legislativos comenzarán el 3 de enero de 2027.
Donald Trump advirtió que será «Mr. Veto» si los demócratas ganan ambas cámaras del Congreso estadounidense. El presidente anticipó que bloqueará proyectos opositores, aunque también dejó abierta la posibilidad de negociar acuerdos. La declaración precedió a las elecciones del martes 3 de noviembre. Para superar un veto presidencial se necesitan dos tercios de los votos en cada cámara.
Trump ya eligió nombre para una eventual derrota legislativa: «Mr. Veto». Si los demócratas ganan la Cámara de Representantes y el Senado, anticipó que responderá rechazando sus proyectos. Hay candidatos que preparan un discurso para reconocer el resultado; el presidente estadounidense adelantó el sello que piensa ponerle a lo que venga después.
La advertencia llegó antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, que pueden cambiar las mayorías del Congreso durante los dos últimos años de su gestión. La campaña suele prometer todo lo que un gobierno hará si gana. Trump agregó una categoría bastante práctica para organizar expectativas: todo lo que impedirá si pierde.
El veto es una atribución constitucional y tiene un procedimiento concreto: el presidente devuelve el proyecto con sus objeciones a la cámara de origen. La presentación de Trump le puso sonido de portazo a un mecanismo institucional. El trámite conserva sus artículos y sus firmas, aunque la promoción venga con nombre de personaje que aparece para apagar la música de la fiesta.
El Congreso puede insistir, pero necesita dos tercios de los votos en cada cámara para superar el rechazo presidencial. Para los demócratas, ganar ambas mayorías sería un avance importante; reunir esa cantidad de apoyos sería otro trabajo. Es la diferencia entre conseguir las llaves del salón y descubrir que el dueño todavía administra el tablero de luz.
Trump también dejó abierta la posibilidad de alcanzar acuerdos, de modo que el repertorio incluye tanto la amenaza como la negociación. Primero anuncia que rechazará proyectos y después reconoce que puede conversar: una paritaria institucional con presentación de combate. «Mr. Veto» ya tiene nombre de campaña; cualquier ley que sobreviva necesitará, además, los votos.
